Belén Esteban ante la actitud de Kiko Rivera: “Me da un poco de pena Isabel Pantoja”

Tras ver toda la documentación aportada por Kiko Rivera, Belén reconoce que alucinó

Belén Esteban
Belén Esteban

Belén Esteban ha decidido mojarse ante todas las informaciones que se están publicando de Isabel Pantoja tras el especial “Cantora: la herencia envenenada”, tras las duras declaraciones de su hijo, Kiko Rivera: “Me da un poco de pena Isabel Pantoja”.

Belén Esteban admite “Tengo que decir también que lo que ha hecho Isabel Pantoja es espantoso, pero me da un poco de pena"

La colaboradora ha dejado claro que ella no hubiera actuado de la misma manera que Kiko Rivera: “Yo le hubiera cogido a mi madre y me la hubiera llevado al notario de Fuengirola para que me lo hubiese explicado todo”. Eso sí, se posiciona a favor del DJ tras todas las informaciones que han salido a la luz, aunque en un primer momento apoyaba a la tonadillera.

En “Sábado Deluxe”, apenas 24 horas tras la emisión del mencionado especial sobre la herencia de Francisco Rivera “Paquirri”, la de Paracuellos lo confirmó: “Me quedé súper sorprendida con todo”. Eso sí, empatiza con Isabel Pantoja y se imagina lo mal que lo puede estar pasando en estos momentos: “Tengo que decir también que lo que ha hecho Isabel Pantoja es espantoso, pero me da un poco de pena(...) Yo hubiera cogido a mi madre y me la hubiera llevado al notario de Fuengirola para que me lo hubiese explicado todo”.

Eso sí, tras escuchar todo lo que se ha dicho sobre lo que pudo haber sucedido con la herencia del torero, la colaboradora de “Sálvame” subraya: “No me parece bien lo que ha hecho Isabel Pantoja”. Y si no fuera porque lo ha visto con sus propios ojos, le costaría mucho creerse las palabras de Kiko Rivera. Durante la emisión del programa, al ver la documentación que aportó Kiko: “Aluciné”.

Tras la emisión del especial, personas que forman parte del entorno de la cantante han asegurado que está completamente “destrozada”. Pero, por el momento, ella no se ha pronunciado en público para defenderse.

Belén Esteban fue testigo de la noche más complicada de Kiko Rivera. Sin censura, el DJ acusó a su madre de haberle estafado y aseguró que la relación estaba rota pues no va a ser capaz de perdonar a su madre tras todo lo que ha hecho a lo largo de estos últimos 36 años.

Comenzó desvelando que existía una supuesta “trama” orquestada por su madre, su tío Agustín, Ramón Calderón (el abogado que debía defender sus intereses a la hora de repartir la herencia de Francisco Rivera “Paquirri”) y una cuarta persona que Kiko no quiso mencionar.

El detonante de esta ruptura entre madre e hijo ha sido un descubrimiento por parte del DJ, el pasado día 2 de agosto, que lo dejó en shock: en una habitación de la finca Cantora, que suele estar cerrada con llave, estaban los trajes y otras pertenencias de su padre, Francisco Rivera “Paquirri”. Una realidad de la que no era consciente y que su madre se ocupó de ocultar a lo largo de más de treinta años. “Yo toda mi vida he pensado que ahí no había nada. Cuando he entrado ahí no había nada”.

Kiko Rivera fue muy duro con su madre:

“Me siento engañado desde el momento en el que mi padre se fue. Lamento que las cosas hayan sido así. No me he enterado hasta ese día. La historia es así, al menos la mía (…) Hay que respetar la voluntad de los difuntos. Esto no puede suceder en ninguna familia”.

Un programa cargado de emociones que llegó a su punto máximo con la intervención de Francisco Rivera, el hermano mayor de Kiko y que siempre luchó por tener los trastos de su padre: “Yo sé esto desde hace muchos años. A mí no me estáis contando nada nuevo. Yo lo he sufrido y lo he hecho en silencio”.

Tras las duras acusaciones de Kiko, el único que ha hablado ha sido el abogado Ramón Calderón que ha desmentido todo lo que ha dicho el joven y ha asegurado que no tuvo ningún interés económico en defender los intereses de Kiko, que el reparto fue por igual entre los tres hijos del torero y todos los participantes de dicha herencia estuvieron de acuerdo con la división a la que se llegó tras tres años de negociaciones.