OPINIÓN | DEPORTES - BALONMANO

Radiografía del balonmano andaluz: Guerra civil

Por VICENTE LR. 17/02/2020

La convocatoria de elecciones provoca una oleada de críticas. Los comicios se celebrarán el 25 de abril coincidiendo con la semifinal de la Copa de la Reina.

Antonio Rosales

Antonio Rosales "Tito", presidente de la Federación Andaluza (a la derecha) junto a Paco Blázquez, presidente de la RFEBM





Madrid. Tiempos convulsos para el balonmano andaluz. La convocatoria electoral ha desatado todo tipo de críticas, interpretaciones y una serie de claves que vamos a desentrañar. El enfado en buena parte del mundillo balonmanístico ha
quedado de manifiesto desde que el presidente, Antonio Rosales, conocido como “Tito”, iniciara el proceso. Desde hace meses el runruneo sobre su débil situación ha provocado todo tipo de especulaciones. “Nos consta que se presentaron competiciones inexistentes en la Española para ganar plazas juveniles en los sectores de España”, comenta un dirigente cercano al caso. “Desde entonces hay muchas dudas en su gestión. Es una buena persona pero lo han manipulado, se ha dejado llevar y asesorar por gente que lo ha puesto a los pies de los caballos” sigue. “Presentó un programa
electoral en 2008 del que poco o nada se ha ejecutado”, apostilla. “Prometió cambios
que no hemos notado. Todo sigue igual”, sentencia. El asunto de los calendarios salió
hace días a la luz y en Granada, durante una reunión entre los colegiados, el delegado
provincial y el presidente del Comité Andaluz de Árbitros, Francisco Zaragoza, quisieron justificarse casi sin venir a cuento. “Se solicitan muchos torneos a la Española que no siempre se celebran”, decía José Manrique, directivo de la Andaluza y delegado por la ciudad de la Alhambra. “La realidad es que se han elaborado calendario a conciencia, sabiendo que no se iban a disputar las competiciones, pues en la mayoría de los casos ni los equipos ni los clubes existen”, insisten desde los mentideros del balonmano jienense, delegación desde la que se organizaron estas actividades ficticias. “Jaén está muerta. Solo tienes que ver su web o redes sociales. No pasa nada desde junio de 2019”, afirman.



No mucho mejor andan las cosas por Almería, donde hace pocas semanas prácticamente la totalidad del balonmano en esa provincia se levantaba en armas contra la Andaluza. “Una amplia comisión se presentó en Almería a dar explicaciones a árbitros y clubes, pero no se quedaron nada satisfechos. Estamos sin delegado desde hace muchos meses, en una situación que no favorece para nada al balonmano”, analizan. “Han nombrado a un gerente, Sebastián Fernández, pero la figura
representativa no la tenemos”, comentan.
La misma situación se vive en Huelva, donde el delegado ha sido degradado a secretario y Cádiz, donde tampoco existe esa figura específica. “Llevamos años sin ver pasar por aquí a nadie de nuestra delegación de balonmano”, comentan desde otros de los clubes señeros de la provincia gaditana. “A veces nos sentimos solos”.




Córdoba ha sido noticia en estos días por una denuncia colectiva de los árbitros nacionales adscritos a esa delegación. En ella cuestionaban los procedimientos de su
delegado, Ignacio del Castillo, para con la retención del diez por cierto de los derechos
arbitrales de todo el colectivo. “Lleva 17 años cobrando esa cantidad y no sabemos dónde está. No recibimos recibo alguno de esas aportaciones”, decía Alberto Murillo, árbitro cordobés, en la emisora pública de Andalucía. La noticia, adelantada el pasado viernes por Canal Sur, ponía contra las cuerdas al dirigente cordobés. Desde entonces la Federación Territorial no ha hecho ningún tipo de manifestación, dejando a su suerte
al delegado cordobés. “Esta situación también se ha repetido en la propia Federación
Territorial, pero quedaba justificado en el balance de cada árbitro. Podemos discutir
sobre su legalidad, pero está asentado. De hecho hace tiempo que se eliminó, pero
¿en Córdoba por qué no? Aquí no sabemos nada del uso de estas cantidades y lo tiene
fácil, publicar los extractos bancarios con los ingresos y gastos y todo quedaría solucionado”, comenta fuentes cercanas a este asunto. “Dan la callada por respuesta”.



En Málaga el cabreo es sublime por la propia convocatoria electoral. “Poner unas elecciones en las semifinales de la Copa de la Reina es un burla al balonmano femenino. Con lo que cuesta traer un evento de esta magnitud a Andalucía y nosotros mismos cercenamos el acontecimiento deportivo con un convocatoria electoral que
podría celebrarse cuando la competición esté terminada”, explican. “De esta forma se impide que jugadoras o árbitros puedan ejercer su derecho al voto si son elegidos, ya que no podrán acudir, además de solapar la mesa del balonmano femenino español que tradicionalmente se celebra en la mañana de la semifinales”, expresan con enfado. “Se está hablando más de las elecciones que de la Copa”, sentencian.



En Málaga, como en Sevilla o Huelva, también ha habido contactos entre los dirigentes andaluces y la propia delegación para sondear la situación. El más activo hasta el momento ha sido Francisco Zaragoza, presidente del colectivo arbitral, al que algún árbitro le reprochaba días atrás que llevaba “muchísimos años arbitrando y jamás te había visto por mi provincia. Los árbitros jóvenes ni te conocen”, le decían en una acalorada discusión entre los colegiados y el responsable andaluz.



Las elecciones siguen su curso y en las próximas fechas se conocerá el resultado de las impugnaciones, los nuevos asambleístas y el nuevo panorama en Andalucía. Sin la expresa convocatoria a ser elegido, con un calendario que va quemando fechas, a priori son dos las personas que optan al cargo; Antonio Rosales,
actual presidente en funciones y Sebastián Fernández, árbitro Asobal por Almería, que
días atrás le comunicaba su intención al actual presidente tras un acto en Almería.

“El balonmano andaluz clama por un cambio de modelo de gestión, más profesional, más joven, más acorde a los tiempos que corren”, explican. “La gente que no se actualiza, no tiene nuevas ideas, está todo anquilosado”, analizan. “Miras otros deportes, los ves crecer, fomentar otras acciones y aquí lejos de avanzar nos
conformamos con quedarnos como estamos. Es penoso, no entiendo ese no querer irse, dejar paso a nuevas generaciones, porque el papel de los dirigentes no es solo representar y entregar medallas en los campeonatos, es gestionar, buscar ayudas privadas, hacer crecer nuestro deporte” sigue. Si de verdad están por el balonmano debería dejar paso, si no pensaremos que están por otras razones. Todo esto va a dejar secuelas. Pero no puede haber personas de primera y personal de tercera y que cada delegación sea una anarquía”, sentencian con desconsuelo.


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