martes, 22 de junio de 2021

Bogotá se convirtió en capital de la cultura, durante el I Simposio Nobel

El evento fue organizado por la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia y concluyo con la ponencia del Dr. Patarroyo quien mostró a los jóvenes los avances de su vacuna contra la malaria


Bogotá se convirtió en capital de la cultura, durante el I Simposio Nobel
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El salón rojo del Hotel Tequendama amaneció abarrotado de estudiantes universitarios, que avidos por la experiencia de vivir en primera persona la presencia y hallazgos de tres prominentes científicos de relevancia internacional. El alemán Johannes Georg Bednarz, el mexicano Mario Molina Pascal y el alemán Harald Zur Hausen, Premios Nobel de Física (1987), Química (1995) y Medicina (2008), respectivamente.

Habían sido invitados por el Premio Príncipe de Asturias y científico colombiano Dr. Manuel Elkin Patarroyo, dentro del I Simposio Nobel celebrado en la capital colombiana, coincidente con la fecha de su 73 cumpleaños.

Ser víspera de puente, no frenó a los estudiantes colombianos ante semejante privilegio; quienes disfrutaron tomando notas y comentando entre ellos y sus profesores, la repercusión de los méritos que llevaron a estos personajes a obtener el más prestigioso galardón.

El I Simposio Nobel celebrado en Bogotá, precedió al XX Foro Iberoamérica, donde participó un cuarto Nobel, el brasileño Carlos Nobre (Paz, 2007). Colombia se convirtió en capital de los Premios Nobel

El evento fue introducido por la Vicepresidenta de la República Martha Lucía Ramírez, quien remarcó la singular importancia de estas personalidades para el fomento de la educación y la cultura en su país; reafirmando el compromiso de su gobierno en la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología que ya ha comenzado su andadura. Además apostó por el futuro de Colombia mediante la formación y el conocimiento de sus jóvenes.

El primero en intervenir fue Johannes Georg Bednorz, quien explicó el valor de la superconductividad para los principales avances tecnológicos modernos aplicables en la mayoría de los ámbitos.

Le siguió Harald Zur Hausen, ilustrando al auditorio con las investigaciones que le llevaron a descubrir las causas del cáncer de cuello uterino y la vacuna contra el virus del papiloma humano. Un hallazgo trascendental en la historia de la medicina al que deben la vida millones de mujeres.

El último en intervenir fue Mario Molina, quien mostró el deterioro de la capa de ozono en la Antartida y la grave repercusión sobre el planeta que genera este fenómeno. Habló de los gases invernadero y de las radiaciones solares que provocan cánceres de piel, ámbos generados por la irresponsabilidad de los seres humanos con el medio ambiente. Molina fue muy crítico con el Presidente de EEUU Donald Trump, quien aseguró, considera este tema como una patraña y no cree en el cambio climático.

Una jornada entera, con pequeños descansos para saborear el magnífico café colombiano y armonizar el tiempo con unas explicaciones científicas nada fáciles de transmitir.

Este primer Siposio Nobel, fue organizado por la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (FIDIC) liderada por el Premio Príncipe de Asturias en 1994 Dr. Manuel Elkin Patarroyo, quien concluyó la jornada ilustrando a los asistentes con la historia de su primera vacuna sintética contra la malaria (Colfavax) y sus últimos e importantes avances, que la otorgan más de un 95% de eficacia y que muy proximamente posibilitaran ensayarla en población endémica de Gambia.

En las fechas anteriores un cuarto premio Nobel, el brasileño Carlos Alfonso Nobre (Paz, 2007), participó en el XX Foro Iberomérica, que convocoó además a relevantes e importantes personalidades de la política, la cultura, la economía, el arte, la docencia, la economía, etc... procedentes de una docena paises.

Los integrantes de la institución liderada por Patarroyo, insertarón un par de diapositivas sorpresa tras su disertación, mostrando una tarta con velas y felicitandole por su cumpleaños y la forma tan "científica" de celebrarlo.

Todos los Premios Nobel agradecieron a Patarroyo haberlos llevado a Bogotá, y elogiaron el compromiso y civismo de la juventud para la contrucción de una Colombia mejor.

Finalmente, la plantilla de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia, departió y posó con los Premios Nobel, dejando un recuerdo entrañable para la posteridad de tan prestigioso grupo científico.

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