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Sara Djassi: "El tiempo no importa, la historia sí"

Por LOIDA ESCUELA CABEZA. 30/08/2020

La jugadora comparte más detalles de su paso por el CDB Clarinos Ciudad de La Laguna.

Sara Djassi durante un partido contra el Spar Girona | Clube União Sportiva

Sara Djassi durante un partido contra el Spar Girona | Clube União Sportiva

El pasado 03 de agosto Sara Djassi compartió, mediante una carta abierta publicada en Columna Cero, su experiencia en el CDB Clarinos Ciudad de La Laguna. La jugadora de baloncesto formó parte del club durante la temporada 2015/16, en la que el equipo compitió en la Liga Femenina 2. En el documento explica que el entrenador, Claudio García, insultaba a las jugadoras y firmó que la sometió a una serie de vejaciones.

La portuguesa no ha sido la única que ha hablado públicamente de su etapa en el club morado. También Laura ChahrourKayla WoodwardGraciela Díaz, Natasa Mijatovic, Claudia AponteStephanie Jensen. Todas coinciden en que el técnico tuvo un comportamiento inapropiado. 

Sara Djassi ha compartido más detalles de su paso por el Ciudad de los Adelantados (actualmente, denominado Ciudad de La Laguna Tenerife) en una entrevista concedida al periódico portugués Tribuna Expresso. 

La alero, de 30 años y 1.80 metros de estatura, comienza advirtiendo el objetivo del diálogo. Esto no es una acusación contra el club, es una explicación de lo que me hizo el entrenador. Lo que quiero es que esto sea una alerta. Esto no es algo que me desperté y decidí contar. La razón por la que decidí hacerlo público es porque le pasa a cualquiera. ¿Y por qué no contarlo? No importa cuándo suceda, lo que importa es que la persona esté lista para liberarse  y contarlo", indica.

Centrándose en los motivos que la llevaron a incorporarse al club digirido por Claudio García del Castillo (también padre del entrenador), explica:

"Tenía un agente y me sentí presionada para tomar la decisión de irme a España. Ahora miro hacia atrás y me doy cuenta de que esto no es algo para leer y firmar en un día: hay que leerlo con atención. En aquel entonces tenía 25 años y no me di cuena del contrato. Mi representante me dijo que si no firmaba perdería la oportunidad de salir y dar un gran salto. Firmé el contrato, fue lo peor que hice, no estaba preparada.

Tan pronto como llegué a Tenerife, empezaron las señales de que algo no iba bien. Son pequeños detalles a los que no se les presta atención, pero que al final cuentan. Por ejemplo, en mi contrato dice que tengo derecho a una habitación con cama de matrimonio y cuando entré vi una cama individual. Pensé que no era un gran problema.

Me pagaban 15 días después, a pesar de que el entrenador sabía que yo estaba ayudando a mi madre. Y lo peor es que cuando entrenaba con el equipo, hacía comentarios inapropiados". 

Cuestionada por cuándo comenzaron los problemas en el conjunto tinerfeño, puntualiza: 

"Diría que después de tres semanas. Pensaba que yo era la que tenía que adaptarse, porque a veces veía que mis compañeras no reaccionaban ante los comentarios inapropiados y los insultos. Cuando empezó a ser personal, me di cuenta de que nada de eso era normal. Lloraba todos los días en mi habitación, estaba acomplejada con mi cuerpo porque me sentía vigilada y no por mi calidad como jugadora o la ayuda que le estaba dando al club".

En cuanto a los comentarios que hacía Claudio García, señala:

Decía que mi culo estaba bien. Quería responderle rápidamente y mis compañeras me susurraban que no dijera nada. Hubo un día en el que le dije «basta, no quiero este juego. Deja de gritarnos como si fuéramos perras. Todas queremos ganar, pero hay formas de hablar. Eso no es constructivo».

