martes, 27 de julio de 2021

EEUU quiere cortar el suministro de combustible a Corea del Norte

Además, advierte que Kim Jong-un está "suplicando por una guerra". China es reticente a cortar el combustible, ya que es el primer socio comercial de Corea del Norte.


EEUU quiere cortar el suministro de combustible a Corea del Norte
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La Administración Trump, advirtiendo que Corea del Norte está “suplicando por una guerra", está presionando a China y a otros miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que le corten todos los combustibles al país.

El esfuerzo, que altos funcionarios de la administración describieron como la última oportunidad para resolver el enfrentamiento con Corea del Norte usando sanciones en lugar de medios militares, llegó cuando los funcionarios surcoreanos dijeron el lunes que tenían evidencias de que Corea del Norte podría estar preparando otra prueba, probablemente un misil balístico intercontinental.

Esa prueba, que sería la tercera en un mes, podría celebrarse para conmemorar el aniversario de la fundación de Corea del Norte por Kim Il-sung, abuelo del actual líder. No está claro hacia dónde podría apuntar la prueba, pero los funcionarios del Pentágono dijeron que estaban examinando opciones en caso de que se pretendiera demostrar que Corea del Norte podría colocar un misil de precisión en la costa de Guam, un territorio estadounidense.

El llamamiento para el corte de combustible, que se espera forme parte de un proyecto de resolución que Estados Unidos están comenzando a debatir en privado con otros miembros del Consejo de Seguridad, se hizo un día después de que Corea del Norte hubiera realizado el ensayo nuclear más poderoso en los 11 años que lleva detonando armas nucleares.

No está nada claro que el presidente de China, Xi Jinping, esté dispuesto a dar un paso tan agresivo como el de cortarle el combustible a Corea del Norte. Aproximadamente el 90 por ciento del comercio de Corea del Norte, y casi todos sus suministros de energía importados, provienen de China. El comercio global de China con Corea del Norte ha aumentado significativamente en los últimos 12 meses, y durante mucho tiempo han temido que un corte de suministro de petróleo colapse el régimen.

Eso, a los ojos de China, sólo invitaría a Corea del Sur a apoderarse de Corea del Norte, y pondría a un aliado estadounidense en la frontera con China.

Este tema del corte de combustible es probable que aparezca en una llamada telefónica con el presidente Xi que la Casa Blanca estaba tratando de fijar.

En una sesión de emergencia del lunes, Nikki R. Haley, embajadora de Estados Unidos en Naciones Unidas, dijo que el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un,"está suplicando una guerra".

"Hemos sido pacientes y agotado todos los caminos”, dijo la Haley al consejo en una reunión de emergencia. "No quedan más opciones”.

Haley no amenazó con acciones militares unilaterales de Washington ni repitió la declaración del presidente en Twitter de que el esfuerzo de Corea del Sur por comprometerse directamente con Corea del Norte era una forma de "apaciguamiento", sino que "ha llegado el momento de agotar todos nuestros medios diplomáticos antes de que sea demasiado tarde".

Incluso cuando Haley pidió más diplomacia, Trump accedió en una llamada telefónica el lunes por la noche con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, a permitir que Corea del Sur construyera misiles balísticos no nucleares más poderosos, dijo Park Soo-hyun, portavoz de Haley. Mientras que Corea del Sur ha presionado para obtener ese permiso durante muchos años, es poco probable que este cambio altere el equilibrio estratégico en la Península de Corea.

“Trump reafirmó el férreo compromiso de Estados Unidos de defender a Corea del Sur", dijo Park. "Los dos líderes también acordaron presionar al máximo e imponer sanciones contra Corea del Norte".

Dentro de la Casa Blanca, hay pocas expectativas de que la campaña para cortar el combustible de Corea del Norte (que se hace eco del embargo energético que Estados Unidos solía imponer a Japón para forzarlo a cambiar su comportamiento en 1941, antes del ataque a Pearl Harbor) funcione por la resistencia china a dar ese paso.

No obstante, las sanciones relacionadas con el combustible son el foco de los últimos esfuerzos de la administración Trump en el Consejo de Seguridad, según los altos funcionarios estadounidenses.

Los comentarios de Haley el lunes fueron notables en parte porque, si bien pidieron una última llamada a la diplomacia, también descartaron la opción diplomática que consideraban el primer paso más viable: una propuesta china y rusa de "congelar" las pruebas nucleares y de misiles de Corea del norte a cambio de algún tipo de “pausa” de los ejercicios militares de Estados Unidos.

Dijo que en un momento en que Corea del Norte estaba amenazando a Estados Unidos, sería imprudente recortar el entrenamiento con sus aliados.

“Hay buenas razones para no pausar las cosas", dijo Richard N. Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, y ex diplomático de alto rango en ambas administraciones Bush. "Pero eso no significa que no haya posibilidad de hacer algo. Estados Unidos no ha hecho una propuesta de lo que estaríamos dispuestos a firmar. Hay un vacío diplomático".

