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CULTURA | ENTREVISTA

Wondy, ganadora de ‘Fama a bailar’: "La danza es una vía de conocimiento y descubrimiento"

Por LOIDA CABEZA. 13/06/2018

La bailarina, que disfrutará de una beca de 30.000 euros para su formación, avanza que probablemente se decante por alguna escuela en el extranjero.

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Tras una emocionante final, Wondy se proclamó ganadora de ‘Fama a bailar’ | #0 Movistar+

Diana Grytsailo, más conocida por el seudónimo Wondy, sintió su vocación por la danza a la temprana edad de 4 años, por lo que empezó a bailar en una academia de teatro musical en su Ucrania natal. Acto seguido, se instruyó en una academia de ballet y gimnasia rítmica, hasta que tuvo que hacer las maletas rumbo a España junto a su progenitora.

A los 7 años, ingresó en el Conservatorio de Madrid para formarse en contemporáneo durante tres años -etapa elemental-. Luego se trasladó a Alicante, donde finalizó el último curso de la mencionada disciplina y se formó, durante tres años, en danza clásica en el Conservatorio de esta ciudad. A mitad de carrera le gustó más el enfoque contemporáneo, por lo que dio el saltó del clásico al contemporáneo, terminando la carrera en esta especialidad. Con 17 años empezó a trabajar en una compañía profesional y, a partir de entonces, ha formado parte de varias. Fue profesora de contemporáneo en una escuela de baile en Teruel y, paralelamente, impartió clases de yoga.

 En Columna Cero, conversamos con la talentosa bailarina para conocer sus impresiones sobre su estancia en ‘Fama a bailar’ y sus expectativas de cara a su futuro prometedor. 

¿Por qué escogió “Wondy” como nombre artístico?

Pues surgió hace mucho tiempo, simplemente lo utilizaba para identificarme. Pero un día, mi madre me dijo que podía ser un buen nombre para presentarme a nivel artístico.  Pensé que era el momento de crear como un pequeño personaje: una imagen divertida y diferente. Utilizarlo en ‘Fama a bailar’ me parecía interesante.

¿Cómo recuerda sus inicios en el baile?

Antes de tener uso de razón me gustaba mucho bailar. Mi madre me preguntó al respecto y le dije que me encantaba, que quería bailar siempre. Así que con cuatro años me llevó a una escuela de gimnasia rítmica y ballet. Con paso del tiempo, fui conociendo cada vez mejor la danza y decidí dedicarme profesionalmente a ella.

¿Qué significa la danza para usted?

Es una vía de conocimiento y descubrimiento. Nos da pie a conocernos mejor, descubrir tanto nuestro lenguaje como movimientos. También está muy conectada con las emociones, ayuda mucho a expresarlas. En general, es algo muy bonito para el cuerpo y la mente. Además, para mí es como una pequeña curación de cualquier mal momento que pueda estar atravesando.

¿Cómo surgió la idea de presentarse al programa ‘Fama a bailar’?

Estaba cenando con unos amigos. De repente, vimos la noticia y empezamos a hablar de ella. No entendíamos muy bien qué era el formato, por qué volvía después de tantos años. Y apostamos por quién tendría el valor de presentarse a los castings, independientemente de lo que iba a pasar.

Cuando empezó a salir más información nos dimos cuenta de que iba bastante en serio: las propuestas eran muy interesantes, la temática había dado una vuelta muy grande, pretendía enseñar en primer plano la danza y la cultura -en lugar de centrarse en otras cosas-. Entonces nos presentamos porque queríamos apostar por esta idea de un programa diferente y más artístico, dedicado a cualquier persona.

Al margen de los premios, ¿qué factores destacaría de su paso por la escuela?

Me llevo un aprendizaje muy intenso, tanto a nivel personal como profesional. He aprendido a confiar más en mí; tengo claro que nunca voy a dejar de ser yo ante los obstáculos que se me presenten. Creo que he superado mi límite y ahora sé que soy más fuerte de lo que pensaba. Ahora físicamente soy capaz de hacer cosas que antes me resultaban inimaginables; con esfuerzo, constancia y seguridad al final todo puede salir bien.

Con mis compañeros he aprendido a empatizar, escuchar y entender. También todo lo que me llevo de los profesores: la formación gratuita que hemos recibido, todo lo que nos han enseñado en diversos niveles (artístico, cultural, movimientos), los valores que nos han inculcado, etc. En general, hemos promovido una mentalidad muy sana en la que hemos crecido en muchos aspectos.   

¿Qué ha sido lo más complejo de la experiencia?

Sinceramente, lo más duro fue al principio confiar en mí misma al cien por cien. Aunque sabemos que los prejuicios no deben estar y no tenemos por qué ser competitivos, me costó integrarme en el grupo: me sentía un poco mal debido a que no sabía si merecía estar ahí, si estaba a la altura de mis compañeros o si podría sobrellevarlo a nivel psicológico.

Intentaba entenderlo todo, me agobiaba mucho la situación porque todo era nuevo y rápido. Finalmente, fui comprendiendo y adaptándome poco a poco -con la ayuda de mis compañeros y con la escucha personal-. Aprendí a convivir con la presión, a veces incluso con el dolor o el miedo de sentirte cada día juzgado, junto a la incertidumbre sobre lo que va a pasar.

