INTERNACIONAL | COLOMBIA APLICA EL PLAN ‘EL QUE LA HACE LA PAGA’

La última generación de las bandas latinas manejan sin piedad los delitos en varios continentes

Por EDURNE GARCÍA ORDÓÑEZ. 12/09/2019

Parten de cualquier lugar y país; se extienden y despliegan sus métodos delictivos allá donde se establecen con el apoyo de otras células, cada una especializada en un tipo de delincuencia.

  • Caen Los Pupis, liderados por Poca Luz (foto: Policía de Colombia).
    Caen Los Pupis, liderados por Poca Luz (foto: Policía de Colombia).
  • Limpieza de bandas del plan 'El que la hace la paga'.
    Limpieza de bandas del plan 'El que la hace la paga'.
Bandas colombianas
Los Pupis

La captura, en Santa Coloma de Gramanet (Gramanet del Besós, Barcelona), de un miembro de la banda Los Pupis colombianos, la semana pasada, por orden internacional de detención, acusado en Colombia de dar muerte a tiros al amante de su novia; o el apresamiento de Alexánder González, alias Andrés el Cerdo, presunto cabecilla de la organización La Viña de Manrique (Medellín, Colombia), adscrita a La Oficina, en los primeros días de mayo, y que generó más de 20 detenciones en cadena, son la punta de un gigantesco iceberg, de la lucha contra el asentamiento de bandas latinas en varios continentes.

El Presidente de la República

La gravedad de la situación delincuencial rebasó todos los límites en Colombia, uno de los grandes países exportadores de bandas dedicadas al robo, hurto, blanqueo de capitales, falsedad de documentos, narcotráfico, asesinatos, trata de seres humanos, y extorsión, entre otras especialidades; al punto de que, en agosto de 2018, el Presidente de la República, Iván Duque Márquez, lanzo el plan de choque policial, ‘El que hace la paga’, contra “delitos de secuestro, extorsión, abuso, agresión e intimidación de niños; donde enfrentemos el feminicidio, donde enfrentemos el fleteo, donde enfrentemos todas las estructuras del crimen organizado en nuestras ciudades”, anunció en su comparecencia pública.

Limpieza de corruptos y bandas

Ciudades entre las que destacan la capital, Bogotá, y Cali y Medellín, nidos históricos de delincuentes que suman, generación tras generación, miles de correligionarios desde corta edad. Puestos a limpiar de bandas el país, con una barrida previa de cientos de policías corruptos, sobornados por las bandas contra las que tenían que actuar, una de las primeras detenciones de relevancia la realizan en Cesa (Valledupar), al Norte de Colombia, donde caen varios miembros de El Combo de San Marcos, incluido el cabecilla, José Arévalo de 25 años, alias José Colita, junto a otros tantos de la misma edad.

Líderes cuarentones y veinteañeros

Días más tarde, desarticulan a Los Android, protagonistas de una gran cantidad de hurtos, especialmente de teléfonos móviles de alta gama y que están en el mismo rango de edad que los del Combo de San Marcos, sobre los 20 años, liderados, como suele ser habitual, por uno que ya tiene cerca de 40. En el mismo mes de octubre (2018) apresan a parte de los integrantes de El Combo de Pambe (12 de los 17 engrilletados), que le dan a los robos en viviendas, comercios y a ciudadanos en las calles, a quienes intimidan con armas. Este clan familiar, liderado por Omar Maestre, alias Pambe o Pambele, tiene antecedentes por comprar y vender armas, y drogas. En la banda participan la madre, los hermanos y la esposa de Pambe. 

Los primeros 100 días

En el balance de los primeros 100 días de ‘El que la hace la paga’, los policías nacionales colombianos dan con 10 miembros de la banda de Los del Potosí (diciembre, 2018), empapelados por narcotráfico, donde los  cuarentones manejan a chavales veinteañeros; poco después les echan el guante a Los Pirañas, con la misma estructura jerárquica que la anterior y las mismas acusaciones de robo, extorsión, hurtos al descuido…,  solo una diferencia: la jefa, es una mujer, Celmira Chavarro Adames, La Celmira, que mantiene el control desde la cárcel donde está recluida.