Antes de ser deportista, soy mujer. Antes de ser mujer, soy humana. El entrenador me preguntaba si tenía novio y quería saber quién era. Decía que iba a averiguarlo porque era una isla muy pequeña. Me sentí invadida. Ya no jugaba al baloncesto por placer. Se convirtió en ira, intenté distanciarme del entrenador.

El entrenador nos decía «chúpame los huevos, cojones e hijas de puta». ¿Por qué nos decía eso? ¿Quién iba a decirle que era suficiente? Nadie dijo nada, ni siquiera el personal. Pero creo que no dijeron nada porque se sentían impotentes y no tenían poder sobre él. Me lesioné, intenté entrenar y pedí un tratamiento. Al final, me dijeron que tenía una cuenta pendiente para pagar por un tratamiento al que me sometí sin la autorización del club. También dijo que destruí la casa donde vivía, que no devolví la llave”.

En relación con la sesión de entrenamiento en la que para salir de las instalaciones tuvo que pasar entre sus piernas, recuerda:

Cuando me lesioné, durante un entrenamiento dije que no podía ejercitarme más. Tenía un dolor que no podía soportar y Claudio García estaba enfadado conmigo. Me gritó: «Ve rápido, corre, tira, yo mando aquí y no te pagarán». Cuando me dijo que no me pagarían, fui a la puerta y me volvió a gritar. Me dijo que no podía irme y que me lo ordenaba. Yo le respondí que él no mandaba. Entonces me contestó: «Yo te mando porque soy el presidente del club».

Miré a mi alrededor y la gente que estaba bajó la cabeza. Incluso mis compañeras, a quienes no juzgo porque probablemente yo hubiera hecho lo mismo que ellas. Yo no tenía voz. Mientras tanto, empecé a caminar hacia la puerta, él se adelantó se puso en la salida, estiró los brazos y abrió las piernas para evitar que pasara.

Traté de salir, me empujó. Me empujó tres veces. Lo ridículo es que tuve que pasar entre sus piernas y me encerró. Conseguí arrastrarme al exterior, y cuando lo hice, corrí por el pasillo, parecía un túnel y solo vi la luz de la puerta de salidaLas últimas palabras que me dijo fueron: «Estás fuera del equipo». Me sentí libre y lloré». Le conté lo que había pasado a mi hermano, pero no todo. Estaba tan enojado que fue a ver a mi agente y este vino a pedirme explicaciones. Le pedí ayuda y se negó.

Cuando salí del pabellón ese día, el primer lugar al que fui fue a la policía. Nadie lo sabe: fui a hacer una denuncia. Me dijeron: «¿Tienes pruebas?». Les dije que no, pero que me había empujado y tratado mal. Ellos insistieron. Salí de allí y corrí a mi apartamento. Mi palabra no había servido para nada.

El entrenador, Claudio García, durante un partido |  Dani Marzo/FEB

A continuación, la deportista no pudo evitar llorar al rememorar lo que hizo cuando llegó a la vivienda en la que residía:

"Fue la primera vez que pensé que mi vida no valía nada. ¿Quién me creería si no tuviera pruebas? No hablé con nadie, no quería involucrar más a mi hermano, tenía miedo de que me vieran como el problema, como la que formaba el escándalo. 

Tenía miedo de que nadie más me diera trabajo y tener que dejar de hacer lo que realmente amo. En ese momento, miré al patio desde arriba. Quería tirarme porque solo pensaba que nada sería peor que el dolor que estaba sintiendo. No quería suicidarme, solo quería más dolor físico. No tenía dinero y mi mejor amigo me ayudó y me compró un pasaje para regresar a Portugal.

Cuando fui al aeropuerto me quedé allí ... Lo que no sabía es que, mientras tanto, alguien me estaba ayudando. Me encontraron otro equipo para jugar, el Club Baloncesto Adareva Tenerife. Todavía estaba en el aeropuerto cuando ese equipo me contactó. Me dijeron que querían ayudarme, me invitaron a jugar. Regresé a Portugal, volví a casa y luego regresé a la isla para jugar en este nuevo combinado".

