domingo, 26 de septiembre de 2021

Arrimadas calcula cuál será la debacle de Ciudadanos en Cataluña

La líder del partido naranja, que ganó en las anteriores elecciones pero no se presentó a la candidatura de la Generalitat, intenta retener un tercio de los votos que obtuvo antes.


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Ciudadanos está en la cuerda floja. Desde el 10 de noviembre de 2020, cuando se celebraron las últimas elecciones generales en España, el partido naranja no ha levantado cabeza. La nueva presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, no ha conseguido reflotar a un partido que tuvo todo en su mano para alcanzar el Gobierno de España pero que se negó a pactar con el PSOE. El pacto del abrazo entre Pedro Sánchez y Albert Rivera en 2015 que no se reeditó en 2019 por negarse ambos protagonistas pasó una factura difícil de saldar para Ciudadanos, que ha visto cómo ha perdido votos y escaños con cada convocatoria electoral. 

Arrimadas, llamada a liderar la reconstrucción y cambio de rumbo de Ciudadanos, no ha logrado del todo su objetivo. Sus pactos autonómicos con el PP para sostener gobiernos como los de la Comunidad de Madrid, la Junta de Andalucía, la Región de Murcia o Castilla y León y, a su vez, los acuerdos puntuales en el Congreso de los Diputados con los que el Gobierno de España, del PSOE y Unidas Podemos, ha podido sacar adelante votaciones importantes han trastocado mucho la imagen de la que un día fuera candidata de Ciudadanos a la Generalitat de Cataluña. 

Por ello, Arrimadas mantiene la respiración ante lo que le espera a partir de este domingo. Todas las encuestas vaticinan que dos de cada tres votos irán a partidos que no son el de Arrimadas, y podría pasar de ser la primera fuerza política en el Parlament a ser un partido residual. Podría pasar de la treintena de escaños a no más de una decena: del 30% de los votos a menos del 10%. 

A la desafección política que muchos actores políticos sienten por un partido que primero se situó en el centro para luego luchar por el electorado del PSOE y situarse en el protocentro político tras coquetear con el espectro del centro-derecha se suma ahora la desafección social. Está recogido en todas las encuetas: la debacle de Ciudadanos es un hecho más que palpable y las consecuencias podrían ser más graves de lo que se espera. El propio liderazgo de Arrimadas podría estar en juego y parte del partido contrario a su estrategia podría poner el grito en el cielo. Además, el PP acecha y la intención de Pablo Casado de reunificar el centro-derecha español podría ser un factor más que presione a la dirección del partido. 

Arrimadas se ha negado a seguir ningún argumento o presión externa al partido. Ella, según reconoce, sigue el mandato de la militancia liberal que la aupó a la presidencia de Ciudadanos, una militancia que cada vez es menos numerosa. A este hecho se suma la movilidad de parte de los miembros del partido, como Lorena Roldán, que participa en la campaña catalana como “número dos” del popular Alejandro Fernández o el exsecretario general del partido José Manuel Villegas, muy cercano a Rivera, que habría mantenido contactos con el que fuera su homólogo en el PP, Teodoro García Egea, para explorar diferentes alianzas que socaven el liderazgo de Arrimadas. Arrimadas hará frente a todos estos retos. Será cuestión de tiempo ver cómo los ha superado. 

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