viernes, 27 de enero de 2023

"Murcianos de dinamita" frente al COVID-19

Trabajar en los ámbitos más duros en los que el COVID19 ha acabado con miles de personas en otras comunidades, se ha convertido en uno de los éxitos de la gestión en la Comunidad de Murcia.


"Murcianos de dinamita" frente al COVID-19
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El poeta de Orihuela, Miguel Hernández, en ‘Vientos del Pueblo’ hablaba de ‘Murcianos de dinamita’. Murcia es esa gran desconocida, incluso para muchos murcianos, cartageneros, aguileños o de Mazarrón que por no conocer la apasionante historia de este rincón de España, el suyo, se desafectan de un pasado grandioso y no siempre ven con optimismo el futuro; son de dinamita y lo demuestran cuando llegan momentos complicados, como el Mundo vive en esta actualidad dramática.
La gestión de ésta crisis en la Región de Murcia tiene un nombre y un rostro, el del Consejero de Salud quien en un tono nada impostado, sereno, concreto, sin divagaciones informa de la evolución de la situación. Es Manuel Villegas, el encargado de todo lo relacionado con el COVID-19 de esta comunidad autónoma; merece la pena conocer algo de su perfil personal y profesional; nació en 1960 y es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y en Cardiología. Como facultativo especialista en Cardiología desde 1990 en el Servicio Murciano de Salud y ha ocupado cargos como director médico del Hospital Virgen de La Arrixaca; Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario ‘Santa Lucía’ de Cartagena y Jefe de la sección de Cardiología del ‘Virgen de La Arrixaca’ y director médico del Hospital Universitario ‘Morales Meseguer’. Caben pocas dudas sobre su alta cualificación profesional, y por lo que sabemos esas aptitudes van acompañadas de actitudes que le califican como un extraordinario profesional en las diferentes acepciones del término, y más tratándose de un médico.

El caso de Murcia

El COVID-19 en la Región de Murcia arroja unos datos que nos permiten hablar del caso murciano, en buena medida, como una excepción estadística y asistencial frente a lo que estamos observando en comunidades como Madrid, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Cataluña y, muy especialmente, en ámbitos en los que el sufrimiento, el dolor y -ya veremos cuando se investiguen judicialmente ciertas situaciones- sino también la desidia, que se han cebado en las residencias de ancianos, centros de acogida, etc. Una realidad que en el conjunto de España evidencia que -a fecha 27 de abril- habrían fallecido en España no menos de 12.500 personas mayores en residencias. Madrid acumula la mayor cantidad de fallecidos en cifras que superaban los 5.000; pero Cataluña (con datos a esas fechas muy poco claros) presentaba datos que superaban los dos mil fallecidos, Castilla-León informaba de 1956 fallecidos confirmados y más de mil con síntomas compatibles; Castilla-La Mancha 662 fallecidos, de una población residencial de más de tres mil. Murcia, con 250 residencias presentaba unos datos muy inferiores, coherentes con las estadísticas generales, y tan sólo registraba a esa fecha 57 fallecimientos vinculados al COVID-19.

