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CULTURA | ENTREVISTA A BRAYS EFE

Brays Efe: "Si me diesen más papeles de señora sería muy raro"

Por LAURA ALFARO PINEDO. 14/02/2018

Con solo 29 años, Brays Efe se ha convertido en un auténtico fenómeno televisivo. El actor da vida a Paquita Salas, una representante de actores en decadencia en busca de la actriz 360.

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Brays Efe

Un día cualquiera, en la puerta de un bar del barrio madrileño La Latina. Un chico se acerca, se pone frente a mí y me dice con alegre naturalidad: “Hola, soy Brays”. Ahí comienza una desenfadada entrevista con uno de los actores del momento, Brays Fernández, o como es más conocido, Brays Efe. Su personaje como Paquita Salas comenzó revolucionando la plataforma de Internet Flooxer y acabó aterrizando en Netflix. Pero ahí no paró su carrera. Ha conquistado a la crítica en los Premios Feroz y al espectador en los Goya. Ha quemado las redes sociales consiguiendo ser Trendic Topic en el famoso pajarito azul. Pese a todo, Brays Efe no parece alterarse. Tampoco le gusta presumir de su éxito. Su espontaneidad y su manera tranquila de disfrutar el momento son, sin duda, sus señas de identidad.

Te vimos en la ceremonia de los Premios Goya. Era tu primera intervención en una gala tan importante. ¿Crees que el estar metido en tu personaje, Paquita Salas, te ayudó?

Hacerlo desde un personaje ayuda un montón porque sientes que no eres tú el que está hablando, que eres otra persona y estás escondido. No dices lo que piensas y te relacionas de otra forma con el público. Me imaginaba que era realmente Paquita quien salía ahí con el objetivo de repartir unas tarjetas suyas. De todos modos, sí que estaba un poco nervioso y algún chiste me dejé. Igual no se nota tanto porque me lo pasé bien haciéndolo y los nervios no eran la emoción principal ni dominaban la situación. Esto me sorprendió porque nunca había hecho nada parecido.

Sí, desde fuera se te veía muy tranquilo…

(Risas) Rompí un poco la dinámica porque aunque lo que estaba pasando era real, para mí era una escena. No era lo mismo que salir a hacer chistes, estaba presentando una situación

Tu participación fue tan aplaudida en las redes que ya se empieza a escuchar tu nombre para presentar los próximos Goya.

(Risas) Suena el nombre de mi personaje, no el mío. Presentar una gala es algo muy difícil. Creo que es complicadísimo. Hay muchas cosas que obligatoriamente tienes que hacer y que no son tan divertidas. Los premios que hay que dar o los discursos de agradecimiento que siempre se van a alargar. No me relaja porque eso es lo que pasó con los presentadores de este año, en su momento salieron a hacer un sketch en la gala y cuando han dado el paso de presentarla, les ha caído una tremenda.

La segunda temporada de Paquita Salas comienza su rodaje en breve. ¿Hay alguna situación que te gustaría interpretar?

La verdad es que he tenido mucha suerte y he visto a Paquita Salas haciendo muchas cosas que me han gustado. De lo que realmente tengo ganas en esta nueva temporada es de tener más tiempo, más tranquilidad y poder disfrutarla. La primera se rodó de forma muy low cost y rápidamente, sólo en ocho días. Esta vez el rodaje va a ser más largo y se va a respetar mucho el espíritu de la serie.

La primera temporada pese a tener un bajo presupuesto estaba muy conseguida.

Casi no había platós. Todo era escenarios naturales salvo la oficina. Realmente ya lo era pero todavía la hicimos más. El hecho de que haya sido un falso documental le daba un aire de telerrealidad y esto nos ayudó a camuflar que había muy poco dinero para hacerla.

En la serie se hace una pequeña crítica a la industria cinematográfica. Por ejemplo hacia el encasillamiento, el canon estético que se exige y el olvido al que muchos profesionales se ven sometidos. ¿Os sorprendió que pese a estos tirones de oreja la serie gustase tanto, precisamente, a la industria?

Al final todo está tratado con mucho cariño…con ese tono tan tierno que le ponen siempre ‘los Javis’ (Javier Ambrossi y Javier Calvo, directores de la serie). Es una crítica pero está hecha desde la parodia y desde el respeto y al final le toca el corazón a todo el mundo. Tampoco se demoniza y hasta el olvido se toca con ternura (risas).

Temas como el robo entre representantes, ¿en algún momento os echó atrás reflejarlos?

Todo lo hicimos desde la ficción de esta representante que en realidad no existe y que tiene mil historias basadas en la realidad pero también muchas exageraciones e invenciones. No ha habido nada que nos echase para atrás, si algo se ha caído del metraje final es porque sobraba para explicar la historia.

¿Por qué crees que Paquita Salas ha gustado y unido a público, crítica e industria?

