contador web

INTERNACIONAL | CRISIS CON COREA DEL NORTE

El nuevo presidente de Corea del Sur promete rebajar las tensiones con Corea del Norte

Por CARLOS CÁCERES FERNÁNDEZ. 11/05/2017

Moon Jae-in se comprometió a resolver la crisis nuclear a través del diálogo. Dijo estar dispuesto a reunirse con Kim Jong-un si se daban las circunstancias.

EEUU
China
nuclear
tensión
misiles
Kim Jong-un
Moon Jae-in
Coreas

Moon Jae-in, el nuevo presidente de Corea del Sur.

El nuevo presidente electo de Corea del Sur prometió jugar un papel más positivo en la resolución de la crisis nuclear de Corea del Norte a través del diálogo, diciendo que estaba dispuesto a reunirse con su líder, Kim Jong-un, si las circunstancias eran correctas.

El presidente Moon Jae-in también se comprometió a fortalecer la alianza con Washington, expresando su afán por una cumbre cuanto antes con el presidente Trump, cuyas posturas militares y las iniciativas diplomáticas hacia Corea del Norte en las últimas semanas han confundido a los surcoreanos.

Pero Moon también sugirió un equilibrio entre la diplomacia de Estados Unidos y China, el mayor socio comercial de su país, en relación al sistema de defensa antimisiles estadounidense en la zona.

Trump llamó a Moon horas después de que formalmente jurase el cargo. Los dos líderes acordaron mantener una fuerte alianza y cooperar en el manejo de las amenazas nucleares y de misiles de Corea del Norte, según informaron desde el gabinete de prensa de Moon. También acordaron celebrar una reunión cumbre en Washington en cuanto tengan la mínima oportunidad, dijo.

"La alianza con los Estados Unidos es y será siempre el fundamento de nuestra diplomacia y seguridad nacional", dijo Moon a Trump. "La alianza es más importante que nunca, dada la creciente incertidumbre que rodea a la Península Coreana".

Los comentarios de Moon parecían querer aliviar los temores de que su nuevo gobierno liberal y su afán de compromiso diplomático y económico con Corea del Norte pudieran crear una ruptura con Washington.

En comparación con sus dos predecesores conservadores, que habían reforzado un frente unido con Washington para castigar a Corea del Norte, Moon a menudo ha pedido a su país que tome la iniciativa para rebajar las tensiones a través del diálogo.

"Haré lo que sea necesario para ayudar a resolver la paz en la Península Coreana", dijo Moon durante un discurso en la Asamblea Nacional, donde juró su cargo. “Si es necesario, volaré inmediatamente a Washington”, dijo.

Un día después de ganar la elección presidencial, Moon asumió el cargo confirmando los grandes cambios que prometió durante su campaña, incluyendo la reducción de los poderes de la presidencia y la eliminación de los lazos corruptos entre el gobierno y las empresas.

También se comprometió a "ocuparse de la paz en la península de Corea". Moon dijo que también estaba dispuesto a viajar a Pyongyang, la capital de Corea del Norte, para reunirse con Kim. Pero advirtió que para que tal viaje tenga lugar, "las circunstancias tienen que ser las correctas". Anteriormente había dicho que el diálogo se volvería más difícil si Corea del Norte volvía a realizar otra prueba nuclear.

La última reunión inter-coreana fue en 2007, entre el padre de Kim, Kim Jong-il, y el presidente de Corea del Sur en ese momento, Roh Moo-hyun, cercano a Moon y aliado ideológico.

Se espera que Moon introduzca una versión modificada de la llamada política de Sunshine de Roh para comprometer a Corea del Norte con el diálogo, la ayuda humanitaria y proyectos económicos conjuntos.

