miércoles, 26 de enero de 2022

Pedroche, 'hasta el casco' de las críticas tras las Campanadas: "Estoy mal, muy mal"

Como es habitual después de cada Nochevieja, las redes vuelven a llenarse de odio contra la presentadora y le amargan los buenos datos de audiencia


Pedroche, 'hasta el casco' de las críticas tras las Campanadas: "Estoy mal, muy mal"
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Como cada año desde hace quince, Cristina Pedroche apareció el pasado 31 de diciembre en un balcón de la Puerta del Sol para recibir el 2022 con los espectadores de Antena 3, ansiosos de nuevo por ver qué imagen traía esta vez la presentadora. La ya tradicional expectación que genera la madrileña llegó esta Nochevieja a su cénit, pues la Pedroche y su compañero, Alberto Chicote, superaron en audiencia a TVE y convirtieron por primera vez a las Campanadas de la principal cadena de Atresmedia en las más vistas, congregando a 7,5 millones de personas frente al televisor.

Aunque para Cristina Pedroche estos datos son motivo de alegría y agradecimiento, la colaboradora de 'Zapeando' afirma sentirse "muy mal" por algunos de los comentarios vertidos sobre ella, según ha explicado en un largo escrito que ha subido a su perfil de Instagram. En él lamenta que se la haya criticado a ella y a su siempre polémico vestido, que este año era un diseño creado hace tres décadas por el recordado diseñador manchego Manuel Piña. Lo acompañaba con una capa de Buj Estudio y zapatos y casco de Manuel Albarrán

Precisamente el casco y la ausencia de pelo bajo él ha sido uno de los motivos de los duros mensajes leídos estos dias en contra de la esposa del cocinero Dabiz Muñoz. Aunque la de Vallecas está acostumbrada a capear este tipo de temporales, esta vez ha dicho basta. "Aunque no lo parezca, están siendo días difíciles", asegura en su cuenta de la citada red social, donde cuenta con casi tres millones de seguidores. "Aunque intento mantenerme un poco al margen y no leer nada, siempre hay comentarios o gestos que me llegan y que me hacen sentir mal. Mal no, muy mal", confiesa, lamentado después que quería que "este año fuera el más especial"

"Creo que se me notaba que estaba feliz, espléndida, de verdad parecía que había vuelto a nacer. Me sentí más guapa que nunca, con una energía arrolladora, segura de mí misma, orgullosa de lo que estaba pasando y muy feliz por poder lucir un diseño de 1991 de Manuel Piña", dice, revelando además que era "consciente del privilegio" de convertirse en la "musa póstuma" del creador y agradeciendo el trabajo de su estilista, Josie, la cabeza pensante de cada Fin de Año

Sobre el estilismo capilar que lució, aclara que Josie solo le pidió raparse "la parte de abajo, que es la única que se veía por el casco", pero desvela que cuando se vio con la falsa calva de caracterización, le gustó aún más. "Si hubiera hecho falta raparme lo hubiera hecho sin dudarlo. El pelo no hace que una mujer sea más o menos guapa, y por supuesto, ni mejor o peor persona. Por eso la semana de antes llevé pelucas, para normalizar su uso como una opción para quien pueda querer", sentencia.

Cristina Pedroche ruega unos días de tranquilidad. "Quizás es por el cúmulo de cansancio, también de insultos y malas palabras, o de otras cosas, porque la gente me felicita cuando sé que muchos no se alegran de verdad", explica la presentadora de La Sexta, que cree que si los que la critican sin pudor "tuvieran más amor, serían más respetuosos".

En su octava cita en una retransmisión de Nochevieja, la Pedroche eligió un vestido del desaparecido Manuel Piña. Una prenda que estaba en su museo y que la presentadora y su estilista recuperaron para la ocasión. El diseño es uno de los últimos que realizó Piña y que presentó en la antes llamada Pasarela Cibeles en septiembre de 1990, para la temporada primavera/verano del año 1991. La pieza, transparente, está "confeccionada en tafetán calado irisdicente, con acabados metálicos y dos aros que aportan volumen geométrico a modo de caparazón del escarabajo, que fuera logotipo de su desaparecida marca", según explica el Museo de Manuel Piña en un comunicado. 

Piña fue uno de los grandes creadores de moda española de los ochenta y los noventa. Nacido en Manzanares, Ciudad Real, su uso del color y, sobre todo, del punto, era considerado magistral. Llegó a tener tiendas en Madrid y Nueva York y a presentar sus colecciones en Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. Fue capaz de dedicarle una colección a Camarón de la Isla y de crear los uniformes para los empleados de Correos. En la primavera de 1994 se retiró y falleció seis meses después en su pueblo, con 50 años, víctima del sida. 

El diseño de Piña estuvo complementado por los de otros dos creadores españoles. Primero, la capa alada, creada por Buj Studio, firma comandada por Raquel Buj, que lleva más de un lustro trabajando en el sector tras dar el salto desde la arquitectura y que con otras tres mujeres -Daniela Camacho, Andrea Rehbein y Paloma Martínez- ha pasado cuatro meses elaborando la pieza. Segundo, el casco, creado -al igual que los zapatos- por Manuel Albarrán, un artesano experto en metal. Él, que trabaja casi siempre fuera de España, sobre todo en Estados Unidos, se ha sentido honrado por este encargo desde casa. 

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