Las riendas en manos de Salud Pública

La intervención desde Salud Pública de la Región de Murcia sobre estas instalaciones no se ha limitado a labores de desinfección, relativamente sencillas aunque requieren de una formación previa, el uso de materiales descontaminantes adecuados, metodologías, y sistemáticas. Cada intervención sobre estas unidades asistenciales, como residencias, centros de acogida, etc se realiza con la intervención combinada de equipos altamente especializados, en los que participan especialistas sanitarios, especialistas en labores de descontaminación comprometida y sobre todo aplican metodología científica que permite una actuación integral. Popularmente, los medios de comunicación nacionales y regionales han ‘bautizado’ a estos equipos multidisciplinares, integrados y polivalentes como ‘los GEO del COVID 19’ o ‘Los Cazavirus’. Su acción coordinada por la Consejería de Sanidad y más concretamente por Salud Pública, combina la asistencia de personal facultativo de la Administración y la de una empresa especializada en Seguridad, Emergencias y Trabajos en Ambientes Especiales (Offshore Special Services) cuyo modelo de actuación se está convirtiendo en una referencia sobre la que distintas administraciones españolas han dirigido una atenta mirada. La planificación detallada de cada actuación no deja umbrales de incertidumbre durante las intervenciones, con el fin de que ni un solo centímetro de las instalaciones puede quedar sin ser objeto de un minucioso tratamiento. Triaje clínico, clasificación y zonificación. Estos ‘Equipos COVID’ cuentan con las más avanzadas medidas de autoprotección, su visión evoca más una película de ciencia ficción o de cualquier producción cinematográfica, pero es la realidad, una realidad que exige que cada medida se realice meticulosamente, con extremo cuidado incluyendo la recopilación relevante para el análisis epidemiológico. Son trabajos muy físicos que requieren horas y horas de labores dentro de las instalaciones, realizaciones de pruebas de detección, clasificación de áreas para confinamientos específicos, etc. Hacerlo sin la adecuada metodología puede ser más perjudicial que eficaz, de ahí que el nivel de exigencia a quienes se despliegan es muy alto. Una primera línea de lucha contra una pandemia que apenas los medios de comunicación han podido comprobar ‘in situ’ y cuando lo han hecho se han tenido que ver sometidos a las mismas medidas de autoprotección que estos extraordinarios profesionales. El trabajo de la Consejería de Salud de Murcia está dando resultados y muy esperanzadores, por más que todo esto va a tener que prolongarse en el tiempo hasta que empecemos a disponer de medicación y vacuna para esta mortal pandemia.

Desplegar las mejores capacidades públicas y privadas

La Consejería de Salud de Murcia no ha dudado en desplegar todas las capacidades públicas y privadas que resultasen eficientes y eficaces y cuya movilización está amparada por un Estado de Alarma, el mismo que ha obligado a un confinamiento masivo que, hasta ahora, se ha mostrado eficaz en ir frenando la expansión de la pandemia y sus dramáticas consecuencias.

En Murcia, sin ser ajenos al dolor de las pérdidas humanas en espacios especialmente vulnerables han sabido disponer de los equipos de actuación más adecuados que, además, forman al personal de residencias, hospitales, centros especiales, etc para que observen en su conducta las mejores formas para evitar nuevos contagios.

El caso de Murcia, sus cifras, no son tomadas como una garantía que nos libra del peligro, todo lo contrario. Como señalaba el consejero de Sanidad, Manuel Villegas, “Todas las medidas que se adopten en la Región para llevar a cabo la desescalada se harán en base a los informes epidemiológicos y sanitarios, y garantizando la seguridad de todos los ciudadanos. Somos conscientes del enorme riesgo que supondría para nosotros dar un paso atrás, habida cuenta de nuestro menor índice de contagios, explicó, por ello iremos fase a fase, garantizando la salud de todos los murcianos porque evitar el riesgo es y será la prioridad máxima para este Gobierno regional.

Manuel Villegas subrayó que el menor índice de contagios en la Región hace que se deban extremar las precauciones y apeló a la corresponsabilidad de todos. “Ahora hemos de reforzar nuestro ejemplo de disciplina social, y cumplir con las recomendaciones de seguridad e higiene personal y distanciamiento social que se piden en cada una de las medidas puestas en marcha”.

La situación en residencias y centros de personas mayores es de 288 residentes afectados desde que comenzara el brote epidémico, de los que 62 han fallecido y 146 ya han superado la enfermedad. Respecto a los trabajadores de estos centros, el número de contagiados desde el inicio de la pandemia se mantiene en 81, de los que 22 ya se han reincorporado tras superar la enfermedad. En cuanto al número de centros, siguen siendo cuatro las residencias de personas mayores con casos confirmados de residentes de Covid-19, de un censo total de 220 centros en la Región.

El COVID19, el enemigo desconocido que ha sembrado muerte y desconcierto en el Mundo

Fue en el mes de diciembre pasado cuando se detectó un conjunto, cuantitativamente fuera de lo normal y con particularidades que lo conformaba cualitativamente de forma singular; ocurrió en la ciudad china de Wuhan, en la provincia de Hubei. Este brote se vinculó a la exposición de algunos individuos de este conjunto en un determinado mercado mayorista de marisco, pescado y otros animales, aunque la realidad es que no hay pruebas irrefutables de que la fuente genuina de contagio se produjera en este lugar.

