martes, 3 de agosto de 2021

Muere Alfie Evans, el niño que siguió respirando tras ser desconectado de una máquina

Los padres del menor habían pedido ayuda a todos aquellos que los escuchasen; contaban con el apoyo del papa Francisco y el gobierno italiano.


Muere Alfie Evans, el niño que siguió respirando tras ser desconectado de una máquina
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El pequeño Alfie Evans ha muerto esta madrugada en el hospital Alder Hey de Liverpool, en Reino Unido. El bebé de 23 meses que fue desconectado por los médicos la semana pasada de su máquina de soporte vital básico y que, a pesar de ello, siguió respirando, sufría una enfermedad degenerativa irreversible que ha acabado con su vida.

El niño nació en mayo de 2016. Los especialistas, pocos meses después, anunciaron a sus padres que sufría una enfermedad para la que "no hay cura médica". No obstante, sus progenitores no dejaron de luchar no solo para que pudiera haber diferentes ensayos con su hijo e intentar salvarle la vida, sino para que lo que viviese lo hiciese con la mayor calidad de vida posible.

No obstante, la polémica estuvo servida la semana pasada en Reino Unido: un juez del Tribunal Supremo de Manchester rechazó la petición de los veinteañeros padres de Evans para trasladarse a Italia y seguir allí con el tratamiento de su hijo. Los progenitores contaban con el apoyo del papa Francisco y del ejecutivo italiano, dando la nacionalidad al niño para que no tuviera problemas en su país. Según los médicos ingleses, seguir experimentando con el niño era "inútil, cruel e inhumano".

Sus padres, a lo largo de su corta vida, no dejaron de luchar por la vida del niño, aunque la justicia británica y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos les denegaran sus peticiones. Querían trasladar a su hijo al centro Bambino Gesú de Roma, en Italia, para intentar alargar la vida del menor con un tratamiento que podría haber dado sus frutos.

Thomas Evans, de 21 años, y Kate James, de 20, pidieron ayuda a todo el mundo al que tenían acceso. El papa Francisco, implicado en el caso, pidió que se respetara la "dignidad" del niño para tratarle de la manera "más adecuada para sus condiciones". El niño sufría una enfermedad neurológica no identificada que le obligó a estar unido a una máquina de ventilación asistida y a encontrarse en estado semivegetativo desde diciembre de 2016. No podía oler, escuchar, ver o palpar objetos.

El padre del niño ha publicado la noticia en Facebook:

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