¿Se le hizo difícil la convivencia con las cámaras durante las 24 horas?

Al principio era un tema bastante nuevo para todos. En mi caso, a veces lo tenía bastante presente y, en otras ocasiones, hasta lo olvidaba. Teníamos que cuidar lo que decíamos, ser consecuentes con nuestras palabras. Ya no solo por nosotros, sino por la imagen que íbamos a dar: era una preocupación sobre qué pensarían desde fuera.

Fue cuestión de tiempo adaptarnos. Poco a poco nos fuimos sintiendo cada vez más cómodos, empezamos a saber cómo regular nuestro lenguaje y a expresarnos correctamente -de forma clara y siempre desde la humildad-. También es verdad que ese aprendizaje nos sirve mucho para la vida, porque es aplicable para cualquier momento. Al final acabamos haciéndonos “amigos de las cámaras” porque ya sabíamos cómo funcionaba y nos lo podíamos tomar de forma profesional, sin agobiarnos.

Teniendo en cuenta la calidad del resto de participantes -sin menospreciar su trabajo obviamente- y el exigente nivel que se requería, ¿esperaba estar entre los finalistas?

Cada día era una sorpresa, porque nunca se sabía y confías en ti para no dudar. El simple hecho de entrar en la escuela me impactó e ilusionó. Aunque al inicio pasé esa etapa de amoldamiento, en cuanto me sentí cómoda me puse como objetivos ser responsable, perfeccionista y hacer el trabajo de la mejor forma. Me visualicé en la final, intentando hacer todo lo posible por llegar. Pero es verdad que nunca se sabe: mis compañeros eran impresionantes y dependía también de la opinión del público.

¿Por qué factores considera que ha ganado?

En el programa se valoraba y buscaba al bailarín más versátil. Desde el primer momento intenté no encasillarme en un solo estilo, sino intentar dar el cien por cien en cualquiera que me propusieran. Quería demostrar que era capaz de seguir cada coreografía y tener presente las indicaciones que me daban. Intenté seguir eso a raja tabla para demostrar mi efectividad.

La clave estuvo en mantenerme firme y fuerte en todas las propuestas, pese a su dureza. También cuando tenía problemas, era sincera tanto con el equipo como con los compañeros:  resolvía las dificultades para estar mejor y trabajar de una forma eficiente. Además, me gustaba pasar horas analizando el trabajo para que saliera impecable hasta en los pequeños detalles.

Asimismo, tuvo que ver el hecho de transmitir al público los valores que quería hacerle llegar y que la danza se valore como lo que es, con todos sus detalles. Al salir de la escuela, me he dado cuenta de que llegaron muy profundamente al público. Todas estas características me hicieron tener más votos, pero podría haber ganado perfectamente cualquier otro de los finalistas y también les apoyaba mucha gente por otras razones.

¿Cuáles son sus expectativas a partir de ahora? ¿Ha pensado en qué le gustaría formarse?

La cuestión es que voy a tener este verano para pensarlo, porque disfrutaré de la beca a partir de septiembre. De momento, voy a descansar y trabajar en lo que tengo. Probablemente me formaré en el extranjero, en alguna de las escuelas que me gustan de danza contemporánea o quizás algunas más completas. También me gustaría formarme en canto, hacer deporte, aprender sobre nutrición, etc. Al ser una oportunidad única, quiero tomar la decisión con calma y tengo que meditar bastante.  

¿Esperaba tener tanto apoyo por parte del público?

No, porque durante todo el concurso había visto el apoyo que le daban a mis compañeros y las estadísticas se quedaban grabadas en la mente sin querer. Imaginaba que la mayoría de los finalistas tenían bastante repercusión en las redes sociales por algunos momentos vividos y los espectadores les salvaban. Nunca estuve nominada o retada, no sabía lo que pasaba fuera y no tenía ni idea del apoyo que me daban. Intenté no ilusionarme o decepcionarme, al ver que podía suceder cualquier cosa. Pero me alegra ver cómo han reconocido mi trabajo, esfuerzo y valores desde el primer día.

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a sus fans?

Estoy muy satisfecha por cómo han apreciado todo mi trabajo. A través de las redes sociales recibo muchísimos mensajes, imágenes y dibujos bonitos. Todo eso me hace muy fuerte. Y que ellos lo hayan sido también gracias a mí me fortalece todavía más y me sube la autoestima.

Muchos están pidiendo una gira de Fama. ¿Considera que puede ser viable?

¡A mí me encantaría! No tengo noticias sobre esto, pero tengo entendido que es algo complicado. De lo contario, ya nos lo habrían dicho. Yo seguiré luchando hasta que nos comuniquen algo. La ilusión es lo último que se pierde, así que vamos a seguir pidiéndolo por todas partes y seguro que, finalmente, se puede hacer de alguna manera.

¿Hay algo que quiera añadir?

Estoy muy agradecida al equipo de Zeppelin TV y #0 Movistar+ por apostar por una idea tan diferente, interesante y atrevida. También por inculcar valores desde el corazón, trabajo y respeto. A todo el equipo de trabajadores del programa por la organización, el cariño y la actitud respetuosa que han tenido. Gracias por entusiasmar a mentes que nunca se habían interesado por el arte, llegar a familias que estaban muy lejanas y enseñar lo que la profesión de la danza es.

 

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