Un médico pone en jaque a ‘Sálvame’: ‘¡Quedaros en casa!’ (VÍDEO)

El médico de urgencias del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, cuyos vídeos sobre la pandemia se han hecho virales, la lía en ‘Sálvame’ y los deja al descubierto

Un médico de urgencias deja a 'Sálvame' con las vergüenzas al aire
Un médico de urgencias deja a 'Sálvame' con las vergüenzas al aire

Lo que se vivió ayer por la tarde en ‘Sálvame’ fue épico. El director quiso hacerse el listo pidiendo su opinión a Jesús Candel, el médico de urgencias conocido en las redes con Spirman y cuyos vídeos avisando de lo que de verdad tenemos encima con la pandemia de coronavirus se han hecho virales.

Este profesional de la sanidad vive día a día la ineficacia de las medidas tomadas para frenar el coronavirus y ya no puede más y que Jorge Javier viendo la contundencia de sus afirmaciones, diga que esto es una cuestión política que él tiene con la Junta de Andalucía hace tiempo y que uno de los médicos tertulianos, que da risa oírlos quitando hierro a lo que pasa, diga por lo bajini: ‘está mal de la cabeza’. Da una idea de la hipocresía de Telecinco y del calibre de los supuestos profesionales que llevan a sus programas.

Este fue el testimonio del médico Jesús Candel que puede parecer excesivo en las formas pero que nos pone en alerta respecto a la realidad de lo que está pasando. Juzguen ustedes mismos.

 

Todos se rasgaban las vestiduras, porque el médico de urgencias les quitó la careta sin anestesia y sin cortarse un pelo, por eso a continuación nos mostraron el testimonio muy suave de un médico infectado, que acabas de escucharlo y te dices –Oye, qué bien, no hay problema, te meten en el hospital y te curan-

Naturalmente los profesionales de la mesa respiraban alborozados alabando la buena educación del médico que no les enviaba a hacer puñetas como el otro.

Precisamente Jorger Javier Vázquez es una persona de riesgo con su cuatro stents cerebrales tras sufris un ictus el pasado año y si bien cuando escuchaba a Jesús Candel se iba quedando blanco, luego no solo le quitó importancia sino que le dijo que se estaba pasando de la raya. Alucinante.

Y a continuación se dirigió al lavabo de señoras con uno de los médicos tertulianos, ambos compadreando a unos 40 cm de distancia, sin ninguna protección y dando unas normas ridículas y no adecuadas de que hacer en un lavabo público, toqueteándolo todo y sin desinfectarse las manos para de nuevo volver a plató a seguir repartiendo ‘buenismo’ y seguramente virus.