Aquella idea fue construir la confianza necesaria con el norte para negociarar más allá de sus programas nucleares y de misiles balísticos. Pero esa política ha sido rechazada en los últimos nueve años. Los dos últimos presidentes en Seúl, ambos conservadores, se unieron a Washington para tratar de aislar a Pyongyang con sanciones y presiones, mientras Corea del Norte avanzaba en sus programas de armas llevando a cabo una serie de pruebas nucleares y de misiles.

La elección de Moon indicó el regreso de los liberales al centro de la diplomacia surcoreana. Creen que las sanciones por sí solas no han logrado persuadir a Corea del Norte para que abandone sus programas de armas nucleares. Tampoco quieren que Corea del Sur sea arrastrada a una lucha hegemónica entre Estados Unidos y China -ejemplificada en su postura ambigua sobre el despliegue en Corea del Sur de una batería antimisiles americana conocido como Thaad.

Thaad entró en funcionamiento la semana pasada, a pesar de las airadas protestas de China, que dijo que el poderoso radar de Thaad socavó su propia seguridad. Por este motivo, los consumidores chinos han comenzado un boicot de muchas marcas surcoreanas. Muchos surcoreanos se enfurecieron por la represalia económica de China, considerando aumentar alianza con Washington. Pero otros acusaron a Estados Unidos de imponer el arma en su país, especialmente después de que Trump dijo que Seúl debería pagar 1.000 millones de dólares por la batería de Thaad.

Durante su campaña, Moon dijo que revisaría el despliegue, una postura que reafirmó como presidente. "Me comprometo en negociaciones sinceras con los Estados Unidos y China para encontrar una solución al problema de Thaad", dijo.

La victoria de Moon el martes cerró meses de turbulencias políticas marcadas por el juicio político, la destitución y el arresto por cargos de corrupción de su predecesor, Park Geun-hye. El país ha sido dirigido por un presidente interino desde que Park fue expulsada el 10 de marzo y Moon asumió el cargo sin una transición habitual, que suele ser de dos meses.

En su primer día en el cargo, Moon se apresuró a construir su gobierno, nombrando a Lee Nak-yon, un gobernador provincial, como su primer ministro. También seleccionó a Suh Hoon, un ex funcionario de inteligencia, como director del Servicio Nacional de Inteligencia. Suh ha pasado años supervisando a Corea del Norte y participó en las negociaciones que dieron lugar a las dos cumbres entre las dos Coreas, la primera en 2002 y la segunda en 2007. Moon dijo que esperaba que Suh jugara un papel en la resolución de la crisis nuclear norcoreana.

Suh dijo que otra reunión de la cumbre intercoreana era "necesaria", pero que sería prematuro discutirla cuando las tensiones militares siguieran siendo tan altas en la península. "Lo que más necesitamos es encontrar un punto de partida para resolver el problema nuclear de Corea del Norte", dijo Suh. "Cuando las condiciones maduren, creo que podemos ir a Pyongyang".

Moon representa el primer gobierno liberal en Corea del Sur en casi una década. Los conservadores quedaron desilusionados por la caída de Park, pero siguen desconfiando de la aproximación de Moon hacia el Norte, que según ellos podría poner en peligro la alianza con Washington. El discurso inaugural de Moon parecía haber sido redactado para aliviar tales preocupaciones mientras que también puso un sello progresivo en la política exterior.

En el discurso, Moon enfatizó la "unidad nacional" con sus opositores políticos y prometió hacer su gobierno más transparente. Dijo que no tomaría residencia en la Casa Azul, un símbolo de lo que los surcoreanos llaman la "presidencia imperial", y en su lugar trabajará desde un edificio del gobierno en el bullicioso centro de Seúl para hacer su oficina más accesible a la gente.

“Seré un presidente limpio", dijo Moon, refiriéndose a una sucesión de líderes surcoreanos, incluyendo a Park, que han terminado su presidencia en desgracia debido a escándalos de corrupción. “Seré un presidente que puede retirarse como un ciudadano más y ser bienvenido por sus vecinos."

TAMBIÉN EN:
NOTICIAS AL ALZA ...

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información X Cerrar