jueves, 29 de julio de 2021

China celebra el Año Nuevo llena de incertidumbres

El año del gallo llega con tensiones dentro del Partido Comunista y con Donald Trump en la Casa Blanca


China celebra el Año Nuevo llena de incertidumbres
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China dio ayer la bienvenida al año del gallo de fuego, un signo que, según la tradición, ofrecerá un tiempo de rectitud y justicia al tiempo que augura un periodo intenso y lleno de energía. Un año en que el país tendrá que hacer frente a numerosos retos en clave interna y enfrentarse a un nuevo escenario internacional.
El presidente chino, Xi Jinping, da la bienvenida al Año Nuevo cuando aún resuenan los aplausos a su firme defensa de la globalización y el libre comercio en el Foro de Davos. No deja de ser curioso que el líder de un país gobernado por un partido comunista se haya convertido en la estrella de Davos, la Meca del capitalismo, y en el defensor del libre comercio. Ahora sólo falta que el discurso de Xi, en el que advertía de los riesgos de una guerra comercial, rechazaba el proteccionismo y prometía la apertura del mercado chino, se convierta en realidad.

Donald Trump y el riesgo de una guerra comercial

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos abre un nuevo escenario internacional lleno de turbulencias, empezando por los riesgos de una guerra comercial con China o, incluso, un enfrentamiento en el Mar de China Meridional.

Pekín se prepara para un deterioro de las relaciones con los Estados Unidos, especialmente tras constatar que Trump no dudará en utilizar Taiwán y cuestionar así el principio de "una sola China", una premisa sagrada para Pekín, como moneda de cambio de una futura negociación comercial. Pero la nueva administración estadounidense ha ofrecido también un regalo al gobierno chino: la retirada del Tratado de Colaboración transpacífico, diseñado por la administración Obama para aislar China y contrarrestar su influencia en el Pacífico.

Luchas internas dentro del Partido Comunista Chino

El año del gallo coincide con un año clave en la política china, ya que en otoño se celebrará el 19º congreso del Partido Comunista. Xi Jinping llega al congreso acumulando en sus manos más poder que cualquier otro presidente desde Mao y rompiendo la tradición de gobernar a través de una dirección colegiada. En el congreso, Jinping intentará consolidar su poder colocando miembros de máxima confianza en la cúpula del régimen, y se especula con la posibilidad de que no nombre sucesor e intente mantenerse en el cargo.

El reto de mantener el crecimiento económico

El control político es clave para poder impulsar las reformas. A pesar del culto a la personalidad y la feroz campaña anticorrupción dentro de la administración, la implementación de las reformas estructurales choca con los poderes de los gobiernos locales. China ha cerrado el 2016 con un crecimiento del PIB del 6,7% y necesita mantener un crecimiento por encima del 6% para preservar la estabilidad social y conseguir el objetivo de duplicar el PIB per cápita en 2020.

2.980 millones de viajes por vacaciones

El Año Nuevo, también conocido como la Fiesta de la Primavera, representa el principal periodo de vacaciones para los 1.400 millones de chinos y se parece mucho a las fiestas de Navidad en Occidente, que se pasan en familia. Pero en China todo es superlativo y las vacaciones se convierten en un éxodo masivo. Las ciudades se vacían y millones de estudiantes y sobre todo trabajadores emigrantes (unos 277,5 millones) vuelven a los pueblos para ver a sus familiares más cercanos. Se calcula que hay unos 61 millones de niños que viven alejados de sus padres. El ministerio de Transporte anunció que se producirán 2.980 millones de viajes en todo el período de vacaciones. Para los largos trayectos se recurre a la amplia red de tren de alta velocidad, que prevé superar los 356 millones de desplazamientos.

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