jueves, 9 de febrero de 2023

Jornada de reflexión en España: nos jugamos mucho en tres urnas

Los posibles pactos a los que lleguen los partidos tras las elecciones condicionarán la convivencia, el diálogo y la protección de los derechos fundamentales.


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Parece mentira que el próximo lunes todo termine. Tras casi dos meses de campaña en campaña -solo hubo apenas 13 días de descanso entre la de las generales y la de las municipales, autonómicas y europeas-, mañana los españoles acudirán a votar, quién sabe si hasta dentro de cuatro años, a sus alcaldes, al presidente de la comunidad autónoma en la que viven y al partido que quiere que les representen en el Parlamento Europeo. 

Esta jornada preelectoral es muy importante. Votantes y candidatos tienen que reflexionar sobre el devenir de la campaña y sobre si los proyectos que han presentado convencerán a los conciudadanos que mañana están llamados a las urnas. Y es una jornada importantísima la de hoy. No solo está en juego que las diferentes comunidades autónomas puedan cambiar de color o que los gobiernos cambien de ideología política; está en juego el futuro de España en un momento especialmente delicado para la convivencia, el diálogo y los derechos fundamentales. Y ya no es quién gana, sino quién suma. 

A pesar de que el desafío soberanista es un problema de la Generalitat de Cataluña, la opinión pública lo ha elevado a conflicto nacional por su transcendencia política. Todavía resuena en la cabeza del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, la disolución de las Cortes Generales y convocatoria de las elecciones generales del 28 de abril tras el rechazo del Congreso de los Diputados a los Presupuestos Generales del Estado 2019 (PGE), entre ellos con el espaldarazo de JxCAT o ERC. La tensa relación que vive el Govern con el Palacio de La Moncloa ha forzado a que los candidatos municipales, regionales y europeos den discursos bien diferenciados: de una consulta pactada y vinculante de Unidas Podemos, pasando por el diálogo dentro de la Constitución del PSOE a una postura mucho más intransigente de la derecha, pues Ciudadanos y el PP han pedido reaplciar el artículo 155 y Vox intervenir las cuentas y cerrar TV3, una de las grandes plataformas propagandísticas del independentismo. Y los partidos han usado esta baza para reforzar sus discursos y ganarse la confianza de aquellos electores que no acudieron a votar o, simplemente, apoyaron a otra formación. Otras formaciones que, si bien comparten este objetivo, también lo han utilizado para contraatacar por las posturas "demasiado radicales" de la derecha para los de la izqueirda y "demasiado blandas" de la izquierda para los de la derecha. Y el procés catalán ha marcado y seguirá haciéndolo la política nacional y regional del país. 

Lo que está claro es que el desafío soberanista de Cataluña finalizará cuando todas los partidos políticos arrimen el hombro y sean capaces de negociar con el bloque separatista no para concederles todo lo que pidan, pero sí para alcanzar una solución dentro de la Constitución y con garantías jurídicas y efectivas. Y a esto solo se llegará con diálogo, el que se va a necesitar en muchos territorios. Las encuestas reflejan una división del electorado izquierda-derecha bastante igualada que obligará a los candidatos a establecer nexos y ceder en sus pretensiones para, en algunos casos, revalidar su cargo y, en otros, arrebatar el poder al adversario político. 

Y sin diálogo y sin unos gobierno estables poco se podrá hacer por mantener el Estado del Bienestar y garantizar la protección de los derechos fundamentales. Es imprescindible que los futuros ejecutivos faciliten y mantengan algo tan básico como la sanidad y la educación, los pilares de una sociedad desarrollada que marcan hasta qué punto se estan haciendo bien o mal las cosas. La gestión de estos gobiernos autonómicos y municipales, que necesitarán del apoyo de la extrema derecha en algunos territorios, será fuertemente criticada no porque quieran recortar derechos, sino porque simplemente no apoyan realidades tan controvertidas como la legalización del aborto o la regularización de la eutanasia. Por ello, es necesario que los ciudadanos, que ostentan la soberanía nacional, sigan marcándole la pauta a los políticos para que se adapten a las nuevas realidades sociales y hagan políticas de verdad, y no lo que se puede ver en muchos parlamentos.

Mañama nos jugamos mucho. Tres urnas puestas en cada mesa electoral de más de 8.000 colegios en España condicionarán el presente y futuro más cercano del país. Utilicemos esta jornada de reflexión para decidir, con nuestro voto, qué es lo que creemos que es mejor para España. 

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