CULTURA | GRANITY STUDIOS, UN PROYECTO VIVO

Thank you Kobe Bryant

Por EDURNE GARCÍA ORDÓÑEZ. 27/01/2020

Sumergido en decenas de proyectos, su día a día ha vibrado entre su compañera de vida, sus hijas, las jugadoras del club que había fundado y sus miles de lectores, seguidores de historias.

  • Así nació El Árbol de Ecrof.
    Así nació El Árbol de Ecrof.
  • Así se creó la serie Wizenard (Mago).
    Así se creó la serie Wizenard (Mago).

Se llama Kobe Bryant y tiene 41 años. Esta mañana de domingo ha salido de casa con su hija Gianna Maria Onore, hacia el club La Mamba, en el que juega a basket ella, junto con un equipo de amigas; entre ellas, Alyssa, que está acompañada de su padre, John Altobelli, entrenador de béisbol del Orange County College; y su esposa, Keri. Van a ver el entreno o el partido, junto con Kobe Bryant, Gianna Maria y otros amigos, a bordo del mismo helicóptero que les ha trasladado decenas de veces en sus desplazamientos por California; al los mandos está un piloto experimentado, conocedor del recorrido y, también, amigo. Son 9 las personas que emprenden el viaje y los 9 fallecen en ese trágico accidente del que informan los medios en todo el mundo. Tras la noticia: dolor; sólo dolor convulsivo, amargo, triste y lágrimas que brotan sin control ante la impotencia, ante lo irremediable.



El mundo sabe quién es Kobe Bryant; muchos saben quién es Vanessa Cornejo Ubrieta, Vanessa Bryant, su compañera durante 20 años; y, muchos saben quiénes son Natalia Diamante, Gianna Maria Onore, Bianka Bella y Capri Kobe (Koko), la más pequeña de sus 4 hijas, que llegó al hogar en junio (2019). Lo que muy pocos sabemos es cómo van a soportar el dolor del adiós a Kobe y Gigi. Se me ocurre una palabra: terrible. Quizás atenúen las millones de muestras de condolencias, los mensajes cargados de cariño y comprensión, las palabras llenas de ternura que llegan a esa casa que, desde el domingo 26, está más vacía de lo que nunca nadie pudo imaginar. Seguro que de la brillante carrera deportiva han escrito y escribirán durante décadas los expertos; seguro que la vida de esta familia de 6 se relatará en todos los formatos de difusión; seguro que los seguidores del basketball y de Kobe, y sus amigos, los que le llevan en el corazón, le rinden homenajes y recuerdos, para que la memoria del jugador que hizo Leyenda en Los Angeles Lakers, lejos de apagarse, esté siempre viva.





Pero yo voy a dedicar estas líneas a uno de sus proyectos, de entre tantos proyectos en que se ocupaba Kobe en los últimos años, desde que creyó que era el momento de dejar profesionalmente el deporte que amó desde niño. Su éxito, con Oscar incluido, Dear Basketball (Querido basketball).





Un cortometraje de animación, en el que en 5 minutos lo dice todo, estaba dentro de Granity Studios, que echó a andar como una central de creación de audiovisuales, libros, podcaste, mensajes, audios…, destinada a “crear nuevas formas de contar historias sobre deportes. Historias diseñadas para entretener, y unir educación e inspiración”. Cuenta Kobe que, “Granity (Granito) es una forma de enseñar valiosas lecciones de vida a la próxima generación. Nuestras historias representan una mentalidad competitiva sobre ser la mejor y el mejor en lo que haces”. Así nació El Árbol de Ecrof, “cuyas historias inspiran, motivan y animan, a buscar y aprovechar la magia interior”; y así se creó la serie Wizenard (Mago), que siguen millones de niños y adultos en todo el planeta, entre otros títulos editoriales. Está claro que todo el equipo que participa en Granito, son, tal vez, un grano más en la inmensidad de las arenas, que se fundamenta en la fortaleza de la piedra, tantas veces usada de encimera en las cocinas familiares. Está claro que Kobe quiere que creamos, con esa firmeza, en la fortaleza que crece con cada adversidad; en que cada uno somos únicos e irrepetibles, cargados de sueños y emociones, de deseos y anhelos que nos hacen poner un pie delante del otro, cada día, y caminar en la dirección del esfuerzo, la nobleza, la entrega, la decisión, la honestidad y la verdad, sin dobleces, sin miedo, sin dar un paso atrás. Y, querido Kobe, ídolo de masas, admirado; pues, en eso estamos. Hasta luego, desde siempre.




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