sábado, 17 de abril de 2021

Diario de un adicto: sus monstruos y cómo vencerlos

En España el cannabis es el rey en el consumo de drogas ilegales y además su tendencia es creciente alcanzando máximos históricos.


Diario de un adicto: sus monstruos y cómo vencerlos
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- El cannabis comienza a consumirse entre los 18 y 19 años.

- 85.000 personas se iniciaron en el consumo de cocaína en los últimos 12 meses.

- Rubén Serrano: “no me limitaba a esnifar cocaína antes de entrar al trabajo, sino que ya también lo hacía durante la jornada laboral”.

“Empecé a beber alcohol y a continuación a fumar algún porro por pura diversión”. Así comienzan muchas historias, pero pocas continúan con los monstruos a los que se enfrentan aquellos que acaban convirtiéndose en adictos.

La historia de Rubén Serrano comienza a los 15 años cuando comenzó a coquetear con el alcohol y, a los 16 años, fumó sus primeros porros. Fue el inicio de cerca de 15 años de adicciones y que casi acaban con su vida.

Existen distintos tipos de consumidores y Rubén comenzó siendo un consumidor experimental movido por su círculo social hasta acabar siendo un consumidor habituado y, finalmente, adicto. Ya no consumía con amigos y de forma ocasional, sino que lo hacía solo, de forma diaria y cada vez en mayores cantidades.

Según el último estudio de EDADES (Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España) el cannabis es el rey en el consumo de drogas ilegales y además su tendencia es creciente alcanzando máximos históricos. La cocaína es la siguiente droga ilegal más consumida y en la que la edad de incidencia está entre los 15 y 24 años. Y Rubén consumía ambas. ¿Cómo comenzó su policonsumo? Con 19 años se despertaba, se fumaba un porro y se iba al trabajo en coche donde, antes de incorporarse a su jornada, inhalaba cocaína.

¿Cuáles son las diferentes fases de una adicción?

La Fase del Enamoramiento que es aquella en la que no se tienen en cuenta los efectos negativos y uno se deja llevar por el placer que experimenta al consumir. Le sigue la Fase de la Luna de Miel, en la que el consumo comienza a hacerse abusivo por querer aumentar o permanecer en las sensaciones positivas que experimenta. Sin embargo, llegará la Fase de la Traición, cuando realmente podemos llamarlo adicción y se comienzan a sentir los aspectos negativos que hasta ahora estaban en la sombra sin querer ser vistos. Para alejarse de esos sentimientos, el adicto comienza a duplicar y triplicar su consumo porque además ha desarrollado cierta tolerancia. Y finalmente la Fase del Prisionero, cuando ya no hay ningún tipo de control sobre sí mismo y cuando no está “colocado” todo se derrumba a su alrededor. Es cuando toca fondo y realmente necesita ayuda de forma urgente.

Según el estudio de EDADES aproximadamente 85.000 personas se iniciaron en el consumo de cocaína durante el último año en España, siendo superior la tasa en hombres que en mujeres y siendo la mayor incidencia en el segmento de 15 a 24 años. Y en La Unión Europea la cocaína ya se posiciona como la segunda droga más consumida detrás del cannabis, suponiendo el 6% de la población. Lo llamativo es que la media de España supera la Europea con un 8%.

Rubén confiesa que llegó a fumar más de 10 porros al día y que no se limitaba a esnifar cocaína antes de entrar al trabajo, sino que ya también lo hacía durante su jornada laboral y en repetidas ocasiones. Diariamente consumía aproximadamente 60 euros lo que le llevó a agotar cada sueldo que recibía y a pedir dinero a su familia, que al principio desconocía completamente la verdadera situación.

Como señala EDADES, los problemas personales y de salud comienzan a acentuarse conforme el consumo del cannabis es más habitual. Un 8,9% de aquellos que fuman un par de porros al día afirman haber comenzado a tenerlos y entre aquellos que consumen más de 3 al día reconocen haber tenido problemas con la familia y amigos (el 13,8%), con la ley (el 8,8%), problemas de salud o psicológicos (el 6-7%) e incluso haber atravesado problemas económicos (el 7,1%).  

En palabras de Rubén “La adicción me afectó en todos los aspectos de mi vida porque tanto los porros como la cocaína me fueron creando una depresión que se iba agravando y que me hacía consumir aún más después de que un amigo muriese también por consumo. La situación me empujó a querer terminar con todo mi sufrimiento y agonía interior, incluso intenté suicidarme”.

El entorno más próximo, familia y amigos, trata de prestar su ayuda y rescatarle de esa pesadilla, sin embargo, como señala Rubén “yo no admitía consejos ni ayuda, y cualquier intento por parte de mi familia empeoraba más la situación hasta el punto límite de llegar a agredir a mi madre y casi pegarme con mi propio padre. La única solución que veía era beber y seguir drogándome más porque la droga era mi amiga, solo ella me ayudaba y entendía”.

¿Se puede curar la adicción?

Por supuesto. Existen muchos métodos para ello. Pero el pilar fundamental es la reacción del adicto y la fuerza de voluntad de dar el paso hacia su recuperación. El camino es largo y con seguridad difícil además de estar tentado en más de una ocasión a volver a consumir. Incluso es frecuente una recaída.

La noche en la que Rubén intentó suicidarse y fue su padre quién lo detuvo, decidió que había llegado el momento de acabar con sus monstruos. No podía seguir así. Al día siguiente decidió ir al Paseo de Santa María de la Cabeza en Madrid donde finalmente encontró en el número 12 el Centro de Ayuda Cristiano al que acudían sus padres. Y, aunque le costó atravesar la puerta, ese día su vida comenzó a cambiar. En el Centro de Ayuda le brindaron orientaciones y prácticas directas y personalizadas. Participó y se ciñó a todas las pautas y guías que le daban y así, gracias a su actitud consiguió cambiar su vida drásticamente y se convirtió en un hombre feliz. Lo primero que dejó atrás fue lo que más daño le hacía, la cocaína. Y a las pocas semanas también consiguió dejar el hachís. Los pensamientos de seguir consumiendo le asaltaban, sin embargo, nunca sucumbió y con la ayuda del Centro se convirtió en un hombre fuerte y valiente. La relación con su familia volvió a ser buena, se casó y formó su propia familia y se siente realizado y orgulloso de lo conseguido. Nada podría haber sido posible si no hubiese contado con la mano que le tendió el Centro de Ayuda Cristiano y la paz interior que consiguió gracias a ellos y la fe.

Puedes conocer a Rubén y su historia completa en este vídeo.

El consejo de Rubén:

“Cuando uno piensa que no hay salida y que está todo perdido, es mentira. Un cambio de vida completo es posible. Si uno quiere cambiar y vencer todos sus problemas, en el Centro de Ayuda te acompañan hasta conseguirlo. Lo lograron conmigo que era un ‘bala perdida’ y que no creía en mí mismo. Si te comprometes a cambiar, tu vida se transforma. “

Durante el 2018, el Centro de Ayuda Cristiano recibió a más de 300 personas que atravesaban los mismos problemas de adicción que Rubén y, aunque muchas de ellas llamaron primero a su teléfono de asistencia 915 39 26 18, terminaron participando activamente en sus programas y comprometiéndose con su recuperación.

Autor

COLUMNA CERO

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