Los PGE, examen de la salud del bloque de la investidura

Sánchez e Iglesias, que en enero cumplirán un año como líderes de la coalición, ven en la aprobación de las cuentas una manera de asegurarse, al menos, dos años más de legislatura.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en la presentación del anteproyecto de los PGE | MONCLOA
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en la presentación del anteproyecto de los PGE | MONCLOA

El Gobierno de España vivirá, en las próximas semanas, unas negociaciones decisivas para su futuro más inmediato. Los Presupuestos Generales del Estado 2021 (PGE) marcarán un antes y un después en la legislatura. Los socios de La Moncloa, PSOE y Unidas Podemos, verían reforzada su acción de gobierno y se garantizarían, al menos, dos años más en el Poder Ejecutivo. Las nuevas cuentas se convertirán ya no solo en un debate sobre el planteamiento macroeconómico que tiene el Ejecutivo de cara a la pandemia del coronavirus, que vive ahora una virulenta segunda ola, sino también en un termómetro que medirá la temperatura del bloque de investidura y las intenciones de los socios que auparon de nuevo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al sillón del Palacio de La Moncloa. 

Desde la parte socialista del Gobierno se pretende que el bloque de la investidura no sea el único colchón de apoyo en el debate y votación de las nuevas cuentas públicas. Sánchez y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, presumen en los últimos meses de una relación relativamente cercana, de colaboración estrecha con el giro al centro de la líder naranja, que proporcionaría 10 votos a favor de los PGE si estas cuentas "beneficiaran a los españoles", aseguran desde el partido liberal. Sin embargo, estas cuentas no cumplen uno de los requisitos que exigía Ciudadanos para dar su apoyo: bajar los impuestos. Al revés: el plan presupuestario incluye subidas del IRPF, del impuesto de Sociedades y del de Patrimonio, aunque solo a rentas altas que, a efectos prácticos, no supone ni un 1% del total de los contribuyentes. 

Desde la parte morada del Consejo de Ministros, apuestan por el bloque de investidura para sacar adelante las cuentas. El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, mantiene puentes de comunicación con la portavoz de EH-Bildu, Mertxe Aizpurua; o con el de ERC, Gabriel Rufián. La voluntad de los de Podemos es que las cuentas, claramente progresistas y con medidas históricamente de izquierdas, cuente con un respaldo de partidos de ideología similar a las líneas presupuestarias. 

Si los PGE salieran adelante, la coalición del gobierno saldría claramente reforzada. No solo el pacto entre PSOE y Unidas Podemos, sino también los mecanismos de coordinación entre Adriana Lastra y Pablo Echenique, y el propio acuerdo de la investidura. Desde La Moncloa aseguran que la relación del presidente del Gobierno y el vicepresidente segundo pasa por uno de sus mejores momentos, mucho mejor que en enero. Por ende, y si los Presupuestos salen adelante, un hipotético escenario de elecciones generales cada vez se plantea más lejos. 

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