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INTERNACIONAL | ÁFRICA

Somalia, el país de la guerra y la hambruna que cayó en el olvido

Por ISABEL ANDRADES. 15/10/2017

Elevan a 231 el número de muertos y a 350 el de heridos en el ataque con coche bomba del sábado en Mogadiscio. El atentado lleva el sello de Al Shabab, terroristas radicales islámicos.

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El empeoramiento de las condiciones de sequía ha dejado a cientos de miles de somalíes enfrentando escasez severa de alimentos y agua. Foto: OCHA Somalia

Somalia ha sufrido el peor atentado de su historia. Según el último balance, al menos 231 personas han fallecido y 350 han resultado heridas tras explotar un coche bomba junto a un hotel y mercado de la capital. Mogadiscio. La mayoría de las víctimas han sido civiles, principalmente vendedores ambulantes que comerciaban en una de las calles con más transito de la ciudad.

Los hospitales de la capital de Somalia quedaron desbordados y sin medicamentos ni sangre suficiente para atender a todos los heridos, por lo que le presidente del país, Mohamed Abdullahi Mohamed, realizó un llamamiento urgente pidiendo a la población que donara sangre.

La intensidad del ataque no tiene precedentes en este país situado en el cuerno de África. El camión bomba fue detonado frente al hotel Safari, en una zona muy frecuentada por extranjeros y funcionarios gubernamentales. Tras explosionarlo, los combatientes, presuntamente del grupo terrorista Al Shabab (juventud en árabe) ligado a Al-Qaeda, entraron en el hotel y dispararon contra los guardias de seguridad y los trabajadores. Como consecuencia de la explosión, varios edificios se derrumbaron, entre ellos el hotel Safari, dejando a muchas personas sepultadas bajo los escombros.

Milicias radicales islámicas

Aunque la milicia somalí Al Shabab aún no ha reivindicado el acto de terror, el ataque parece llevar su firma. La organización, surgida en 2006, se afilió en el año 2012 a Al-Qaeda y es considerada su hermana africana. Esta milicia radical cuenta con unos 7.000 combatientes en sus filas, la mayoría provenientes de los campos de refugiados en la frontera entre Somalia, Etiopía y Kenia. El grupo yihadista, responsable de decenas de ataques en Somalia y Kenia y de miles de muertos, controla parte del sur y del centro del país. En el año 2015 el grupo mató a 147 estudiantes en la Universidad de Garissa (Kenia) tras varias horas de asedio. Al Shabab aspira a instalar en Somalia un Estado islámico de corte wahabí.

El ataque se produce en un escenario de tensiones internas en el que el gobierno de Mohamed Abdullahi Mohamed, conocido como Farmajo, no consigue establecer una relación estable con los jefes del Ejército. Farmajo, que resultó victorioso el pasado febrero en las primeras elecciones democráticas celebradas en el país tras más de 40 años, decretó el pasado abril el estado de guerra para luchar contra el terrorismo. Desde entonces, al Shabab ha intensificado su lucha contra el Gobierno.

Piratas y Hambre

La historia de Somalia, además de al terrorismo islámico, también está unida a la piratería del Océano Índico y a una extrema sequía y frecuentes hambrunas.

6,7 millones de personas, la mitad del país, necesitan ayuda humanitaria urgente.

El país, de mayoría musulmana, es uno de los cinco más pobres del mundo. La sociedad es muy frágil y está muy fragmentada y dividida en clanes y facciones que se disputan el poder desde el año 1960. Desde el año 1991, tras ser derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, el país se sumió en el caos, sin un gobierno efectivo. Somalia quedó en manos de milicias radicales, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados que convirtieron el secuestro de cargueros en todo un negocio.

Sequía y Crisis Humanitaria

La falta de lluvias amenaza a más de 6,7 millones de personas, la mitad de la población de Somalia, que necesitan ayuda humanitaria urgente. De ellos, según informa Save the Children “275.000 niños sufren desnutrición aguda severa, el estado más peligroso, aquel que les coloca a las puertas de la muerte”.

El país está desbordado por la pobreza. La sequía ha devastado los cultivos y privado a amplios sectores de la población de agua y comida. Los ríos, informa Save the Children, están secos por culpa de la falta de precipitaciones desde hace cuatro años y unas previsiones que indican que, en la próxima estación de lluvias (octubre), nada va a cambiar. “La sequía ha matado al 65% del ganado de Somalia, principalmente cabras y camellos, lo que ha sentenciado a la miseria a la mayor parte del país, de tradición nómada. Apenas quedan animales en esta tierra asolada por la desertificación”.

Como consecuencia, dos millones de somalíes han abandonado sus hogares y se han desplazado a campos donde su único objetivo es subsistir y salvar la vida. En estos campamentos, además, la falta de agua limpia ha favorecido la propagación de enfermedades como el cólera. El programa Nacional de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas apenas ha recaudado la mitad del dinero que se estima necesario para hacer frente a las necesidades más urgentes. No obstante, aunque se consiguiera, las milicias de Al Shabab hacen que el acceso de la ayuda humanitaria a determinadas zonas, especialmente al sur, sea muy limitado.

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