CULTURA | MÚSICA

La música y su importancia en el día a día

Por COLUMNA CERO. 26/11/2019

Podríamos decir que la música es la banda sonora de nuestra vida. Por eso, el fenómeno de las músicas urbanas está causando una auténtica revolución.

La música es una disciplina que nos acompaña en todo momento, desde que despertamos hasta que nos vamos a dormir. Tenemos acceso a música prácticamente en cualquier acción de nuestra vida cotidiana, mientras trabajamos, mientras conducimos, cuando vamos caminando por la calle y, por supuesto, en cualquier evento de celebración o acto cultural.

Así mismo, la música es un hecho representativo de cada sociedad, de cada comunidad. Muchas tribus urbanas se definen en base a la música que hacen y esta disciplina artística encabeza todo tipo de movimientos vanguardistas. En la actualidad, por ejemplo, el fenómeno de las músicas urbanas está causando una auténtica revolución.

Cada generación a lo largo del siglo XX ha tenido en sus formas de hacer música un modo de expresión. Esto sigue manteniéndose presente en estos inicios del siglo XXI, en esta quinta parte de siglo ya consumida.

A nivel personal, la música conecta a niveles con los que ninguna otra obra de arte puede hacerlo. En nuestras vidas, la información que se transmite vía musical llega con más énfasis que si utilizáramos cualquier otra vía de expresión.

De algún modo, la música es capaz de despertar emociones y estados de ánimo, e incluso influenciar positivamente en nuestra salud. Mucho se ha hablado del “Efecto Mozart” y la importancia de la estimulación temprana en los bebés incluso antes de nacer.

La música clásica como la base de la producción musical

En el complejo árbol de la música, el tronco, esto es, la base, lo conforma sin duda la música clásica. Este estilo de composición y esta forma de hacer música se asocia a innumerables efectos positivos para la salud que van desde la disminución de la presión arterial, la mejora en la memorización, el aumento de la creatividad, la reducción de los niveles de estrés y el impulso de la capacidad intelectual.

Decimos acertadamente que la música clásica es la base de la producción musical porque esta forma de hacer música reproduce un lenguaje universal de comunicación entendido por todos que conecta los continentes y supera distancias y culturas.

Un ejemplo de cómo la música clásica, la también llamada música culta aunque de manera errónea, sirve como base para otras formas de hacer música, es el del violinista y compositor Javier Jiménez, que a pesar de su formación en música clásica, ha ido virando su trayectoria hacia estilos como el jazz, el swing o el klezmer, en los que la improvisación juega un papel fundamental.

Este violinista ha trabajado con artistas de la talla de Pájaro Sunrise, Vetusta Morla, Jero Somero, Anni B Sweet o Gecko Turner, entre otros. A su juicio, la enseñanza musical es clave para desarrollar la inquietud y la capacidad creativa y en las clases de música debe haber espacio para la ortodoxia académica pero también para métodos de enseñanza totalmente heterodoxos, en los que la creatividad vuele totalmente libre.

¿Cuál es el poder de la música en el ser humano?

La música estimula el cerebro y ayuda a crear nuevas ideas. Esta disciplina artística facilita, dependiendo del género musical  y el tipo de melodía, a gestionar el estrés, nos hace sentir vivos.

Para muchas personas, la música es el lenguaje a través del cual mostrar sus sentimientos, descubrir sus inquietudes, expresarse abiertamente. La nueva ola de los ritmos urbanos, con el reggaetón y el trap a la vanguardia, tienen tras de sí una nueva concepción del mundo, de la realidad que imponen estos nuevos tiempos.

No podemos obviar que las revoluciones musicales guardan mucha relación con los cambios políticos y sociales. Es un arte que acompaña al ser humano desde su concepción y que va dejando rastros de su presencia desde los primeros pasos del ser humano sobre la Tierra. No se pueden entender las diferentes revoluciones culturales o las manifestaciones identitarias de cada territorio son conocer sus formas de hacer música.

Más allá de ser una industria más o menos obscena y consumista, la música es un elemento imprescindible en el desarrollo y crecimiento del ser humano como tal. Nos acerca a nuestra propia dimensión espiritual porque es una realidad que supera la misma materia y nos predispone a una dimensión humana superior de apertura a la trascendencia y contacto con los demás.

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