A continuación, Sara Djassi admite que sintió que en el Clarinos existía la mentalidad de que era normal que maltratasen a las jugadoras:

Han normalizado la agresión. Salimos muy afectadas, pero nadie dijo nada. Nunca antes me había pasado nada de esto. No sabemos dónde está el límite. Creo que especialmente los deportistas no tienen esta conciencia. En la actualidad, yo soy consciente y si escucho, no me callaré". 

Tras preguntarle si algunas de sus compañeras han vivido situaciones similares, comenta: 

"Sí, pero no puedo hablar en nombre de ellas por respeto. Sé que después de la carta que publiqué en Columna Cero, otras compañeras tuvieron fuerzas para hablar. No solamente he hablado yo, lo han hecho seis atletas más. Me dieron fuerza los mensajes que recibí a nivel nacional e internacional, varios también sobre Claudio García. Pero hay mucha gente que tiene miedo de hablar.

Cuando salió la carta, sentí miedo. Cuando comencé a recibir mensajes de deportistas, hombres y mujeres, me di cuenta de que no era solamente yo. Me di cuenta de que no estaba creando una historia. La gente, después de todo, cree en mi palabra, pero tiene miedo.

Mi hermano habló con la Federación Española de Baloncesto y, de nuevo, dijeron que no podían hacer nada porque no tenían pruebas. Pedí ayuda, no me escucharon. Y en este caso, no importa en qué nivel juegues. Son atletas y todo lo que se necesita es un atleta para hablar, que debe ser escuchado. Si fuera LeBron James, todos me escucharían. Como somos, no tenemos voz". 

La lusa también recuerda que la Federación Española de Baloncesto (FEB) no ha tomado cartas en el asunto:

"Creo que, si yo fuera una jugadora española de élite y denunciara, pienso que me habrían escuchado. Hasta el momento, la FEB no se ha pronunciado. Quizás Claudio García tenga cierto poder para que esta institución no comente. ¿Necesita algo drástico? ¿Tienes que suicidarte para investigar el caso? ¿Cuántas deportistas más necesitan? Ya no son solo españoles: me pasó a mí, a las norteamericanas, etc. Es un problema". 

Respecto a por qué decidió hablar públicamenta ahora, expone: 

"Porque fue ahora que tuve el valor y me sentí preparada para hacerlo. La primera noticia sobre Claudio García fue una denuncia de una compañera mía del equipo, que me dio la motivación para hablar". 

Por otra parte, Djassi espera que su testimonio pueda ayudar a otras personas que pasen por situaciones parecidas:

"No tengo ninguna duda de que abrí las puertas para que otras jugadoras hablen. Por eso, ya somos siete en total. Algunas ni siquiera los conozco. Hubo una que dijo que el entrenador le tiró del pelo. Ella vino a hablar conmigo sin conocerme y dijo que me creía. 

Situaciones como estas muestran que es necesario apoyar a las deportistas. También necesitamos una asociación para ayudar, superar y para hablar con alguien. Alguien que ayuda sin necesidad de hacerlo público. En un momento dado, existe la duda de si lo que está sucediendo es normal o no. No somos escuchadas. Quiero que la gente no me recuerde como una víctima, sino que me vean como una superviviente". 

Acerca de las declaraciones de Claudio García diciendo que todo es mentira y que va a denunciar, manifiesta:

Honestamente, lo esperaba. En ese caso, iré a los tribunales. No soy culpable de nada y volvería a hacerlo todo de nuevo. Además, estoy ayudando a las futuras generaciones. El problema aquí no soy yo: lo es el miedo. Esto es triste y condicionante. Luego tuve oportunidades de irme a jugar al extranjero y tenía miedo. Estuve tres temporadas en Portugal porque tenía miedo". 

Para finalizar, dedica un mensaje a las deportistas que también tengan malas experiencias y que, tal vez, no hablan por miedo:

"Nunca es tarde. Hoy decidí hablar después de todo lo que me pasó hace cuatro años. El tiempo no importa, la historia sí".

Djassi durante un partido con su actual equipo, Manchester Mystics | Cedida