CULTURA | CLAVES DE LA BUENA FOTOGRAFÍA PARA UN REPUTADO DOCUMENTALISTA: APRENDER A MIRAR, MANEJAR EL LENGUAJE FOTOGRÁFICO Y LA TÉCNICA

“Photoshop no te convierte en mal fotógrafo”, dice el documentalista Carlos de Paz

Por MELANIE LUPIÁÑEZ PÉREZ. 25/03/2018

Nacido en Madrid en 1953 se trasladó a Almería en busca de calma y fundó Taller al Sur. Ha trabajado en Publicidad, Moda y fotografía de espectáculos sin dejar atrás su obra personal.

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Photoshop
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Autorretrato en el oculista 2008

Carlos de Paz es un fotógrafo que gusta llamarse humanista y, como se extrae de esta entrevista, humano. Un retratista que se implica con las personas a quienes “acaricia con el objetivo”, porque él no dispara, sino que conoce las historias que hay detrás de esos rostros. Entre comillas las palabras extraídas de su libro Vidas encontradas. 50 años aprendiendo a mirar. Será esta la razón por la que sus instantáneas comunican el sentir de los modelos, incluso cuando son fragmentos de los cuerpos los que aparecen impresos.

“Quedé absolutamente impactado con El Perro enterrado en la arena y Saturno devorando a su hijo de Goya de su serie Pinturas Negras”. Esa metáfora visual del pintor español ilustra su visión del mundo cuando su ojo capta a través de la cámara. “Cada domingo desde que tenía 9 años mi padre me llevaba al Museo del Prado. Allí empezó a despertarme la pasión y tuve la suerte de que en aquellos años en España se publicara una colección de cromos de arte, que me permitió conocer además de los clásicos a pintores como Rothko, Andy Warhol y Lichtenstein, en una época en la que ni siquiera se hablaba de modernidad en este país. Para mí fue muy importante la pintura”, dice el fotógrafo.

Maneja Photoshop sin que esa herramienta tan potente lo maneje a él y es a través del conocimiento de la técnica que se siente libre. Dicho con sus propias palabras “la técnica es una herramienta muy útil y a mí el conocimiento técnico me acerca a la libertad expresiva. Porque cuanto más conocimiento técnico tengo más libre soy de hacer lo que me apetezca, siente o necesite expresar en cada momento.”

"Ojalá la fotografía sirviese para cambiar algo, esa es la gran mentira"

“Yo llevo 50 años haciendo fotografía, he pasado por un laboratorio y he revelado toda mi vida”, dice el madrileño. En la actualidad aplica las técnicas analógicas de revelado a los nuevos sistemas de impresión de Copia Gicleé. “Siempre he sido laboratorista de mí mismo y de otros”, esos otros de los que habla De Paz son reconocidos artistas como Pérez Siquier. “Todo depende de la calidad del papel y del proceso, no hace falta tener unos aparatajes brutales” y señala una impresora enorme situada en la sala donde trabaja. Es un cuarto sencillo, luminoso, lleno de fotos que evocan recuerdos personales.

En el año 78 su trabajo a los chabolistas fue seleccionado en el Worl Press Photo “pasaba cada día por allí para dejar a mis hijos en el colegio. Siempre me han interesado esos mundos ocultos, esas ‘zonas residenciales’. El mundo del chabolismo en Madrid siempre ha sido un problema importante y sigue siéndolo, esos submundos en los que se vive rozando el tercer mundo aunque estemos dentro del primero.”

En sus retratos a chabolistas o vagabundos, no refleja a personas deterioradas. Por ejemplo, la foto que hay de un vagabundo en Almería tapado con unos trapos

En esa foto él estaba posando para mí, no es un robado. Es un término de entrada, foto robada, que odio profundamente, yo jamás he robado una foto, yo no robo nada, fotografío la vida tal y como está y procuro relacionarme con ella. Es la razón por la que está en mi página con el resto de retratos son Retratos surgidos del azar de una persona con la que hablo que me atrae de alguna manera. Esa pose que tiene es de belleza clásica que es lo que realmente me interesa esa mezcla de belleza en medio de la miseria. Ojalá la fotografía sirviese para cambiar algo, esa es la gran mentira, la fotografía no sirve para cambiar nada, yo solo espero que esa fotografía sirva para dignificar a esa persona.

Las fotos que hace a los maniquíes se ven como si fueran personas reales…

Claro y eso es lo que a mí me interesa. El escaparate para mí es un espejo de nuestra sociedad, cuando los escaparates pasan de temporada adquieren un significado totalmente diferente. Estas personas que vigilan, no se sabe dónde está la realidad, ¿son ellos los que nos miran a nosotros? O, ¿somos nosotros los que estamos viendo el escaparate?, ¿somos nosotros parte de ese escaparate?, ¿nos estamos convirtiendo en maniquíes?

¿Qué hay del trabajo que hizo para la Federación Andaluza para la Integración Social de personas con Enfermedad Mental?

