CIENCIA | ALIMENTACIÓN

Etiquetado frontal de alimentos: un debate abierto

Por COLUMNA CERO. 24/06/2020

Hablamos de la estrategia 'De la Granja a la Mesa' que está encima de la mesa de la Comisión Europea.

Sistema de clasificado NutriScore.

Sistema de clasificado NutriScore.

ras varios meses en los que la crisis sanitaria estuvo en primer plano, lentamente vuelven a encontrar su lugar en la agenda ciertos proyectos que quedaron a un lado tras la irrupción del coronavirus. Desde planes de reactivación económica, hasta proyectos en materia de digitalización, la Comisión Europea ha vuelto a poner el foco en asuntos prioritarios que marcarán el futuro de la Unión Europea no solo en el período actual de desescalada, sino también de cara al futuro. Anuncios que se hicieron esperar y que llegan para dar una mayor claridad con respecto a las estrategias que se desplegarán para superar la crisis de la Covid-19. Entre ellos, hay uno que ya ha dado que hablar. Se trata de la estrategia “De la Granja a la Mesa” (Farm to Fork Strategy), parte del contexto de rediseño de los sistemas alimentarios que, según la CE, pueden ser resistentes a crisis como la pandemia actual, si no son sostenibles. 

 

Tras varios meses de silencio y suspenso, la Comisión Europea reactivó su agenda y se pronunció sobre una amplia lista de asuntos por definir. Entre los planes revelados, se dieron a conocer los detalles de la tan esperada estrategia “De la Granja a la Mesa”, también conocía como F2F. Un plan que busca revolucionar el sistema alimentario comunitario para que este sea más efectivo, seguro y por sobre todo, sostenible, para así garantizar la preservación de la biodiversidad. A través de este ambicioso proyecto, la Comisión busca asegurar el acceso a alimentos asequibles y sostenibles y al mismo tiempo, aumentar la agricultura ecológica para así combatir el cambio climático. Esta estrategia persigue, además, ciertos objetivos como la consolidación de sistemas alimentarios de proximidad, la lucha contra el desperdicio de alimentos, la promoción de dietas saludables, entre otros.

 

A fines de 2019, la Presidenta de la CE, Úrsula von der Leyen, dejó en claro la importancia de esta estrategia al explicar que se trata de un elemento clave del Pacto Verde Europeo, la hoja de ruta que busca dotar a la UE de una economía sostenible. Sus declaraciones sobre la relevancia de esta innovadora estrategia, generaron aún más expectativas. Quizá sea esta la razón por la cual, ahora, son varios los que creen que las medidas anunciadas no están a la altura del gran plan que se venía promocionando.

 

Las principales críticas con respecto al documento presentado recientemente por la Comisión tienen que ver con que este deja afuera una cuestión clave: el proyecto de etiquetado frontal de alimentos. La adopción de un etiquetado armonizado entre los diferentes países miembros es una cuestión que se viene discutiendo desde hace ya algunos años. Sin embargo, aún no se ha llegado a un consenso entre los países miembros.

 

Francia, por ejemplo, es uno de los principales promotores del sistema Nutri-Score, basado en esquema de semáforo con 5 gradaciones de color que pasan del verde A al rojo E. Aunque no todos están de acuerdo con este sistema ya que algunos consideran que el mismo discrimina ciertos alimentos. Este debate ha llegado incluso hasta España, luego de que en 2018 la exministra María Luisa Carcedo, anunciara la implantación obligatoria en los supermercados del NutriScore. Lo que para algunos fue visto como una señal de alarma, especialmente luego de que la ONG Open Food Facts indicara que el Nutri-Score discriminaría algunos productos centrales de la dieta mediterránea. Lo que para Frédéric Leroy, investigador y profesor de la Universidad Vrije de Bruselas, puede generar confusión al promover productos que parecen ser saludables, pero que en verdad tienen un alto contenido en grasas saturadas.

 

A esa misma conclusión llegó Italia, que no ha ocultado su oposición al Nutri-Score, al definir que este sistema perjudica a ciertos productos Made in Italy. Frente a ello, el país ha optado por el desarrollo de un sistema alternativo al NutriScore, llamado NutrInform. La diferencia es que este último consiste en un esquema de batería que permite identificar el suministro de nutrientes de cada alimento, pero teniendo en cuenta también las cantidades de consumo diario recomendadas para llevar una dieta diaria completa y equilibrada.

 

Finalmente, a pesar de lo que se creía, ninguno de estos etiquetados será exigido en el marco de la estrategia “De la Granja a la Mesa”. Algo que había dejado entrever la Comisaría Europea de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, al declarar que la estrategia no incluiría un esquema obligatorio de etiquetado de alimentos y que esta decisión quedaría en manos de la Comisión que llevará a cabo un informe sobre la necesidad de armonizar el sistema entre los países miembros. Sin embargo, la exclusión de este apartado dentro de la estrategia generó cierto desconcierto al evitar una definición sobre este asunto que tiene en vilo a la industria alimentaria. 

 

La implementación de un sistema de etiquetado frontal común a lo largo de los países europeos es una idea que resuena hace tiempo. La Comisión ya se ha mostrado en contra de las excepciones y de la modificación de los sistemas y ha abogado por una estandarización. Pero las diferentes posturas y necesidades de cada país están retrasando los planes de la Comisión y aún se espera una definición sobre esta herramienta, que será clave para que los consumidores tomen decisiones informadas a la hora de realizar sus compras. Lo que se complementaría, además, con las medidas previstas por la UE que busca reforzar los programas educativos comunitarios, a través de la inclusión de contenidos sobre nutrición saludable, producción sostenible, entre otros. 

 

Después de todo, no hay que olvidar que los consumidores han adquirido un rol cada vez más relevante, sobre todo, a la hora de exigir productos más sostenibles. Un pedido que ha impulsado la consolidación de políticas y estrategias como la F2F que busca impulsar sistemas de agricultura sostenible como la llamada agricultura ecológica. Tal como lo ha explicado Ricard Ramón, jefe de Unidad adjunto a la Dirección General de Agricultura y Desarrollo de la Comisión Europea, “hay que estar muy al tanto de las demandas de los consumidores porque guían la economía de mercado”.