domingo, 25 de julio de 2021

Muere el primo de doña Sofía que la lio en la boda de los Reyes

Amadeo de Aosta mantenía un enfrentamiento con Víctor Manuel de Saboya, con quien sostuvo una pelea en el enlace de Felipe y Letizia


Muere el primo de doña Sofía que la lio en la boda de los Reyes
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Amadeo III de Saboya-Aosta ha muerto este martes, día 1 de junio, a los 77 años de edad. Según publica el digital El Español, el fallecimiento del aristócrata italiano ha sido comunicado por la Casa Ducal de Aosta a través de una nota en la que no se proporcionan más datos sobre las circunstancias ni las causas del deceso. Tal y como indica el mismo medio, el noble era primo de la reina Sofía de España y desempeñaba el cargo de jefe de la casa de Aosta

De acuerdo con su biografía, Amadeo era hijo de Tomislav II, rey de Croacia y cuarto duque de Aosta, y de la princesa Irene de Grecia, tía de doña Sofía. Por ello, fue uno de los invitados a la boda de los actuales monarcas españoles, Felipe VI y Letizia, celebrada el 22 de mayo de 2004. Durante el almuerzo ofrecido en el Palacio Real de Madrid, el difunto protagonizó un desagradable episodio con el otro aspirante al trono de Italia, Víctor Manuel de Saboya.  

Hasta ese instante, Amadeo de Saboya-Aosta había llevado una vida discreta, alejado de los focos y las polémicas y dedicado por entero a su trabajo como ingeniero agrónomo y la explotación de las numerosas propiedades rurales de la familia, produciendo sobre todo vino bajo la marca Saboya. Sin embargo, no pudo evitar verse envuelto en el escándalo y saltó a las portadas de medio mundo tras ser atacado por su primo Víctor Manuel en un evento tan relevante como un enlace real. 

Las diferencias entre ambos pretendientes a la monarquía italiana, abolida en 1947 a través de un referéndum, venían de lejos. Pero el origen de la trifulca estuvo en la decisión del Consejo del Reino, un órgano no reconocido por la República de Italia, que ese mismo año 2004 determinó que el verdadero heredero de la Corona era Amadeo, algo que no sentó bien a Víctor Manuel. Así las cosas, y para prevenir altercados dada la tensa relación entre ellos, en la boda de Felipe y Letizia se les asignaron sitios bastante alejados. 

Pero, finalmente, nadie logró impedir que se cruzaran. En un momento dado, al concluir la comida que puso el broche final al enlace, Amadeo, en un gesto aparentemente amistoso, se acercó a su pariente y le saludó cordialmente. "Ciao, Vittorio, nos vemos", le dijo. Sin embargo, el carácter impulsivo de Víctor Manuel salió a relucir y le respondió a su primo con numerosos insultos. No contento con las agresiones verbales, le propinó dos fuertes puñetazos. 

La reacción del duque de Aosta fue mucho más coherente con la situación y el entorno en el que se encontraban. "¿Pero Víctor se da cuenta de dónde estamos?", le dijo a la hermana de su agresor, María Gabriela de Saboya. Mientras, Ana María de Dinamarca, reina de los helenos, logró atrapar al príncipe Amadeo antes de que sufriera una caída fruto de los golpes recibidos. El rey Juan Carlos I de España se molestó por el altercado. 

Posteriormente, Amadeo declaró que el episodio había sido lamentable y que no valía la pena hacer comentarios al respecto. Fue el recientemente fallecido quien confirmó el incidente al diario La Repubblica, aunque no quiso echar más leña al fuego y evitó meter el dedo en la llaga. "Digamos que el asunto está cerrado, olvidémoslo", sentenció.

La prensa del país transalpino destaca que el duque de Aosta contrajo matrimonio en 1964 con la princesa Claudia de Orleans, hija de los condes de París y hermana de la condesa de Calabria y duquesa de Wutemberg. Al enlace no faltaron ni los condes de Barcelona ni los entonces príncipes de España, Juan Carlos y Sofía. La pareja tuvo tres hijos: Blanca, Aimón y Mafalda. Debido a que la ley sálica estaba en vigor en el momento de su nacimiento, el mediano de los hermanos y único varón es el heredero del título de su padre.

Amadeo de Saboya-Aosta y Claudia de Orleans se separaron en 1982, después de 18 años de tormentosa convivencia. Poco después, la Iglesia católica les concedió la nulidad, lo que permitió al duque rehacer su vida con la marquesa Silvia Ottavia, que acaba de convertirse en su viuda.

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