lunes, 25 de octubre de 2021

Las 15 ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad y sus motivos

¿Qué motivos tienen cada una de las 15 ciudades españolas que ostentan la categoría de Patrimonio de la Humanidad? Conozcámoslas.


Las 15 ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad y sus motivos
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¿Qué tienen en común Alcalá de Henares, Ávila, Salamanca, Segovia, Baeza, Úbeda, Córdoba, Cáceres, Mérida, Tarragona, Cuenca, Toledo, Ibiza, San Cristóbal de la Laguna y Santiago de Compostela? Pues nada más y nada menos que representan las 15 ciudades consideradas Patrimonios de la Humanidad en España.

¿Y por qué adquieren tal categoría? Porque la UNESCO  les ha atribuido un valor universal de carácter excepcional. Con sus ventajas, a nivel promocional como importante destino turístico, y sus obligaciones, la de preservar, conservar y proteger de modo muy específico el entorno y patrimonio seleccionado.

¿Qué llevó a que fuesen nombradas como Patrimonio de la Humanidad cada una de las ciudades españolas que exhiben tan prestigioso honor?. Intentemos brevemente desvelar lo más destacado en ellas.

Las 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad

Alcalá de Henares (Madrid), lugar de nacimiento del ilustre Miguel de Cervantes, amalgama en su centro histórico retazos árabes, judíos y cristianos en sus calles, paseos, plazas y edificios. Pero lo que inclinó la balanza para ser nombrada Patrimonio de la Humanidad es la Universidad, fundada en 1499 por el Cardenal Cisneros. Aunque también sobresale la plaza de Cervantes, la iglesia de San Ildefonso –donde yacen los restos del Cardenal Cisneros– y el Palacio Arzobispal.

Ávila encierra intramuros un impresionante legado artístico de monasterios, conventos y catedral. Y es precisamente la conservación de la fortificación lo que la convierte en la ciudad amurallada mejor conservada del mundo, con una extensión de 2.500 metros con diversas puertas de entrada y torreones.

Salamanca fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988 por su importante legado arquitectónico. A saber, su prestigiosa Universidad del siglo XII y su emblemática Plaza Mayor, centro de la vida social de la ciudad, construida entre los años 1729 y 1756, de acentuado estilo barroco y diseñada por el arquitecto Alberto Churriguera.  

En Segovia acaparan protagonismo su catedral, el Alcázar y el Acueducto, uno de los lugares más visitados de la península. La catedral gótica fue levantada entre los siglos XVI y XVIII, el Alcázar es un castillo que data de principios del siglo XII y el Acueducto, con casi 2.000 años de antigüedad (siglo II d.c.) y su famosa arquería que cruza la plaza del Azoguejo en pleno centro de la ciudad.

Baeza y Úbeda (Jaén) son consideradas las abanderadas del renacimiento en Andalucía. Separadas tan solo por 10 kilómetros comparten un bellísimo legado renacentista, viviendo ambas su máximo esplendor durante el siglo XVI. De hecho sus más prestigiosos edificios datan de esa época como por ejemplo la catedral, el Palacio de Jabalquinto y la Plaza del Pópulo en Baeza y el Palacio de las Cadenas o del Dean Ortega y la Sacra Capilla del Salvador en Úbeda.

Fue la declaración en 1984 como Patrimonio de la Humanidad de la mezquita-catedral de Córdoba la que sedujo posteriormente a que todo su casco histórico lo fuese. El milenario yacimiento califal de Medina Azahara,  el puente romano sobre el río Guadalquivir y el Alcázar de los Reyes Católicos, con soberbios patios de inspiración mudéjar, completan la rica colección patrimonial de la ciudad cordobesa.

La Ciudad Monumental de Cáceres fue reconocida con el distintivo de Patrimonio de la Humanidad en 1986. Iglesias, murallas, plazas y palacios se conservan en un primoroso estado de conservación con un opulento legado de las tres culturas que allí dejaron su impronta, la cristiana, la judía y la árabe. Puertas romanas, juderías y edificios mudéjares engalanan cada rincón del recinto histórico.

Mérida (Emerita Augusta) y Tarragona (Tarraco) tienen en común que ambas fueron las urbes de mayor esplendor en Hispania, antigua provincia del Imperio romano. Tanto es así que Emérita Augusta, actual capital extremeña también lo fue de Lusitania, fundándose en el año 25 a.c. Y de aquellos años conserva en buen estado el famoso Teatro Romano, cuya inauguración se ubica en el año 15 a.c. siendo uno de los de mayor relumbre en el mundo y el Acueducto de los Milagros, una obra civil que llevaba el agua del embalse de Proserpina a Emérita Augusta.

Mientras que Tarraco fue uno de los  puertos de mayor trasiego comercial en tiempos del Imperio romano en el Mare Nostrum, fundamental  vía  de comunicación en aquellos años. Y la herencia de la época está representada por su circo –construído en el siglo I d.c. a orillas del Mediterráneo–, y la muralla, de la que dicen es la construcción romana más antigua de las que se conservan fuera de Italia, que rodea el casco antiguo de la ciudad.

Cuenca y sus legendarias Casas colgadas conforman junto a la vieja y barroca Plaza Mayor y su catedral un marco de belleza incomparable. Las Casas colgadas, edificaciones del siglo XIV, asoman a la impresionante hoz del río Huecar, y la catedral de Santa María y San Julián es el templo principal de la ciudad que mezcla gótico, renacimiento y barroco.

En Toledo, conocida como la Ciudad de las tres Culturas, cohabitaron musulmanes, judíos y cristianos durante bastantes siglos. Mezquitas, sinagogas e iglesias convivían en maravillosa armonía. Y su impronta es fácilmente reconocible en la ciudad, conservando un  legado patrimonial portentoso. Mantiene en sus entrañas su imagen medieval y la Catedral –la segunda más grande en España–, la Plaza del Zocodover o el Alcázar son vivos ejemplos de su grandiosidad.

La noche ibicenca no tiene parangón en ningún lugar del mundo, pero Ibiza no solo es playa y diversión. Aún teniendo playas y calas idílicas, en la capital de la isla destaca el barrio de Dalt Vila, nombre con el que se conoce a la parte alta con vistas impresionantes, antiguas murallas y puertas romanas. De origen fenicio, se fortificó para su defensa porque era lugar de paso de travesías mediterráneas.

San Cristóbal de la Laguna (Tenerife)  se ha ganado a pulso ser considerada Patrimonio de la Humanidad por su incomparable y extraordinario colorido de los edificios de su casco histórico y su estampa con calado aroma colonial. La catedral, construcción neogótica que aún remontándose originariamente a 1511 como pequeña ermita pero cuya estructura actual del templo data de principios del siglo XX, es una de las más destacadas de las denominadas como de “última generación”.

Santiago de Compostela, destino de peregrinos, es una mezcolanza de calles angostas y minúsculas plazas que ornamentan el centro histórico de la villa donde se erige la catedral –obra maestra del rómanico en España, en la plaza del Obradoiro, punto final de los viajeros del Camino de Santiago. Los edificios que completan la plaza son el Parador Nacional de los Reyes Católicos, el Colegio de San Xerome (actual rectorado de la Universidad) y el Palacio de Raxoi (sede del ayuntamiento de Santiago). Otras plazas destacadas que merecen visita es la de la Quintana o Platerías.

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