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INTERNACIONAL | LA SUPREME EIYE CONFRATERNITY

El imperio de la mafia de los proxenetas nigerianos y la ruta de la mercancía humana

Por EDURNE G. ORDÓÑEZ. 26/03/2018

De Nigeria a Libia, de ahí, en barcazas, a Lampedusa (Italia), a los campos de migrantes, donde las recogen los mafiosos, para distribuirlas por el resto de Europa: muchas acaban en España.

  • El águila, símbolo de los SEC.
    El águila, símbolo de los SEC.
  • La ruta de la mercancía humana.
    La ruta de la mercancía humana.
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Son miles de mujeres, muchas, menores, que salen de Nigeria soñando con un futuro, que se convierte en el infierno de ser mercancía humana. Sometidas a la prostitución, pasan años hasta que son liberadas; otras, ascienden en la red de la mafia nigeriana de proxenetas y se convierten en guardianas y sometedoras de sus compatriotas.

Rehenes

Los informes internacionales sitúan a la trata de seres humanos entre los tres negocios más rentables del mundo, y el que más crece en las últimas dos décadas, en todos los países, incluido EE UU, donde se calcula que, al menos, 50.000 mujeres son rehenes de las mafias.

Células

En España, la mafia de los proxenetas nigerianos se ha desplegado por todos los rincones. Las detenciones de los miembros de sus células se producen cada semana, a la par que la liberación de jóvenes esclavizadas y obligadas a la prostitución. Con cada caída de uno de sus tentáculos, otro aparece para hacerse cargo de la ‘empresa’.

SEC

La razón: la Supreme Eiye Confraternity (SEC), una organización surgida en la Universidad de Ibadan, como hermandad secreta para luchar contra los colonizadores (británicos) y sus secuelas: la pobreza del pueblo sometido a impuestos imposibles de afrontar. Iniciados los ’60, los estudiantes crean la cofradía, también conocida como Air Lords o la Asociación Nacional de Airlords, y se tatúan un águila.

Mafia

Veinte años después, la cofradía deriva en una organización que se financia a través del tráfico de seres humanos, la venta de drogas, robos, documentaciones falsas y blanqueo de dinero. La segunda generación de los SEC ahora está en manos de unos compatriotas dispuestos a hacer campañas políticas que colocan a dirigentes en el poder, que les permiten seguir con sus actividades.

500 millones de armas

Al punto de que, el mes pasado, el Gobierno dio la orden de confiscar las armas ilegales, en 21 días, y no pudo llevarla a cabo. Naciones Unidas dice que en Nigeria está el 70% de los 500 millones de armas ilegales que hay en África occidental.

La pirámide

La base piramidal de la mafia comienza con la captación, en las grandes ciudades: en Ibadán (donde surge) y Lagos, además de operar en otras áreas del país. Sus caladeros son los centros escolares y las universidades, donde reclutan a chales y les someten a ritos de iniciación que incluyen, como en otras bandas, cometer un delito grave que ate al iniciado a la organización, para siempre.

Código de silencio

Pocos son los que relatan estas prácticas por temor a las represalias de los lugartenientes del SEC, pero alguno ha llegado a denunciar las torturas sufridas y los hechos que fue obligado a cometer.

Reclutados

Después del reclutamiento y la integración en la célula a la que les asignan, comienza su trabajo: recaudar el dinero de sus negocios, distribuir droga, controlar los burdeles, robar donde se les indique, y secuestrar o seducir a niñas. Raptan a las menores de familias numerosas que saben que no van a denunciar su ausencia y convencen a otras, con la promesa de llevarlas a Europa, conseguirles un trabajo e, incluso, casarse con ellas.

Los poderosos

En Nigeria todo el mundo conoce a los SEC, saben de qué son capaces, y saben el poder político, policial, judicial y económico que tienen; también conocen las empresas que mueven por el mundo. Un poder al que miles de nigerianos quieren acceder, aunque tengan que convertirse en delincuentes o esclavos, porque les proporciona, con el tiempo, una buena vida.

Las mujeres de Lagos

El ojo de ese águila que se tatúan los SEC, puso, hace muchos años, su mirada en las jóvenes del país, especialmente Lagos, una gran urbe bipolarizada; por un lado, los grandes complejos turísticos playeros, las tiendas de lujo y la sede de los bancos, oferta cultural de primer nivel y vida nocturna para sibaritas. Por otro, los grande barrios super poblados, sin infraestructuras, con miles de desempleados que mendigan una forma de sobrevivir. El caldo de cultivo idóneo para captar niñas que, en ocasiones, son vendidas por sus familias a los CES, por unas cuantas nairas.

Los reyes de la prostitución

Con sus víctimas cautivas, comienza la trama extra fronteras de los conocidos como reyes de la prostitución. Una vez sometidas por la célula que sea, las chicas comienzan un viaje de 4.200 kilómetros hasta su destino temporal. Ellas ni se quejan ni denuncian, porque creen que su sufrimiento, y soportar las violaciones y vejaciones de sus dueños, es un pasaje a la libertad y la solvencia económica.

Los caminos que llevan a Europa

De Nigeria van a Níger, si toman la ruta hacia Libia con destino en Italia; o desde Lagos se dirigen, a través de Malí, Mauritania y Marruecos, a las costa españolas andaluzas o a las Islas Canarias. Unos recorridos en las chicas hacen a golpes, agresiones sexuales, hambre, frío y mentiras, porque en cada frontera muestran la documentación que les han dado sus dueños.

La mar, otro eslabón

Cuando llegan a Libia, se lanzan al mar para alcanzar las costas de Lampedusa, donde saben que van a los campos de inmigrantes refugiados, donde en unos días, las recogen otros integrantes de la célula SEC, para trasladarlas, con una nueva identidad, a sus trabajos. Frente a las costas españolas, la situación es similar.

Connivencia

Traspasar esta sucesión de países no es tarea fácil, a pesar de que los controles fronterizos africanos a veces sean laxos, pero cada vez menos; lo que deja un rastro de connivencias, pactadas por la mafia nigeriana, que trabaja con las mafias dedicadas a pasar la mercancía, a cambio de cobrar por cada cabeza que introducen en los distintos países. Muchas veces, estos tratantes de esclavos del siglo XXI forman parte del entramado SEC.

Suma y sigue

La ruta no es barata. Se ha constatado que por el último tramo, el paso hacia Europa, cobran 1.000 euros por persona; una cifra a la que se suman los costes de cada frontera, las falsas identificaciones, los acompañantes y los distintos transportes. Total: entre 30 y 50.000 euros por persona.

Una deuda que asume cada víctima y que tendrá que pagar a base de vender su cuerpo allá donde le ordenen hacerlo, ya sean calles, pisos, clubes o habitáculos, donde tiene que subsistir, mes a mes, junto a sus compatriotas, sin posibilidad de retorno; la deuda se multiplica cada día de estancia.

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