contador web

Los partidos activan la maquinaria electoral ante el 28-A: todo es posible

Por MIGUEL PÉREZ MONTES. 16/02/2019

Las últimas encuestas de diversos medios dan la victoria al PSOE y reflejan que los dos grandes bloques ideológicos reunirían un porcentaje similar de votos, en torno al 40%.

PP
PSOE
Ciudadanos
Pedro Sánchez
Albert Rivera
Pablo Iglesias
Columna Cero
Vox
Elecciones generales
Pablo Casado
Santiago Abascal
28-A

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesión de control al Ejecutivo.

La legislatura ha muerto y los líderes políticos no quieren esperar al viernes de Dolores, el próximo 12 de abril, para que dé comienzo la campaña electoral. Los partidos saben que se juegan mucho el próximo 28 de abril, día en que el se celebrarán las próximas elecciones generales, y quieren poner toda la carne en el asador. 

Las últimas encuestas reflejan resultados similares: si bien el PSOE sería el ganador al aglutinar el 25% de los votos, no está tan claro cuál de los dos grandes bloques ideológicos -centro-izquierda o centro-derecha- reunirá un mayor porcentaje de los votos. Sendos bloques obtendrían en torno al 40-42% de los votos. Por ello, todos los partidos han convocado en los próximos días a su cúpula directiva nacional para concretar cuál será su hoja de ruta en la campaña electoral.

El PSOE sabe que tiene mucho en juego. Los casi nueve meses de gobierno de Pedro Sánchez han recibido multitud de críticas por parte de los ciudadanos y medios de comunicación. Las concesiones al independentismo, sus continuos cambios de criterio y opinión -prometió que agotaría la legislatura para convocar ayer un adelanto electoral- y sus visitas al extranjero cuando desde la oposición se le exigía su presencia en el país han creado un sentimiento de animadversión respecto al secretario general de los socialistas que le podría pasar factura en los comicios. No obstante, el denominado "discurso del miedo" estará presente en cada mitin electoral, apuntando a la posible "italianización" de las instituciones españolas si la extrema derecha conformara un nuevo gobierno con el PP y Ciudadanos, como ha pasado en el país mediterráneo.

El PP ya tiene lo que quería: elecciones. Desde que la moción de censura echara a Mariano Rajoy de La Moncloa, Pablo Casado no ha cesado en su empeño de presionar al presidente para que los españoles fueran a las urnas, la última vez el pasado domingo en la Plaza de Colón. Por ello, una vez conseguido su objetivo, quiere salir a arrasar entre los ciudadanos indecisos y la "izquierda descontenta" por la gestión del PSOE con Cataluña. Por ello, intentería formar un nuevo Ejecutivo con los votos de Ciudadanos y Vox, un partido al que nunca ha cerrado la puerta. 

Y a esa izquierda que no se identifica con Ferraz 71 es a la que apela constantemente Albert Rivera. El líder de Ciudadanos pretende mantenerse en un centro ideológico cada vez más desdibujado por sus propias acciones políticas y sociales. Su declarado carácter antinacionalista catalán -a pesar de tener su origen en Cataluña-, su apoyo a las políticas del PP en Andalucía -y al anterior gobierno de Rajoy- y sus continuos ataques a la izquierda sitíuan al partido naranja en la parte derecha del Congreso. Por ello, los de Rivera plantearán en los próximos días cuáles serán las líneas principales de un discurso con el que pretenderán superar al PP en votos y escaños y, en el caso de que la izquierda consiguiera formar gobierno, presidir la oposición

Unidos Podemos ha mantenido últimamente un perfil más bajo. Si bien hace unas semanas nada apuntaba a este escenario electoral que se plantea antes de verano -con dos grandes llamadas a las urnas en 28 días-, y con su secretario general, Pablo Iglesias, de baja por paternidad, la formación morada tendrá que reestructurar su discurso para evitar la pérdida de apoyos que le atribuyen todas las encuestas. Parece que el "boom" que obtuvo tras el 15-M, cuando parte de los votantes indecisos de la izquierda vieron en Podemos una alternativa que pudiera llevar a cabo sus planes de futuro para el país, se ha desinflado. Por ello, necesitarán un replanteamiento de sus políticas que conecten con los ciudadanos y hagan mantener, como mínimo, la representación parlamentaria que ostentan con la que han conseguido forzar comisiones de investigación en el Congreso, como las de las presuntas cuentas opacas del rey Juan Carlos, a pesar de que no salieran adelante. 

Sin embargo, el partido que más se juega y que experimentará con seguridad un crecimiento exponencial será Vox. El partido de Santiago Abascal, tras los 12 escaños que obtuvo en las elecciones andaluzas, quiere irrumpir en las instituciones con fuerza. El tirón que la formación de extrema-derecha tuvo el 2-D no fue algo esporádico, y se sabe. Por lo tanto, el discurso duro y antipopulista para varios sectores de la población sigue triunfando y calado entre la derecha descontenta con la gestión de Rajoy durante sus seis años y medio de gobierno. Y esta es una oportunidad que ni Abascal ni nadie dentro del partido quiere perder. Todas las encuestas dibujan a Vox como el "partido bisagra" ante una posible coalición PP-Ciudadanos-Vox. 




NOTICIAS AL ALZA ...

Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información X Cerrar