Fashion Week Madrid: de Roberto Verino a Ion Fiz

La Real Casa de Correos de Madrid fue el escenario ideal desde el que se arrancó la 65º edición de la Fashion Week con la colección especial de primavera de Roberto Verino.
Mari Carmen Sisto López
España
21.02.2017
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Desde hace unos días, Madrid volvió a teñirse de moda una vez más. La 65º edición de la Madrid Fashion Week nos lleva presentando las colecciones de otoño invierno 2017/18 desde el pasado jueves, y esta vez la capital española quiso inaugurar esta edición con Roberto Verino, uno de los diseñadores que siempre ha poseído más atracción comercial en esta pasarela y el cual no aparecía en este certamen desde septiembre de 2016. En este desfile-que se desarrolló nada más y nada menos que en la Real Casa de Correos– presentó la colección de primavera 2017, que sólo estará a la venta durante un par de meses; y esta vez el diseñador gallego se inspiró en los playistas de la Costa Azul, con diseños frescos y retro y prendas cómodas y de fantasía. Por ello, “Cannes, sun and stars” es una colección basada en una mujer romántica y moderna que combina rayas verticales en las blusas y en los kaftanes que cubren los bañadores con los pantalones palazzo, los tejidos metalizados –presentes, por ejemplo, en los estampados florales- , el drapeado en los vestidos- algunos de éstos con un hombro al descubierto-… En definitiva, una colección que no dejó indiferente a nadie con el lino y el algodón como tejidos principales y una gama cromática en general sutil, que iba desde el negro hasta el blanco pasando por los colores tierra.

El viernes 17 de febrero a las 11:00 horas comenzó la primera jornada completa de la Madrid Fashion Week, y el alicantino Juan Vidal fue quien la estrenó. Éste marcó en su pasarela un ambiente decadente, nostálgico y ensombrecido. En sus diseños pudimos ver una influencia al art decó, así como sutiles detalles de inspiración oriental. Pudimos disfrutar de vestidos de patchwork y de abrigos de lana de alta calidad como algunas de sus principales apuestas, así como trajes de corte masculino o la presencia de plumas en muchos de sus diseños que no hacían más que añadirle una mayor sofisticación a su colección. El protagonista indiscutible fue el color dorado, no sin antes dejar atrás colores como el verde oliva o el negro que también estuvieron muy presentes.

Si hablamos de Agatha Ruiz de la Prada, hablamos de una especie de Mr. Wonderful en forma de diseñadora, ya que al pensar en ella sólo pueden venirnos a la mente conceptos como la alegría, el optimismo o la positividad; y esta vez Agatha no iba a dejar atrás en su nueva colección a esos conceptos a los que tan acostumbrados nos tiene. Esta colección inspirada en la merienda de Alicia en el País de las Maravillas se basó en vestidos en forma de cupcakes, tartas y donuts; así como serpentinas, confetis, cintas y lazos que convirtieron a la pasarela en una estancia multicolor, mezclando lo elegante, lo divertido y lo festivo. Por supuesto, en esta propuesta estuvieron presentes todo tipo de tejidos –terciopelo, algodón, gasa, peluche, plástico…- así como detalles en los recogidos de las modelos con un acabado en forma de corazón.

La colección de la catalana María Escote estaba inspirada en la obra del francés Auguste Herbin, trasladando dicha obra abstracta a la excelente geometría de sus diseños. Esta propuesta colorista y futurista nos traía looks fluidos basados en minifaldas con complicados drapeados, vestidos vaporosos, jerséis oversize, pantalones campana, así como trajes de pantalón patchwork o el clásico print de rayas horizontales. Otra cuestión a destacar fueron las botas mosqueteras, que tuvieron una presencia indiscutible en prácticamente todos los diseños que esta diseñadora nos presentaba. En resumen, la sensación de libertad que pudimos disfrutar en su desfile era difícil de superar y por eso este desfile fue tan aplaudido.

La colección de Maya Hansen, sin embargo, fue absolutamente todo lo contrario. Este desfile, inspirado en el constructivismo ruso, se rindió ante el negro, el beis y el nude; y los diseños protagonistas fueron los minivestidos, los corsés –iconos de la marca, por cierto-, los bustiers metalizados y de cuero… Y como detalle, a casi todas las modelos les colocaron unas especies de máscaras discretas y elegantes que no hacían más que profundizar y ahondar en la estética de su colección. Esta diseñadora -que trabaja en torno al comfy corsetry- , contó con la presencia de Pilar Rubio en su pasarela, quien supo llevar de una manera muy sofisticada algunos de sus diseños.

En la colección que nos presentaba Ángel Schlesser estaba presente esa dualidad masculina-femenina que tanto nos gusta llevar en el street style de hoy en día. Esta pasarela estuvo llena a rebosar de prendas prácticas y elegantes, y la gran esencia de su marca supo brillar: los trajes de chaqueta masculinos, los vestidos de cóctel (algunos con plumas y pedrerías), los sobrios abrigos con el cinturón por encima, las chaquetas y camisas con gran volumen en las mangas, y el traje confeccionado en crep de lana y terciopelo.

Por su parte, Devota y Lomba quisieron hacerle una oda a la sastrería clásica inglesa. Esta colección elegante y sobria -que también poseía referencias a la cultura oriental- comenzó con la modelo Marta Ortíz desfilando con un traje de sastre y un estampado príncipe de Gales y pantalones oversize, y siguió con capas y sobrecapas, con vestidos de corte midi, con jerséis de punto grueso, y se dejaba entrever también la silueta circular en abrigos y tops.

El valenciano Francis Montesinos nombró a su colección: “Adán y Eva en el paraíso natural”-de hecho, jóvenes en taparrabos abrieron el desfile-, una colección con carácter en la que los estampados de hortensias se camuflaban en los trajes de chaqueta e incluso hasta en las botas de agua, y en la que también pudimos ver una presencia indiscutible de las prendas de punto; ya que ésta era una colección más invernal de lo habitual que se intuía en los abrigos de doble faz, en las prendas impermeables, en las cazadoras de pelo…

Por otro lado, este diseñador le dio el toque emotivo a la jornada del viernes, ya que Palito Dominguín, la hermana de Bimba Bosé, cerró el desfile vestida de luto con un impecable vestido negro con el que quiso homenajear a su hermana junto a Montesinos. Éstos acabaron dicho desfile fundiéndose en un abrazo entre lágrimas.

Por último, el bilbaíno Ion Fiz (quien celebraba su 15º aniversario en esta pasarela) clausuró la jornada del pasado viernes a las 20.00 horas y nos trajo una colección oscura, misteriosa y algo extravagante bautizada como Eccentrico, en la que el protagonista indiscutible era el print leopardo; pero que además también conllevaba abrigos capa, leggings brocados, abrigos de peluche, sudaderas con guantes y plumas, chaquetas de estilo retro o versiones del traje sastre; primando siempre el color negro, el dorado, el plateado y el color marfil.

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