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INTERNACIONAL | PARTICIPACIÓN DE UNA PEQUEÑA COMPAÑÍA DE LA ARMADA ESPAÑOLA EN EL DESFILE DE LA INDEPENDENCIA DE GUINEA ECUATORIAL

Guinea Ecuatorial celebró su 50º Aniversario de Independencia

Por GUSTAVO A. ORDOÑO MARÍN. 16/10/2018

El 12 de octubre, Guinea Ecuatorial celebró su 50º Aniversario de independencia sin presencia española de alto nivel institucional.

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50º Aniversario de Independencia
El 12 de octubre

Participación de una pequeña compañía de la Armada española en el desfile de la Independencia de Guinea Ecuatorial. Imagen: fotograma de RTVE

Empezando por la elección para firmar la independencia de un 12 de octubre, día de la Hispanidad en su momento y ahora Fiesta Nacional española, la emancipación de la llamada Guinea Española ha sido una incomoda historia dentro de la política exterior española. Un territorio de ultramar que llegó a ser provincia (1958) y luego región autónoma (en 1963 singular y desconocido precedente de las autonomías españolas), en un inútil esfuerzo de nadar contracorriente en los movimientos descolonizadores auspiciados por las Naciones Unidas desde finales de la década de los cincuenta del pasado siglo.

El único territorio del pasado colonial español situado en la zona subsahariana, el África negra, cuyo proceso de independencia y primera década como país independiente coincidieron con años difíciles de transición política en España. En 1968 el presidente Macías fue el encargado de proclamar la independencia, era un peón intermedio en la estrategia española para llevar a cabo una emancipación benigna a los intereses de Madrid; ni era el candidato de Carrero Blanco ni del ministro Castiella. El primero ejercía como presidente del gobierno y el segundo como ministro de exteriores en un régimen franquista que vivía, sin saberlo, sus últimos años. Tuvo que ir Manuel Fraga, a la sazón ministro de turismo, a la solemne firma del 12 de octubre de 1968. La cosa empezaba mal.

En efecto, Macías se descontroló tanto de la posible influencia de Madrid que acabó realizando una campaña anti española que supuso la total desconexión con España entre 1972 a 1979. La dictadura de Macías provocó el exilio de cientos de guineanos huyendo de la represión y el asesinato político. Es una comunidad de exiliados que la mayoría recabó en España. No sólo políticos de la oposición, también personalidades de la cultura guineana como el miembro de la Real Academia de la Lengua y catedrático de filología en la Universidad de Salamanca, Justo Bolekia.

El pasado 12 de octubre Guinea Ecuatorial celebraba sus 50 años de independencia y para culminar medio siglo de desencuentros, España acudió con una delegación de perfil bajo.

En 1979, Teodoro Obiang, un teniente coronel educado en la Academia General Militar de Zaragoza, daba el llamado “Golpe de la Libertad”. Derrocaba a su tío, Francisco Macías, al que no sin muchos miedos supersticiosos condenaba a muerte. La creencia africana de la venganza de los malos espíritus, en este caso de su tío, persiguió mucho tiempo a Obiang. La negativa española de ponerle una guardia presidencial para su seguridad compuesta de militares españoles, nada más restablecidas las relaciones en agosto de 1979, supuso quizá el primer recelo hacia Madrid del régimen de Obiang.

La joven democracia española, acababa de aprobar la Constitución española de 1978, no tenía aún una política exterior de Estado. Prejuicios en el Parlamento español de partidos de izquierda, en la línea del anticolonialismo, impidieron mandar un destacamento militar español como pedía el mismo Obiang. Recelos del presidente Adolfo Suárez (centro-derecha) sobre cualquier duda que pudiera generarse ante el compromiso español con la democracia, impidieron mayor implicación en el proceso regenerador de Guinea Ecuatorial que decía iniciar el presidente Obiang. La deriva del supuesto democratizador de Guinea hacia una dictadura (39 años en el poder) no hicieron más que aumentar los desencuentros y recelos con España en este medio siglo de independencia guineana.

El último episodio de estas “asignaturas pendientes” que impiden mejorar las relaciones bilaterales entre España y su antigua colonia, ha sido el tira y afloja diplomático para enviar una delegación española a los festejos de la independencia que tuviera más o menos categoría institucional. Por parte española se pedía un gesto de Malabo con los presos políticos encarcelados, en línea con la política exterior española fundamentada en la defensa de los derechos humanos. Obiang respondió con la promesa de un indulto y España con el envío del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Fernando Martín Valenzuela, como representante español en el aniversario de la independencia. Como hace 50 años, la delegación española no estará representada por su ministro de Asuntos Exteriores.

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