El trabajo que hice para FAISEM es de los pocos encargos que considero un trabajo personal. Los psiquiatras que estaban al frente de estos centros hacían mucho hincapié entre la línea delgada que existe entre el enfermo y el sano. Como cualquier otra enfermedad; hoy estás bien y, mañana tienes una gripe A que te lleva para el otro lado. Esa línea fue la que me quedó más clara. Entonces planteé hacer el trabajo con los enfermos y, las personas que cuidan de ellos con la misma estética. Para que esa línea quedara absolutamente difusa y que a la hora de mostrar el trabajo no se dijera quién es el enfermo. Como parte del trabajo me autorretraté porque yo estoy en esa línea, como uno más. El trabajo se llama: Las Apariencias Engañan y, engañan mucho.

¿Qué opinas de Photoshop?

Photoshop para mi es una herramienta como el laboratorio, como cualquier otra. Depende lo que hagas con esa herramienta el resultado puede ser uno u otro. Con un cuchillo puedes cortar verdura o matar a alguien, la herramienta no te convierte en asesino, igual que Photoshop no te convierte en mal fotógrafo. El problema que tiene Photoshop es que es tan poderoso, tan potente, que puede llegar a dominarte. A muchos fotógrafos les pasa que se convierten en fotógrafos efectistas porque sacan lo máximo posible del programa cuando a veces no es necesario, es la imagen y tu concepto lo que tiene que ser prioritario.”

“El futuro de la fotografía no es hacer fotos bonitas, sino contar historias, fotos bonitas las podrá hacer un robot el día de mañana”, dice de Paz y, es a través del lenguaje fotográfico que se consigue transmitir, añade. “Llevo varios años dando cursos de lenguaje fotográfico y no dejo de aprender. Tiene que ver con muchas cosas con la estructura sintáctica, porque si es un lenguaje tiene que tener su sintaxis, su forma de contar las cosas. Por ejemplo, este libro: Cómo se lee una fotografía de Javier Marzal Felici, para mí es un gran libro de fotografía y no hay apenas fotos. Este otro: ¿Qué es la estética? de Marc Jiménez, es un libro sobre filosofía de la estética y es en esos charcos es donde hay que meterse para entender de qué estamos hablando”, concluye el autor.

"Pero hacer una foto no te convierte en fotógrafo, tienes que tener algo que contar"

“El fotógrafo es el único artista que se pasa el día hablando de técnica, el tamaño de su cámara, el objetivo, si es mejor o peor. No me imagino a un pintor hablando con otro de qué pinceles utiliza para pintar. Hay un cierto machismo fotográfico en ese concepto, un cierto complejo fálico de a ver quién tiene el objetivo más grande. Se llega a rallar lo ridículo y esto es muy particular de este país cuando se habla de si eres nikonista o canonista. Por eso me interesa cada vez más enseñar a mis alumnos qué es el lenguaje fotográfico, y cómo lo podemos mejorar, porque es ahí donde está el futuro de la fotografía”, continúa quien se considera almeriense de corazón.

“Hay un gran maestro, Ansel Adams, que decía que se harían mucho mejores fotografías si no fuese tan fácil hacerlas. Eso lo decía en los años 50 del siglo pasado y sigo estando de acuerdo. Quizás el mayor enemigo de la fotografía digital es que es demasiado fácil hacer una foto. Pero hacer una foto no te convierte en fotógrafo, tienes que tener algo que contar, qué decir, cómo lo digas ya depende de cada uno.”

Podría decirse que Juan Castuera lo inició en la fotografía cuando era un joven estudiante de INEF

A Juan Castuera lo conocí estudiando en la facultad y no está reconocido como tal, pero fue uno de los primerísimos fotógrafos que fotografió a gitanos y se interesó por ellos de una manera cercana y próxima en los años 30. Me dio la posibilidad de iniciarme en la fotografía, pero también en el humanismo de la fotografía.

¿Cuáles fueron sus maestros?

He tenido tantos maestros tanto en la pintura, como en la fotografía que he sido muy afortunado estudiando de manera autodidacta, porque he podido escoger los mejores. Aunque también es cierto que durante muchos años he estado muy perdido y me ha costado encontrar un estilo personal.

Usted trabaja en blanco y negro y en color ¿Cuando trabaja en blanco y negro, piensa en blanco y negro?

La decisión de hacerlo en blanco y negro o color yo la tomo antes. Son decisiones de lenguaje, no es lo mismo escribir en prosa, que escribir poesía. El blanco y negro tiene un contexto mucho más poético, directo en cuanto a transmitir emociones y sensaciones. El color puede llegar a ser muy traicionero, sobre todo si no estás muy bien educado visualmente, te quedas en lo superficial del color.

Además, el blanco y negro tiene unas reglas de composición diferentes al color. Cuando piensas en blanco y negro compones con luces y sombras, que también están en el color evidentemente, pero cuando estás componiendo con el color también tienes que pensar en el color y tenerlo en cuenta. Cuando estás acostumbrado durante años a salir a la calle con una película de blanco y negro o color tienes que tener en cuenta cómo se reproducen esos colores. En blanco y negro tienes que tener en cuenta el proceso de revelado que va a llevar después sea digital o analógico.




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