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CIENCIA | VIDA SANA

Los mejores ejercicios para combatir el estrés

Por MIGUEL DONCEL. 15/03/2019

Los deportes de equipo como el fútbol pueden ayudar a personas que sufren estrés por aislamiento social, mientras que el yoga ayuda a aquellos que se sienten estresados por ocuparse de otros.

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La forma física es relevante para elegir el mejor ejercicio para reducir el estrés.

El ejercicio constituye un método muy eficaz para combatir el estrés. Elimina el exceso de hormonas asociadas al mismo, proporciona una sensación de relajación y bienestar te ayuda a evadirse de los problemas. Y aunque a veces las personas estresadas tienden a creer que les falta el tiempo para hacer deporte, existen muchas maneras de incorporar la actividad física en una agenda apretada.

La práctica de deporte puede ayudar a reducir los efectos negativos del estrés, tanto físicos como mentales. Las personas estresadas experimentan con frecuencia la respuesta de lucha o huida, durante la cual las actividades del sistema nervioso simpático – SNS – aumentan como resultado la secreción de adrenalina.

Las hormonas que se asocian al estrés, como la adrenalina, se acumulan en el organismo

En la vida moderna, dicha respuesta generalmente se activa como reacción a una amenaza psicológica, más que física. Por ello las hormonas asociadas al estrés secretadas en el trascurso de esta reacción permanecen en el cuerpo, ya que el organismo no las utiliza como combustible en acciones físicas como la lucha o la huida. Así, el ejercicio ayuda a eliminar los excesos de adrenalina, una hormona que genera la ansiedad, y a prevenir y aliviar de diferentes maneras los efectos físicos del estrés.

CÓMO ELEGIR EL MEJOR EJERCICIO PARA REDUCIR EL ESTRÉS

Algunas modalidades deportivas, como la natación, el yoga o caminar, son muy eficaces para combatir el estrés y están al alcance de casi todo el mundo. A la hora de escoger la modalidad más adecuada, es preciso considerar diferentes variables:

  • Fuente del estrés. El estereotipo de persona estresada corresponde al empresario ejecutivo, constantemente sobrecargado de trabajo, ajetreado y abrumado por infinidad de citas y compromisos. Sin embargo, algunas personas pueden sufrir estrés como consecuencia del aislamiento social, como es el caso de los padres o las madres que cuidan solos de sus hijos. En estos casos, lo mejor es realizar algún deporte que les ayude a potenciar el contacto social como los juegos de equipo – fútbol o balonmano –; mientras que las personas que pasan parte del día al cuidado de otras es mejor el deporte físico individual como el jogging o la musculación.
     
  • Rutina y estilo de vida. Otro factor que conviene tener en cuenta es el modo en que el ejercicio puede incluir en la rutina diaria. Las personas con numerosas obligaciones laborales y que disponen de muy poco tiempo libre creen que dedicando varias horas al ejercicio físico solo consiguen añadir un compromiso más a su agenda. No obstante, acudir al lugar de trabajo caminando o en bicicleta o aprovechar la hora del almuerzo para ir a nadar es una buena alternativa.
     
  • Preferencias personales. El carácter y las preferencias personales también influyen a la hora de escoger la modalidad de ejercicio más adecuada o beneficiosa. Una persona que trabaja en un ambiente competitivo puede agravar los efectos del estrés practicando deportes competitivos como el squash o el tenis. No obstante, hay quien encuentra en ellos un eficaz método para despojarse de los sentimientos reprimidos de frustración y agresividad.
     
  • Forma física. La forma física de la persona es importante al optar por uno u otro ejercicio. Si un individuo en baja forma intenta realizar una actividad enérgica corre el riesgo de tensar en exceso sus músculos y forzar su sistema cardiovascular. Las personas que sufren estrés raramente prosiguen con la práctica regular de un deporte que solo les proporciona estrés adicional. Es preciso empezar lentamente e incrementar poco a poco la frecuencia y la intensidad del ejercicio, a fin de aumentar la fuerza y la resistencia físicas gradualmente.

En conclusión, realizar ejercicio ayuda a reducir la tensión y el dolor muscular, regula el apetito y mejora la digestión además de la presión sanguínea y por consiguiente el riesgo de sufrir una dolencia cardiaca. Además, produce un efecto revitalizador dando una sensación de plenitud, nos llena energía y, por supuesto, nos ayuda a sentirnos más guap@s. Entonces, ¿cuántas más razones necesitas para comenzar a realizar estos ejercicios?

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