Sin embargo, mientras Trump consideraba las diferentes opciones, también se enfrentaba a las consecuencias de algunas de sus propias palabras.

Declaró que Corea del Norte no tenía permiso para lanzar un misil intercontinental (“¡No sucederá!", escribió el 2 de enero en Twitter) y fue lanzado. Dijo que Estados Unidos llevaría "fuego y furia" a Corea del Norte si se le amenazaba, y la prueba nuclear del domingo, catalogada por Corea del Norte como una bomba de hidrógeno, iba acompañada del anuncio de que el arma podría ser colocada en un misil que podría alcanzar a Estados Unidos.

En resumen, Trump ha corrido el riesgo de hacer lo que le criticó al presidente Barack Obama en Siria: trazar una línea y no cumplirla.

Sus ayudantes dicen que es demasiado pronto para hacer esa valoración, y que una combinación de presión económica aplastante y de patrullas militares aceleradas, defensas antimisiles y ejercicios de bombardeo pueden eventualmente cambiar el comportamiento de Kim Jong-un.

La única línea declarada por el presidente, argumentan, es que nunca permitirá que Estados Unidos esté bajo la amenaza de un ataque nuclear de Corea del Norte.

Hasta ahora, las agencias de inteligencia no han evaluado formalmente que Corea del Norte tenga todos los elementos que necesita para llegar a Estados Unidos con un misil. Pero si le faltan algunos elementos (incluida la capacidad de proteger una ojiva nuclear en la reentrada en la atmósfera) parece probable que pronto los pueda conseguir.

La reunión del lunes del Consejo de Seguridad fue la segunda vez en menos de una semana que el órgano más poderoso de Naciones Unidas se reunió para discutir sobre Corea del Norte, y la décima vez que lo ha hecho este año.

El mes pasado, el Consejo reforzó las sanciones contra Corea del Norte, adoptando por unanimidad una resolución que Haley calificó de "la más estricta contra cualquier país en una generación".

Pero desde entonces, Corea del Norte ha llevado a cabo uno de sus ensayos de misiles más provocativos en los últimos años, lanzando un misil balístico directamente sobre Japón, lo que llevó al gobierno de Tokio a advertir a los residentes en su camino para que se cubrieran.

Y la prueba del domingo fue la más poderosa hasta ahora, con una explosión que los expertos dijeron que fue mucho más destructiva que las bombas que Estados Unidos lanzó sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial.

En sus observaciones, Haley hizo un largo resumen de la desobediencia al derecho internacional por parte de Corea del Norte desde 1993, cuando Naciones Unidas instó al país a que reconsiderara su decisión de retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear. Las maniobras de Corea del Norte al año siguiente desencadenaron una crisis similar a la actual, y fue lo más cercano que Estados Unidos y Corea del Norte han estado de reanudar la guerra.

“A pesar de nuestros esfuerzos durante los últimos 24 años, el programa nuclear de Corea del Norte está más avanzado y es más peligroso que nunca", dijo. "Ahora disparan misiles sobre el espacio aéreo japonés”.

"Ahora tienen capacidad para lanzar misiles intercontinentales", dijo. “Y dicen haber probado una bomba de hidrógeno. Y justo esta mañana hay informes de que el régimen se está preparando para otro lanzamiento de un misil intercontinental”.

"Hemos adoptado una aproximación progresiva”, añadió Haley,"y a pesar de las mejores intenciones, no ha funcionado".

François Delattre, embajador de Francia, también pidió nuevas sanciones. “Ya no es una amenaza regional, es una amenaza global", dijo. “Ya no es una amenaza virtual, es una amenaza inminente. Ya no es una amenaza seria, es una amenaza existencial".

Mientras que Japón y Corea del Sur se unieron a las condenas, existen tensiones claras. El palo de Trump el domingo pasado, cuando estaba practicando el "apaciguamiento", generó titulares en Seúl, al igual que la amenaza de Trump de desechar un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, uno que fue firmado en parte para demostrar la unidad estratégica.

En Corea del Sur hay divisiones claras sobre cómo disuadir a Corea del Norte.

Testificando ante la Asamblea Nacional el lunes, el Ministro de Defensa Song Young-moo de Corea del Sur dijo que le había dicho a su homólogo estadounidense, Jim Mattis, en una reunión la semana pasada que Estados Unidos necesitaba enviar bombarderos de largo alcance, portaaviones y otros activos estratégicos a la Península Coreana con más frecuencia o regularmente para tranquilizar a los surcoreanos.

Dijo que le había dicho a Mattis que muchos en su país estaban pidiendo la reintroducción de armas nucleares tácticas estadounidenses en Corea del Sur. No reveló cómo respondió Mattis. Esas armas fueron retiradas por los Estados Unidos hace más de 25 años.

La oficina de Moon dijo que su gobierno seguía oponiéndose a la reintroducción de las armas nucleares tácticas estadounidenses en Corea del Sur, diciendo que al hacerlo sería más difícil persuadir a Corea del Norte de que renunciara a sus propias armas nucleares.

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