No tengo ni idea (risas). Ha habido cosas que han sido fundamentales para que esta serie haya salido adelante. La primera porque ha sido de las primeras series de comedia española de corta duración, no se iba a los 90 minutos como suele ocurrir, y esto le daba ligereza. Después… que haya sido emitida en una plataforma digital y que la hayas podido ver dónde quieras y luego, indudablemente, por el talento de ‘los Javis’. Ellos utilizan ese tono que le gusta tanto a la gente. Por supuesto, también un factor tremendo de suerte. Ha sucedido en el momento en el que tenía que pasar, el boca a boca, que se convirtiera en Trendic Topic, los Premios Feroz…Ha sido una rueda que no ha parado.

También porque Paquita Salas es un personaje muy potente.

Eso indudablemente es porque hay un buenísimo guion detrás. El personaje es adorable y me parece que interesa el mundo en el que ella está, la trastienda del espectáculo.

Es un personaje con el que resulta fácil caer en la parodia o en la exageración, sin embargo lo habéis llevado a un punto medio…

La preparación del personaje siempre la he llevado desde nuestras semejanzas y no desde nuestras diferencias. Es decir, en lugar de lo que tenía que hacer yo para parecerme a una mujer… ¿qué es lo que tengo en común con este personaje y cómo puedo acércame? Siempre me preguntaban: “¿Qué voz vas a poner?” Y yo pensaba en utilizar mi voz. Me preguntaba: “¿Qué es la voz de una mujer?” Porque hay voces agudas, otras profundísimas… incluso a veces más que la de un hombre. Yo lo que no quería era hacer una caricatura o una parodia del personaje. Quería humanizarlo. He intentado conseguir la mayor neutralidad posible. Al final todos expresamos igual la alegría, la tristeza, la desesperación o el enfado. La finalidad es llevar todo eso a la emoción real.

¿Tienes miedo al encasillamiento al interpretar a un personaje tan característico?

No, porque dudo que me ofrezcan más señoras…sería una cosa muy extraña. ¿En qué otro sitio me podrían encasillar? ¿En darme personajes como Paquita que son complejos y fuertes? Ojalá. Lo que está claro es que Paquita ha sido un personaje muy heavy y el poco tiempo que llevo con él me ha dado muchísimo. Soy consciente de que va a ser una sombra muy larga de mi vida y no me pesa nada…¡Me encanta!

Paquita Salas es un perfil almodovariano.

(Risas) Lo mejor de Paquita es que todos pensamos que es un personaje fuerte, pero no sólo por su fortaleza sino por su debilidad. Los mejores personajes son los más complejos y los que tienen más fallos y aciertos. Me encanta que Paquita sea tan imperfecta, la convierte en algo tremendo.

Te has convertido en un altavoz de los jóvenes al tratar y hablar abiertamente de temas como el bullying, la homosexualidad o la gordofobia. ¿Tuviste algún referente que te ayudó a ti en algún momento?

Por ejemplo, Boris Izaguirre en Crónicas marcianas… siendo intelectual y un gritón a la vez. En su momento no lo sentí como un referente pero si lo pienso me doy cuenta de que es así. Boris Izaguirre era eso: una personalidad auténtica y sin miedo a ser él mismo.

En Los Feroz llevaste un traje de la colección de Ernesto Artillo “La mujer que llevo fuera”. ¿En qué momento te diste cuenta de que eras feminista?

La sociedad está educada en valores que son machistas…incluso racistas y homofóbicos. Todo lo que nos rodea está, en cierto modo, impregnado de eso. No ha habido un “click” inmediato… ha sido progresivamente…me he ido dando cuenta de la realidad…ha sido un proceso. Ernesto (Artillo) me propuso ponerme uno de sus trajes y, además de que estoy absolutamente de acuerdo con la reivindicación, me parecían preciosos.

Realmente tú querías ser escritor/director…

Cuando hice el casting para Cómo sobrevivir a una despedida la directora de la película, Manuela Moreno, se desconcertó al saber que no era actor pero cuando le dijeron que era escritor…¡lo entendió más! No son profesiones tan alejadas. He estudiado Comunicación Audiovisual, Dirección de Actores y he dirigido antes de ser actor. Tenía parte del camino hecho aunque cuando te pones a actuar lo ves todo desde otra óptica. Nunca me esperé hacerlo pero cuando empecé…me encantó.

Pero no vas a abandonar la escritura…

Es una de mis grandes pasiones. Muchas veces no lo hago para publicar, sino para mí. Me gusta escribir y lo voy a hacer siempre. Este año me encantaría actuar en algo que haya escrito yo.

¿Y qué te inspira hacerlo?

Es difícil decir eso…He escrito de todo debido a que me he dedicado también al Periodismo. Escribí muchas cosas sobre comida…Y lo primero que ‘los Javis’ y yo hicimos juntos fue un microteatro que se llamaba Miss Fogones Universal. Trataba, precisamente, de dos misses que eran cocineras y estaban en la final de un concurso de cocina.

¿Por qué sobre comida?

Me resultaba curioso. El acto de comer es una función vital pero al final está llena de cosas emocionales y sociales. Siempre me ha interesado cómo algo que es necesario para vivir acaba yendo más allá. Por ejemplo, en gente que no puede tomar algunos alimentos…personas que no tienen hambre pero comen… o que tienen pero no quieren comer. La comida tiene aspectos culturales interesantes.

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