Muere de hambre una niña de diez años a la que sus padres escondían la comida

Cuando la pequeña llegó al hospital pesaba 16 kilos y estaba tan deshidratada que a los médicos les costó extraerle sangre

Acto en memoria de la niña fallecida y en contra del abuso infantil. / @JeffBernthal
Acto en memoria de la niña fallecida y en contra del abuso infantil. / @JeffBernthal

La noticia ha conmocionado a Estados Unidos por el grado de irresponsabilidad y crueldad que puede alcanzar el ser humano. Una niña de tan solo diez años ha muerto de hambre después de estar varios días sin comer porque, supuestamente, sus padres adoptivos le escondían los alimentos. La menor fallecida, Josie Ann Abney, fue ingresada tras haberse desmayado por la hambruna. La pequeña perdía la vida pocas horas después en el Hospital Memorial District de la ciudad estadounidense de Salem, en el estado de Misuri, donde permanecía internada. Este martes, era enterrada en el cementerio Cedar Grove de dicha localidad.

Según algunos medios locales, cuando Josie Ann llegó al centro hospitalario, estaba tan deshidratada que a los médicos le costó extraerle sangre. Además, presentaba unos niveles de azúcar en el organismo extremadamente bajos, que apenas alcanzaban los diez miligramos. De acuerdo con las declaraciones de los profesionales sanitarios a la policía, la niña tenía también hematomas en varias partes de su cuerpo, que estaba esquelético, ya que la menor no llegaba a los 16 kilogramos, cuando el peso ideal de una niña de esa edad debe superar los 30 kilos. "Parecía una víctima del Holocausto", ha explicado horrorizado un detective de la Oficina del Sheriff del condado de Dent.

El fallecimiento de la niña llevó a las fuerzas de seguridad a registrar la casa familiar, donde Josie Ann Abney convivía con sus padres adoptivos, Randall Lee Abney, de 51 años, y Susan Abney, de 44. A raíz de los mencionados registros, a los que ha tenido acceso la cadena de televisión NBC 5, se ha podido confirmar que el matrimonio mantenía bloqueada la puerta de la nevera con un candado. Sin embargo, la pareja dijo a la policía que su hija adoptiva había dejado de comer voluntariamente en el mes de septiembre y negó que padeciera diabetes o cualquier otra enfermedad o problema de salud. La habitación de la menor solo contaba con un colchón en el suelo, una lámpara y un cesto de ropa. 

Ambos sospechosos fueron arrestados y están acusados de abuso infantil con resultado de muerte. La madre señaló que no llevó antes a la niña al hospital por temor al qué dirán. De inmediato, un juez ordenó que los Abney fueran conducidos a la cárcel del condado de Dent, donde permanecen ahora bajo fianza de medio millón de dólares cada uno a la espera de su comparecencia ante los tribunales. Según la prensa local, han terminado aceptado su culpabilidad. La ciudad de Salem, cuyos habitantes están totalmente sobrecogidos por el macabro suceso, organizó el miércoles un acto en memoria de la pequeña Josie Ann y en contra del maltrato a menores.