Hasta el mes siguiente, concretamente el 7 de Enero, las autoridades de China concluyeron (por más que recibieron advertencias de algunos médicos de su propio sistema a los cuales despreciaron en un principio) que el agente que causó el brote era un nuevo virus de la familia Coronaviridae (en definitiva un nuevo Corona Virus) al que posteriormente denominaron SARS-COV-2.

hasta el momento no se ha estimado cuándo comenzó a expandirse el virus, cuál fue o pudo ser su transmisión comunitaria, pero “es razonable pensar que durante un periodo mínimo de entre 4 y 8 semanas antes se hubiera registrado una expansión muy importante hasta que los síntomas en pacientes fueran vinculados a este nuevo COVID”, manifiesta un miembro de la Red Nacional de Vigilancia Epedemiológica española que pide expresamente preservar su identidad.
El 12 de enero fue cuando China difundió la secuencia genética del nuevo Corona Virus y por consenso internacional se le denominó COVID-19. En esas fechas es el Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional (recordemos que el RSI es un tratado internacional suscrito también por España) declara que estamos ante una “Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional”, es una declaración que impele a los gobierno del mundo a hacer un seguimiento e investigaciones en relación a los efectos en sus respectivos países, aun cuando la información concreta respecto a la secuencia genética del COVID19 estaba muy en ciernes, al menos fuera de China. Esta declaración se produjo el 30 de enero. Salvo muy determinados países del entorno asiático, concernidos por anteriores epidemias en la zona no se adoptaron medidas internacionales verdaderamente potentes en el resto de países y mucho menos en Europa.

La Organización Mundial de la Salud, hasta el 11 de Marzo, no reconoció ni declaró lo que estaba ocurriendo como ‘Pandemia Global’. Desde entonces, la evolución de esta pandemia ha sido extraordinaria, algo desconocido en el último siglo. Todos los países avanzados han adoptado medidas muy comprometidas en busca de frenar la expansión, aplicando confinamientos, restricciones de movimiento, cierres de actividades profesionales con consecuencias económicas que tendrán efectos, seguramente durante años desde la economía real, la cercana, la de los ciudadanos, hasta la macroeconomía lo que puede tener consecuencias a futuro en la seguridad, en flujos migratorios y en un amplio espectro de ámbitos de la vida humana.
El 27 de febrero (cuando en España había identificados en los distintos territorios una veintena de casos aproximadamente) se identificó un primer caso de lo que denomina ‘contagio local’, es decir, una persona que sin haber viajado a ningún destino de riesgo y sin tener contactos con personas infectadas, debuta con síntomas compatibles, y en este caso confirmados, por COVID19, se trataba de una persona de 62 años con síntomas de neumonía con una data de 15 días previos a la confirmación por COVID19; en esa misma fecha se conformaban más casos ‘autóctonos’ en Madrid. Los casos pudieron ser identificados, en buena medida, porque para esa fecha, las autoridades sanitarias españolas habían cambiado los protocolos de detección por la observación de la evolución de la pandemia en otros lugares. Hasta ese cambio los tests de SARS-CoV-2 se realizaban a enfermos que presentaran cuadros respiratorios asociados al COVID-19 y que hubieran estado en contacto con otros casos confirmados o procedieran de zonas de riesgo; con el cambio de protocolo se habían comenzado a realizar los tests a aquellos pacientes con patologías respiratorias sin causa conocida, independientemente de que hubieren existido contactos con positivos o no hubieran viajado. Así pues comenzamos a identificar en España casos locales. La aparición de esos contagios locales han de llevar a extremar las señales de alerta porque se evidencia que, posiblemente que mínimo entre dos y cuatro semanas el virus ha circulado dentro de nuestro país.

Desde entonces han muerto en España más de 25.000 personas. Las pandemias están señaladas como una AMENAZA en la Estrategia de Seguridad Nacional, habría que preguntar qué se había hecho respecto de esta amenaza reconocida desde hace años. Veremos.

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Autor

CMG

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