Células internacionales

Las mejores noticias llegan en abril de 2019, cuando los agentes reducen a 14 de Los Coyotes, una banda consolidada a la que se persigue en EEUU, por su ramificación en Florida, Ecuador, Perú y Brasil. Se trata de una red trasnacional de traficantes de migrantes cubanos hacia los Estados Unidos, a los que obligan a transportar armas y drogas, que también tratan con asiáticos (unos 2.000 al año), a los que cobrar por facilitar su entrada en el país de elección. A esta lista numerosa de bandas, el éxito policial se apunta la caída de Las Pirañas, Los de Populandia, Los Paisanos, Los Pulidora, el Combo del Guajiro y los Reyes del Fleteo, entre otras.

Los Pupis, en junio

Hasta llegar a Los Pupis. Esta banda va de un palo sangriento y sobre ella pesan 4 acusaciones de asesinatos y la sospecha de cometer bastantes más. Es junio (2019), cuando patrullas policiales entran en el municipio de Palmira y registran varias viviendas, hasta dar con el cabecilla, Ricardo Alfonso Zambrano Astudillo, alias Poca Luz, fisioterapeuta de 22 años, implicado en diversas investigaciones judiciales. Éstos, no se andan con chiquitas y le meten 2 tiros al primero que ose incurrir en su territorio de narcotráfico. Desde 2016 suman acusaciones por 4 muertes a balazos, posiblemente, uno de ellos es el que se atribuye al capturado en Barcelona (del que no han facilitado ni las iniciales ni la edad), quien dio muerte a un estudiante de medicina, del que sospechó que mantenía una relación sexual con su compañera sentimental y miembro, también, de Los Pupis. Nada extraño, cuando su jefe, Poca Luz, es sospechoso de encargar la muerte de una profesora, con la que había mantenido una relación sentimental, cuando ella le abandonó tras agredirla varias veces; salvó la vida por denunciar los hechos a la Policía. De aquella, apresaron a Poca Luz, en Jamundí (Valle del Cauca), y a sus compinches Richard Nixon Alvarado Rivera, El Brujo, y Alexander Caldón Gómez; éste último, buscado por otro homicidio. Los agentes dicen que Poca Luz les había pagado 7 millones de pesos colombianos, unos 1.900 euros.

Alarma en Palmira

El municipio colombiano de Palmira (400.000 habitantes), territorio de Los Pupis, donde utilizan a niños en el menudeo de droga, la vigilancia a las víctimas, los hurtos y robos de motocicletas, con las que se mueven con agilidad y evitan ser detenidos, amén de extorsión, amenazas, palizas… Pues bien, este municipio reúne tal cantidad de actos violentos, que la ONG mexicana, Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia Penal,  la situó en el número 27 de las 50 ciudades más violentas del mundo, con 42 asesinatos, de enero a abril (2019). La Unidad Investigativa del diario El Tiempo, constató que Palmira está en manos de Jimmy (capo del narcotráfico, que suministra a otros vendedores menores, como a la banda de El Sembrador, al mando de Neftalí); Poca Luz (Jefe de Los Pupis) y El Panadero (jefe de La 24, detenido en mayo y sospechoso de un crimen de sangre, en 2018); tres jefes de bandas que suman más de 1.000 acólitos, y que pelean por el control del narcotráfico y la extorsión en las calles, y que están en la actualidad diaria por ajustes de cuentas.

Llegan los militares

Junto con estos tres capos, hay otros que actúan en el microtráfico de estupefacientes y una docena más de delitos: Los Badu, los del 20 de Julio… Un panorama que cubre de terror a los ciudadanos que trabajan en la honestidad y callan cuando pagan mensualmente su tributo a los matones del barrio; una situación que ha llevado a militarizar las tres áreas poblacionales donde actúan estos perseguidos: las comunas 1, 5 y 7. A todos se les considera seguidores de  la banda Los 300.

Continuará…











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