sábado, 17 de abril de 2021

La dieta antiinflamatoria: los alimentos que alivian el dolor

La dieta antiinflamatoria puede ser útil en personas con artritis, lupus o cáncer


La dieta antiinflamatoria: los alimentos que alivian el dolor
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Cuando hablamos de nutrición antiinflamatoria nos referimos a llevar una dieta en la que de forma general los alimentos de carácter antiinflamatorio tienen protagonismo y se minimizan en lo posible los alimentos que favorecen en el organismo la inflamación.

Llevar una dieta antiinflamatoria debería ser un factor a tener en cuenta de cara a mejorar una enfermedad con un componente inflamatorio de base. Aunque también puede ser un hábito saludable introducido en nuestras costumbres como prevención frente a dichas enfermedades.

El sistema inmunitario es el guardián de la salud. Prácticamente todas las enfermedades se relacionan con un desequilibrio a nivel del sistema inmune. Por eso, cuidar de él es esencial y requiere, por un lado, llevar un estilo de vida que ayude a potenciar sus mecanismos de defensa y a evitar reacciones perjudiciales y autoinflamatorias y, por otro, apoyarse de enfoques dirigidos a su regulación y apoyo de sus funciones, la inflamación es una respuesta natural del sistema inmunitario, que cuando persiste en el tiempo, puede sin embargo volverse en contra del organismo.

La alimentación saludable es la base de la vida, de la salud y por tanto también de cualquier tratamiento.

¿Cómo abordar la inflamación desde la alimentación?

Hay muchas enfermedades que cursan con inflamación. La artritis, diabetes, lupus o el cáncer son algunas de ellas. Si bien seguir el tratamiento recomendado por el médico es importante, también lo es hacer cambios en la dieta. Así, los síntomas podrán atenuarse, lo que nos ayudará a sentirnos mejor.

¿Qué tan importante es nuestro sistema inmunológico?

Digámoslo de esta forma: sin él, estarías en una lucha constante contra las enfermedades. Un sistema inmunológico débil no brinda la protección suficiente, es decir, estarías enfermo con más frecuencia, sin mencionar tu nivel de energía, que no sería bueno. El enfoque de la dieta antiinflamatoria se centra en construir un sistema inmunológico fuerte para que tu cuerpo pueda combatir la inflamación de una mejor manera. ¿Cómo puede cambiar tu vida la dieta antiinflamatoria? Al reducir el azúcar, la sal, la grasa saturada y los carbohidratos, tu cuerpo fortalecerá al sistema inmunológico. Al comer de forma saludable perderás la grasa a un ritmo más acelerado. Reducirás el riesgo de padecer cáncer, diabetes, enfermedad cardíaca y obesidad.

La dieta antiinflamatoria consiste en ingerir alimentos que prevengan y reduzcan la inflamación de nuestro cuerpo. La finalidad no es perder peso, como ocurre con otras dietas, sino mejorar nuestra salud cambiando la forma de comer, más que de dieta deberíamos hablar de “un patrón dietético saludable”. Lo que se persigue es “reducir el estado de inflamación que ocasiona la activación del sistema inmunitario ante sustancias ajenas o algún daño en los tejidos o ante aquellas que produce el propio organismo en respuesta a enfermedades como la diabetes, obesidad, las cardiovasculares, neurodegenerativas, la artritis… asociadas a estados proinflamatorios crónicos”.

¿Qué ventajas tiene la dieta antiinflamatoria?

La dieta antiinflamatoria “ofrece beneficios a todos los grupos de edad de la población, independientemente de su estado de salud o fisiológico”, No obstante, es más efectiva “en personas con enfermedades que cursan estados de inflamación de alto grado”. Artritis reumatoide, lupus, colitis ulcerosas o esclerosis múltiple son algunas de las patologías en las que se aprecian sensibles mejoras con el cambio de alimentación. Pero, eso sí, en estos casos es primordial “la supervisión de un equipo sanitario multidisciplinar, que incluya un dietista-nutricionista”.

Comida antiinflamatoria recomendada

La dieta antiinflamatoria exige tomar más alimentos frescos y olvidarse de los procesados. Verduras y frutas, pescados grasos, huevos y carnes blancas deben ganar espacio en la cesta de la compra; los lácteos bajos también han de consumirse, pero de forma moderada. El objetivo es alimentarse con productos ricos en minerales, vitaminas, antioxidantes, fibra y ácidos grasos, en especial omega 3.

Los antioxidantes presentes en frutas y verduras de colores brillantes (tomates, zanahorias, calabaza y brócoli) pueden disminuir el efecto de los radicales libres, responsables del daño celular. El aceite de oliva, los frutos secos, los granos integrales y sus derivados y los pescados, en concreto los grasos o azules, son otros productos para incorporar en nuestra dieta. “Su aporte de sustancias bioactivas, como los fitoquímicos (particularmente presentes en la fruta y verdura), los fenólicos y otras sustancias con alta capacidad antioxidante (como los carotenos), contribuyen también a neutralizar el daño celular por oxidación que ocasionarían los radicales libres”, detalla el dietista-nutricionista.

 Los alimentos antiinflamatorios que sí debes comer

-Pescados grasos: atún, sardina, boquerón, arenque, caballa y salmón.

-Fruta: cereza, fresas, arándanos, granada, manzana, limón y naranja.

-Verduras: brócoli, pepinos, espinacas, ajo, tomate y cebolla.

-Carnes blancas: pollo y pavo.

-Aceites y grasas saludables: aceite de oliva extra virgen y aceite de cacahuete.

-Legumbres.

-Cereales integrales: cebada, avena y salvado.

-Huevos.

-Frutos secos: nueces, pistachos, almendras y semillas de lino y calabaza.

-Azafrán, cúrcuma y jengibre.

Los nutrientes de la dieta están muy conectados con la parte más primitiva de tu sistema inmunológico: el sistema inmune innato. Por ello, una dieta antiinflamatoria es de gran utilidad en muchas patologías como:

-Migrañas.

-Enfermedades “reumáticas” como artritis, artritis psoriásica, artrosis, fibromialgia…

-Patologías con fondo alérgico como alergias/rinitis crónicas, asma, dermatitis atópica, dermatitis seborreica, prurito, eczemas…

-Enfermedades autoinmunes como psoriasis, lupus, esclerosis, ETC…

-Patologías de base hormonal como obesidad, síndrome metabólico, diabetes, dislipemias, enf. cardiovasculares, hipotiroidismo, síndrome de ovario poliquístico (SOPQ)…

-Enfermedades neurológicas como depresión, hiperactividad infantil, Parkinson, Alzheimer, demencias:

-Accidentes cerebro vasculares, hipoxia cerebral…

-Enfermedades inflamatorias intestinales como colitis ulcerosa, crohn, síndrome de intestino irritable…

-Dispepsia, gastritis, úlcera…

Conclusión

Así, las enfermedades crónicas con alto componente inflamatorio de base como puede ser la diabetes tipo II, fatiga, artritis reumatoide, colitis ulcerosa y otras muchas, podrían mejorar o se podrían prevenir cuando se sigue un estilo de vida saludable, que tiene en cuenta el importante rol que juega el sistema inmunitario. En los casos en los que la inflamación es la protagonista, una dieta antiinflamatoria puede ayudar al organismo a obtener los elementos que necesita para regular su respuesta. Del mismo modo, enfoques dirigidos a regular específicamente el sistema inmune, como la microinmunoterapia, son herramientas de interés para ayudar al cuerpo a regresar a un estado normal y frenar la tendencia a la cronicidad.

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