jueves, 29 de julio de 2021

Al menos seis muertos y 80 heridos en tres explosiones durante un funeral en Kabul

Más de mil personas se habían reunido para despedir a Salem Izidyar, hijo del vicepresidente del Senado, que murió el viernes durante las protestas en Kabul pidiendo la renuncia del gobierno.


Al menos seis muertos y 80 heridos en tres explosiones durante un funeral en Kabul
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Tres explosiones sacudieron el pasado sábado el funeral de una víctima de las protestas antigubernamentales en Kabul, matando al menos a seis personas e hiriendo a más de 80 después de una semana tensa y sangrienta en la capital afgana.

Esta explosión sucede después de que el miércoles explotara un camión cerca del palacio presidencial y las embajadas europeas, que causó la muerte de casi 100 personas y causó heridas a casi 500.

El número de víctimas del sábado no estaba claro, pero Wahidullah Majroh, portavoz del Ministerio de Salud, ha dicho que seis cuerpos han sido recuperados y 87 personas han sido llevadas a hospitales con heridas.

Los medios de comunicación locales informaron de que al menos 12 personas habían muerto, y el Hospital de Emergencia, uno de los principales centros de de Kabul, elevó el número de muertos hasta los 19.

Ningún grupo reclamó la responsabilidad por los atentados. Pero Salahuddin Rabbani, ministro de Relaciones Exteriores, que asistía al funeral, dijo: "La barbarie terrorista ha convertido un funeral en un matadero". Además de Rabbani, Abdullah Abdullah, el presidente ejecutivo del gobierno y socio de la coalición del presidente Ashraf Ghani, estuvo entre otros altos funcionarios del gobierno en el funeral. Ninguno de los dos resultó herido.

Abdullah, que apareció en una rueda de prensa después de las explosiones, dijo que se investigarían las medidas de seguridad del funeral.

"Entendemos el dolor de aquellas madres y niños que perdieron a sus seres queridos", dijo. "No podemos traerlos de vuelta. También somos conscientes del abrumador reto de la seguridad en este país, los grupos terroristas que están activos y el apoyo que reciben".

El presidente Ghani, en una breve declaración, condenó las explosiones y abogó por la unidad, diciendo: "El país está bajo ataque enemigo".

Más de mil personas se habían reunido para despedir a Salem Izidyar, hijo del vicepresidente del Senado, que murió el viernes durante las protestas en Kabul pidiendo la renuncia del gobierno. Las fuerzas de seguridad abrieron fuego para dispersar a la multitud.

En el funeral de Izidyar el sábado, se excavó una tumba en la parte superior de una colina, y se pusieron banderas con fotos de él vestido de graduación por todo el cementerio. Entonces, tuvieron lugar tres explosiones seguidas, convirtiendo una escena triste y pacífica en un caos en el que la gente gritaba y trataba de huir de la escena. Había cuerpos apilados uno encima del otro. El cuerpo de Izidyar fue llevado a toda prisa por un par de docenas de personas a su tumba, para alejarlo de la multitud. Las ambulancias pronto llegaron para ayudar a los heridos.

Las explosiones ocurrieron un día después de que el comandante de la guarnición de Kabul, el general Gul Nabi Ahmadzai, pidiera a los manifestantes que no celebraran reuniones públicas debido a un alto nivel de amenaza de grupos que planean "atacar las concentraciones y protestas de nuestro pueblo con atentados suicidas, explosiones y asaltos”.

La reivindicación de las dimisiones de los funcionarios de seguridad se hicieron más fuertes después de la última explosión, con muchos afganos acusando al general Ahmdzai de no tomar medidas adecuadas a pesar de tener información sobre las amenazas que se habían hecho.

Sin embargo, el presidente Ghani dijo que las dimisiones no iban a resolver el problema. "Si esa hubiera sido la solución para los desafíos de nuestro país, yo mismo estaría dispuesto a dimitir, si eso hubiera ayudado".

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