CIENCIA | EL DESCANSO REPARADOR ES MUY IMPORTANTE DEBIDO AL VERTIGINOSO RITMO DE VIDA DE LA SOCIEDAD, PERO ALGUNOS HÁBITOS PODRÍAN ESTAR SABOTEÁNDOLO

¿Quieres dormir mejor? Evita estos 6 malos hábitos

Un día, sin importar si fue bueno o malo, debería concluir con un descanso reparador para poder afrontar de la mejor manera posible la jornada siguiente

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Un día, sin importar si fue bueno o malo, debería concluir con un descanso reparador para poder afrontar de la mejor manera posible la jornada siguiente. Empezar con buen pie, al igual que terminarlo, debe convertirse en una rutina, sin importar lo que pase en el intermedio.

Es por ello que te presentamos los 6 hábitos comunes que debes evitar y sus respectivas alternativas para cumplir con un buen descanso.

 

Estar mucho tiempo sentado.

 

Las computadoras nos han traído muchos beneficios a la hora de ejercer nuestras labores cotidianas pero, también, ha transformado nuestra manera de vivir. Pasamos la mayor parte del tiempo sentados, lo que puede resultar en malas posturas y problemas en la columna, específicamente, en la zona cervical, así como problemas en el sistema circulatorio, por lo que resulta recomendable incluir algo de movimiento.

Levantarse, estirarse, un entrenamiento corto que permita activar la circulación, dar un paseo al aire libre durante la hora de descanso, una sesión de yoga, algún ejercicio de baja intensidad, son muy buenas opciones para movernos un poco más.

 

Comer demasiado antes de ir a la cama.

 

La alimentación también ha sufrido mucha variación debido al nuevo estilo de vida. El agotamiento mental nos hace que queramos estar picando alguna golosina o snack mientras trabajamos. También queremos, al llegar a casa, calmar el hambre que nos produjo la jornada laboral por lo que no prestamos atención ni al tipo de alimento ni al tamaño de las porciones. Podemos terminar comiendo más de lo que debemos.

Prestar atención al tipo de alimentos y a las porciones puede ayudar a aligerar el proceso de digestión, por lo que la calidad del sueño no se vería afectada. Dormir es la manera que tiene nuestro cuerpo para regenerarse.

 

Estar mucho tiempo en conectado.

 

La “hiperconexión” se ha vuelto parte de nuestra rutina, ya sea nos encontremos trabajando o disfrutando de tiempo de ocio. Los ojos y la cabeza están trabajando en exceso por lo que no nos podemos relajar. Esto puede provocar dolores de cabeza y afectar nuestra capacidad de concentración.

Separarnos de los aparatos electrónicos, sobre todo una hora antes, y hacer otras actividades como leer un libro, escuchar música suave o meditar, pueden ayudarnos a recuperarnos del ajetreo diario.

 

Tomar demasiado café o bebidas con cafeína o energéticas.

 

El café es una bebida “milagrosa” y deliciosa. Un buen golpe de cafeína en la mañana nos despierta y nos prepara para afrontar el día. Pero tomarlo muy fuerte o en enormes cantidades en la tarde podría ser contraproducente ya que sus efectos podrían persistir hasta altas horas de la noche, retrasando el momento de dormir, lo que se traduce en una noche de vela y cansancio.

Si tu necesidad de bebida es mayor a tu fuerza de voluntad, preparar unas infusiones con te de manzanilla o de jengibre con limón permitirán relajarte y poder conciliar el sueño de manera más efectiva.

 

Siestas muy largas.

 

Cuando el cansancio nos llega a media tarde, una siesta cae muy bien. Sin embargo, intenta no hacerla muy larga. Es un “break” para reponerte de la jornada agotadora, no para pasar la tarde durmiendo.

Intenta las siestas reparadoras o las powernaps, que son siestas de 20 minutos, no más, para no entrar en la fase de sueño profundo, las cuales son ideales para recargar baterías.

 

Llevar el trabajo a la casa.

 

Separar las actividades laborales de las actividades de la casa es muy importante. Evita acumular trabajo y querer llevarlo a la casa para poder terminarlo. La mente necesita encontrar un balance entre el trabajo y la casa para poder descansar y recuperar los niveles de energía.

En el trabajo, ponte metas cortas para cumplir y trata que no se te vayan acumulando pendientes. Si quedó algo pendiente, conviértela en la primera actividad del día siguiente. Al llegar a casa, busca actividades que permitan desconectarte, cosas que te gusten hacer: tocar algún instrumento, dibujar, escribir, leer, hacer algún tipo de actividad física o deporte… esas actividades no solo permitirán desconectarte del estrés laboral sino que promoverán tu creatividad y crecimiento personal.

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