miércoles, 4 de agosto de 2021

Túnez, un oasis democrático en el norte de África

Claves para entender por qué la Constitución de Túnez está considerada como la más avanzada del mundo árabe


Túnez, un oasis democrático en el norte de África
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El artículo 227 bis del Código Penal de Túnez permitía al violador de una menor evitar una pena de cárcel si se casaba con la víctima. La eliminación de ese apartado es sólo una de las muchas novedades que incluye la nueva ley contra la violencia de género en Túnez. Aprobada hace unos días, la nueva ley ha copado un espacio importante en las páginas de Internacional, pero lo cierto es que Túnez ha configurado un sistema legislativo tan avanzado como el de cualquier país que persigue una democracia.

La Nueva Constitución tunecina incluye muchas novedades que la han convertido en la más avanzada del mundo árabe, tal como la bautizaron en su momento muchos analistas y corresponsales en medios de comunicación. ¿Qué novedades son esas? O dicho de otra manera, ¿qué claves diferencian Túnez de otros países árabes?

La relación con el islam

El proceso constituyente de Túnez creó un equilibrio entre estado y religión que quedó reflejado en la nueva Carta Magna. Se consiguió a través del refuerzo de la identidad árabo-musulmana al tiempo que se mantiene un carácter civil. Así, en la nueva Constitución tunecina la Sharia o ley islámica queda excluida como única fuente del derecho, pero “recoge una cláusula de cierre que impide revisar la condición del islam como religión oficial”, tal como explica la profesora de la Universidad de Granada, Guadalupe Martínez en su trabajo relacionado con la Constitución de Túnez de 2014.

Además, siguiendo a esta especialista, a lo largo de la Carta Magna aparecen otras referencias a este asunto: “para garantizar la perpetuación del referente islámico, el Estado asume el papel de guardián de la religión, protector de lo sagrado (art. 6) y garante de una educación pública alentadora de la identidad árabo-musulmana (art. 38). El Estado protegerá este proyecto de sociedad islamo-centrista garantizando la neutralidad política de centros educativos, mezquitas y otros lugares de culto (art. 6 y 15)”.

Cuestiones de género

La recientemente aprobada nueva ley contra la violencia de género en Túnez es un triunfo más del feminismo tunecino, que ya había conseguido algo muy importante, tal como indica la analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), María José Izquierdo en su trabajo La Constitución de Túnez de 2014: “la elaboración de listas paritarias para los comicios constituyentes y la garantía de igualdad en los ámbitos jurídicos, educativos y laborales”. Esto garantizó la participación de las mujeres en la elaboración de la nueva Constitución y promueve su presencia en otros ámbitos de la sociedad.

Medios de comunicación

Si bien el antiguo dirigente (dictador) Ben Ali ejerció la censura en medios de comunicación por un lado, y emitía una fuerte propaganda por otro, la nueva Constitución señala en sus artículos 31, 32 y 42 la libertad de opinión, expresión, información y difusión sin control previo; el derecho a la información y al acceso a las redes de comunicación así como la libertad de creación.

Lucha anticorrupción

Una de las principales demandas de la primavera árabe tunecina era el fin de la corrupción del régimen de Ben Ali. Por eso, fue uno de los primeros asuntos en tratarse con la instauración del nuevo gobierno. Tal como expone Martínez “justo al inicio de la transición, se creó una Comisión Nacional de Investigación de Casos de Corrupción y Malversación”.

La población tunecina está muy pendiente de los avances relacionados con el fin de la corrupción y el gobierno lo sabe. Por eso también a finales de julio el Parlamento aprobó una nueva Ley de Buena Gobernanza y Lucha Contra la Corrupción por una inmensa mayoría de 116 votos afirmativos contra 10 negativos y 5 nulos.

Condiciones de vida dignas

La mecha de la primavera árabe se prendió en Túnez, cuando allá por 2010 el joven Mohamed Bouazizi, un joven vendedor de frutas, se prendió fuego como protesta ante su precaria situación económica, que era la misma para muchos otros jóvenes. Por eso, la Constitución señala la obligación del Estado de asegurar a todos los ciudadanos condiciones de vida “decentes”. Y quizá como un guiño al inicio de esas protestas, reconoce a la juventud “como titular de un derecho de participación en los ámbitos sociales, económicos, culturales y políticos (art. 8)”, tal como recoge Martínez en su análisis.

La Constitución y la elección en diciembre de 2014 de Beyi Caid Essebsi como presidente de la República cerraron una transición política en Túnez que comenzó al calor de las protestas del pueblo, en el evento que se conoce como la Revolución de los Jazmines.

Si bien es cierto que el país tiene por delante varios retos, como la lucha contra el yihadismo o el recelo que se está despertando ante la eficacia de la lucha anticorrupción, hay algo que jamás puede desacreditarse de este país: Túnez es el primer (y de momento único) país que ha visto consolidada su primavera árabe.

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