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CULTURA | MARÍA ANTONIA HIDALGO: "NUESTRA VIDA ES UNA GRAN OBRA DE ARTE"

Arteterapia: un encuentro natural con nuestras potencialidades

Por EVA MORALES BRAVO. 23/01/2018

Una nueva profesión que ofrece posibilidades para la comunicación y la transformación

  • María Antonia Hidalgo, arteterapeuta y gestora cultural
    María Antonia Hidalgo, arteterapeuta y gestora cultural
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Recuerda como inspiradora su experiencia como profesora de artes plásticas con mujeres africanas migrantes en Italia. Para María Antonia Hidalgo, arteterapeuta y gestora cultural, este encuentro, le permitió apreciar por primera vez al arte como algo totalmente transformador.

Explica la directora ejecutiva del Máster en Arteterapia y Aplicaciones del Arte para el diálogo y la integración social de la Universidad Pablo de Olavide, que el arteterapia es un itinerario o vía completamente natural hacia el encuentro con las verdaderas potencialidades creativas y humanas; implica curiosidad por explorar creativamente, tanto la propia situación y la propia naturaleza, como el entorno que nos rodea. En este sentido, el arte se convierte en una herramienta al servicio de la comunicación con uno mismo y con los demás.

Beneficios del arteterapia

El arteterapia facilita, en palabras de Hidalgo, una natural adaptación, entendiéndose como la capacidad que tienen las personas de generar su propio bienestar. “Creo que nacemos como seres completos, amorosos y abiertos. Todos los niños nacen con capacidad de autorregulación; solo el hecho de crear, de establecer un diálogo contigo mismo, con un grupo, con el terapeuta que te acompaña en la sesión de arteterapia, es algo bello y sano”, aclara.

Señala que cuando hay la disposición a crear, las cuestiones más dolorosas aparecen sin necesidad de forzar nada. El arte es el medio o área de expresión al que el ser humano se ha acostumbrado antes. “Cuando un niño muy pequeño dibuja un palo, igual está dibujando una puerta; es incapaz de decir la palabra “puerta” aún, pero ya la está dibujando. Me gusta mucho la visión antropológica de los símbolos, porque habla del arte como algo natural entre los seres humanos”.

Esta disciplina proporciona la oportunidad de utilizar distintos canales expresivos y artísticos. Se diferencia de un taller de artes plásticas o de la artemediación, porque emplea un encuadre distinto en el que debe garantizarse un espacio seguro, que propicie la apertura y la confianza.

El arteterapia como herramienta social de transformación

Para la profesora, en los tiempos que corren, la sociedad aparenta estar más conectada pero las personas, en la práctica, se encuentran cada vez más incomunicadas y aisladas. Es por ello que espacios de encuentro con la verdadera naturaleza humana son tan importantes, pues somos creativos y necesitamos estar en comunicación con la belleza y con los demás seres humanos. “Hay evidentemente en la actualidad una enfermedad social, una invitación constante al cambio, al estímulo por el estímulo; y el ser humano no está preparado para asimilar tantos cambios ni tantos estímulos. Entonces esa incapacidad de no saber qué le está ocurriendo, genera una enfermedad, la del alejamiento de nuestra verdadera naturaleza”, expone Hidalgo.

Hoy, más que nunca, el arteterapia abre la posibilidad de participar en un espacio de reflexión, y escucha, que posibilita una búsqueda de las propias capacidades y deseos a través de canales expresivos (artes plásticas, la danza, la fotografía, el vídeo entre otros). “Si no hay un espacio de escucha, es imposible que se dé esta búsqueda. Una relación metafórica con tus posibilidades de regenerarte que, al principio son precisamente simbólicas en la sesión, luego son posibilidades para la vida, que implementas en la cotidianidad”, añade.

A través de esta forma de terapia, las personas también se encuentran en un espacio real, no cibernético o virtual; está presente la oportunidad de mover el cuerpo, de conectar con la experiencia estética, de crear producciones, sin la tiranía de cómo se tiene que hacer. Por el contrario, la sociedad demanda la mecanización de las personas, hacer las cosas de una determinada manera, un tiempo frenético en el que no hay lugar para crear y conectar con la belleza, en el que no se profundiza nada, y el silencio y la escucha son difíciles de encontrar.

También sugiere que esta disciplina podría funcionar como una herramienta para la mediación de conflictos. Aunque no es su objetivo principal, pues no se trata de un abordaje cognitivo-conductual ni de coaching, la grandeza del arteterapia es abordar de una manera natural y creativa los conflictos, sin necesidad de ninguna presión. “El arteterapeuta crea junto a las personas, las acompaña en una relación completamente horizontal; el individuo logra acceder a una visión nueva de posibilidades a partir de esta interrelación basada en la confianza. El fin último del arteterapia es generar autonomía en los participantes, al sugerir y no imponer”, afirma.

A partir de la creación en todas las formas que ofrecen los distintos lenguajes expresivos, el arteterapia supone una propuesta de hacer, es decir, un enfoque constructivo que busca equilibrio y bienestar.

Formarse como arteterapeuta

La arteterapeuta también informó acerca de la formación que se requiere para poder ejercer esta profesión. Según la Feapa (Federación Española de Asociaciones Profesionales de Arteterapia), se precisa de conocimientos específicos que se estudian a través de un máster universitario de dos años de duración y 90 créditos. “Una formación en arteterapia debe incluir conocimiento robusto porque es una disciplina transversal a muchas otras; compromiso porque es un recorrido largo; consciencia para efectuar dinámicas y actividades que realmente contribuyan al crecimiento honesto e intelectual. Y finalmente, debe estar en continua revisión pues los tiempos son cambiantes y debe invitar a ver el potencial creativo y saludable que hay en cada persona”, indicó.

La 5ta edición del Máster en Arteterapia y Aplicaciones del Arte para el diálogo y la integración social iniciará en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla el 16 de febrero de este año, como una formación abierta a cualquier persona que esté interesada en conocer cuáles son las herramientas que el arte ofrece para el bienestar humano. Tiene duración de 2 años; y es la primera formación en Andalucía y única reconocida por la Feapa.

“Cuando te preparas para ser arteterapeuta consciente te das cuenta de lo importante que es apoyar a otra persona en su autoconocimiento. Nuestra vida es nuestra gran obra de arte. Si no eres artista de tu propia vida, tarde o temprano, aparecerá como reproche. Estos espacios de arteterapia te ponen en contacto con el artista que hay en ti y con tu propia y verdadera creación, que es tu propia vida”, finaliza.

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