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CULTURA | ¿CUÁNTAS VECES DIRÍAS QUE HAS CANTADO CON ÉL?

Leiva o el poder de saber encontrar la sencillez en la magia

Por JORGE MAJDALANI . 17/03/2017

Los pasos de su crecimiento, donde ha aprendido a parecerse a sí mismo como las portadas de sus discos en solitario entre sí.

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Leiva o el poder de saber encontrar la sencillez en la magia / Foto: Juan Pérez Fajardo

Es un absoluto ‘Sincericidio’; como un huracán. Como una tormenta eléctrica que contagió pero que no explotó. Con su Espíritu de los toreros y acompañado de su “puta Leiband”.

Enfundado en sus jeans negros, acompañado de su tradicional camisa y cómo no; de su sombrero distintivo. Tiene por costumbre entrar sin saludar y sin previo aviso irrumpir en el escenario siendo una llama que se aviva más a la vez que transcurre el concierto.

Así tiene claro que en la sencillez está la magia, por lo que en su último álbum, Monstruos, apostó por eliminar la pirotecnia para buscar la esencia.

Por ello y tras escalar la cima más alta en el panorama musical, es bueno remontarnos unos años para conocer la evolución de este rockero impenitente.

Tiene claro que en la sencillez está la magia, por lo que en su último álbum, Monstruos, apostó por eliminar la pirotecnia para buscar la esencia.

Y es que alguien un día puso en una coctelera a los Rolling, a Marc Bolan y a los Burning, todos juntos, agitó... y salió el grupo madrileño ‘Pereza’. Se presentaban con un álbum homónimo en 2001, un conjunto de temas voluntariosos pero carentes todavía de la chispa y la inspiración lírica y musical posteriores. Entonces el grupo era un trío con Leiva, Rubén Pozo y Tuli, quien dejaría el grupo poco antes de publicar en 2003 ‘Algo para cantar’.

Entonces el salto cualitativo del dúo fue bastante acusado gracias especialmente a temas como 'Pienso en aquella tarde' que supuso la mecha que prendió la llama del éxito en toda España. No dejaban de sonar en todos los lugares, pero la explosión se produjo en 2005 con ‘Animales’ y un tema ya icónico del pop-rock español: ‘Princesas’... ¿recuerdas?

Este disco les granjeó la posibilidad de colaborar discográficamente con lo más granado del pop patrio, lo cual también contribuyó a seguir aumentando su éxito. Lo hacían con más temas de este disco como ‘Todo’.

Ahora que podían agarrar un poquito más la sartén por el mango, los de Pereza se convierten en productores de ‘Aproximaciones’, disco de 2007 que contaba con grandes temas como ‘Estrella Polar’, donde se certifica el equilibrio entre el pop y el rock que les granjea discos de platino.

Como buenos músicos, tardaron solo dos años en dejarse ver otra vez por las tiendas de discos, en esta ocasión sin estancarse y añadiendo un sonido más country a sus temas, como en ‘Lady Madrid’.

El trabajo les deja exhaustos tanto en España como en América del Sur, donde las colaboraciones se multiplican y su inquietud les va llevando poco a poco a seguir caminos que no siempre coinciden y toman la decisión de tocar ellos solos por su cuenta. Por eso en 2011 deciden que el viaje en solitario podría ser interesante y en el caso de Leiva publica ‘Diciembre, un disco donde los metales y los rasgueos de guitarra son protagonistas del ritmo.

Este debut en solitario fue aclamado por la crítica... aunque a nivel de público no recogió las mismas cosechas que en su etapa de Pereza. A partir de ahí, lo cierto es que las letras y las producciones eran cada vez más delicadas, algo que cristalizó en su segundo disparo con ‘Pólvora’, donde se consagró y empezó a escalar tan fuerte que se hizo con su segundo disco de oro.

Hoy sigue transitando por una senda pop-rock que en España cuenta con una línea compositiva deliciosa con gente como Sidecars, Quique González o Iván Ferreiro, además de la maravillosa producción de Carlos Raya, siendo por ende telonero de los Rolling Stones.

En una charla desde la cercanía cuenta que hacer y subirse a los escenarios con todos sus Monstruos ha sido un ejercicio terapéutico: "La música es una forma de comunicación y la uso para explicar mil cosas; en este caso, expongo reflexiones y cosas muy mías, pero no recomiendo nada a nadie. Creo que es mejor aliarse con tus propios fantasmas que luchar contra ellos. Recuerdo una frase, que no sé de quién es, que dice que los problemas no se pueden solucionar con la misma cabeza que los ha creado, apunta Leiva.

Sincericidio fue el primer single de este disco con el que el rockero madrileño ha vuelto a conquistar. "Es el disco con menos pirotecnia que he hecho. Va más a la esencia, con muy pocas cosas al margen de la propia música. Creo también que es el que está más diseñado para una gira, porque suena muy compacto, muy para afuera. Es el que más funciona en directo de todos mis discos. La comunión con el público es muy bestial".

Por ello que haya prescindido de artificios para la elaboración de Monstruos no significa que los directos con los que lo presenta sean minimalistas. "No hago las canciones calibrando las consecuencias. Hago canciones, no pienso en cómo puedan funcionar en las giras posteriores. Hago discos, no direcciono las canciones".

Una de sus grandes bazas es Sincericidio, que además del primer sencillo, es una declaración de intenciones. Una canción sobre la importancia de ser sincero sin tener en cuenta las consecuencias. "Se trata de un ejercicio muy sano, tanto a nivel social como político. Nos hace mucha falta que se llame a las cosas por su nombre. Para mí, en la sencillez está la magia de las cosas. Lo más obvio es muchas veces lo verdaderamente necesario que hay que decir. En esta canción incluyo versos que nunca hubiera dicho fuera de esta canción".

Este tema cuenta con un videoclip, dirigido por Zipi, que recuerda mucho al perturbador universo del cineasta norteamericano David Lynch. No se trata de una casualidad. Leiva reconoce que, desde que era un niño que soñaba con jugar al fútbol en su barrio de la Alameda de Osuna, le aterra un monstruo. Se trataba de Bob, uno de los personajes de la mítica serie Twin Peaks, creada por Lynch y estrenada en España a comienzos de los años 90.

El flaco quiere a su público. Lo demuestra. Y éste le corresponde de la mejor manera posible. Ha aprendido a parecerse a sí mismo como las portadas de sus discos en solitario entre sí. Es un compositor canónico, uno de esos tipos a los que se les ve venir a kilómetros de distancia. Tanto así que justamente para cerrar el año, el pasado mes de diciembre, llenó un recinto tan poderoso como lo fue el Palacio de los Deportes de Madrid, llamado desde el lado publicitario Wizink Center. Agradecido como siempre y con todos esos monstruos derrotados, cierra la puerta para volver a dejarse llevar sin dejar de desear ni querer olvidar quien fue, se despide bajito y en silencio, de cada uno de su público con Vis a Vis primero, y Lady Madrid después, aquella mujer de los pitillos ajustados que ponía a la peña de pie.

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