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Un reivindicativo Roger Waters trajo lo mejor de Pink Floyd a Madrid

Por ROBERTO SADA GUTIÉRREZ. 25/05/2018

El que fuera líder de Pink Floyd hizo las delicias de los miles de asistentes al Wizink Center durante cerca de dos horas y diez minutos.

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Roger Waters durante su concierto en Madrid, el pasado jueves 24 de mayo. Foto: Roberto Sada

Siete años después de su última visita a España, dentro de la gira “The Wall Live”, que también tuve la enorme suerte de presenciar, Roger Waters, alma creativa y líder de los míticos Pink Floyd, volvió a nuestro país, esta vez con su “Us + Them Tour”, para ofrecer nada menos que cuatro conciertos, dos en Barcelona y dos en Madrid.

En esta ocasión, el grueso de sus recitales se centra en las canciones de los cuatro discos más aclamados de Pink Floyd, “The Dark Side Of The Moon” (1973), “Wish You Were Here” (1975), “Animals” (1977) y “The Wall” (1979), pero Waters también aprovecha para presentar su último y aún reciente álbum en solitario, “Is This the Life We Really Want?”.

En cualquier caso, todos los asistentes que llenamos el WiZink Center, la noche de ayer, jueves 24 de mayo, lo que realmente queríamos era escuchar esas joyas imperecederas del legado musical de Pink Floyd, tocadas por su creador, y además acompañadas por un montaje escénico que, a tenor de lo visto en videos de la actual gira, prometía ser espectacular, y doy fe de que lo fue.

Sin teloneros, y con una gigantesca pantalla de fondo (sin duda la pantalla más grande que he visto en un concierto en toda mi vida; y en veinte años ya he visto unos cuantos), a las 21.20 horas aproximadamente salió a escena Roger Waters flanqueado por su grupo, compuesto por los guitarristas solitas Dave Kilminster y Jonathan Wilson, Gus Seyffert al bajo y la guitarra de acompañamiento, Joey Waronker en la batería, Bo Koster y Jon Carin al piano y teclados, Jess Wolfe y Holly Laessig en los coros y, por último, Ian Ritchie en el saxofón.

Sin mediar palabra, la banda arrancó el concierto a lo grande con “Breathe”, precedida por la intro “Speak To Me”. Le siguieron la siempre impactante “One Of These Days”, “Time”, la segunda parte de “Breathe” y “The Great Gig In The Sky”, esta última con una brutal interpretación vocal de las dos cantantes que acompañan a Waters en los coros.

Desde el momento queda claro, que la pantalla que cubre toda la parte trasera de su escenario no va a servir para proyectar imágenes de los músicos, sino que se va a utilizar para ir adornando las canciones con distintas grabaciones, colores y efectos que irán cambiando según la temática de los temas. Aunque supongo que a los asistentes que estaban al fondo del pabellón les hubiera gustado poder ver a los músicos ampliados en la pantalla, hay que reconocer que las imágenes proyectadas durante todo el concierto fueron un espectáculo en sí mismo, y en muchos momentos incluso dejaron en segundo plano a la banda, que no a su música. Por otra parte, y conociendo el tipo de artista que es Roger Waters, evidentemente el hecho de dejar el protagonismo a la música y las imágenes fue algo totalmente buscado por él.

Pero sigamos con el concierto. Tras “The Great Gig In The Sky”, y con un público rendido a sus pies desde el minuto uno, llegó una increíble “Welcome To The Machine”, una delicatesen que no todos los días se puede degustar en un concierto, y que por ello se disfrutó sobremanera.

Pero no tenemos que olvidar que Roger Waters tenía también un nuevo disco que presentar. En este punto voy a dar parcialmente la razón a Gene Simmons, de Kiss, afirmando que cuando un artista consagrado saca nuevo disco y lo presenta en directo, el público lo ignora y solo quiere escuchar los clásicos. Con Roger Waters ocurrió más o menos esto. "Déjà Vu”, “The Last Refugee” y “Picture That" fueron los primeros tres temas en sonar de “Is This the Life We Really Want?” y si bien es cierto que no estuvieron nada mal, y no desencajaron en absoluto dentro del planteamiento del concierto, más cierto es que con ellos la gente adoptó una actitud más tranquila, casi de espera, hasta que pasaran y volvieran de nuevo los clásicos de Pink Floyd. No obstante, no daré la razón a Gene Simmons afirmando que por este motivo un artista veterano tiene que dejar de crear nueva música y sacar discos. Personalmente, creo que esto es lo que define a un artista, crear arte, independientemente de que ese arte sea masivo o no, y como siempre ha ocurrido, el tiempo será quien determine el verdadero valor y la calidad de ese arte, en este caso de esa nueva música. Siempre ha ocurrido así, y siempre será así.

Lo dicho, tras los nuevos temas, volvió la música de Pink Floyd, con unos pesos pesados de su discografía. Primero sonó la emotiva “Wish You Were Here”, una de las canciones más bonitas que existen, pura belleza sonora, que hizo flotar a las miles de personas reunidas en el WiZink Center. Después le llegó el turno a la trilogía de temas que se podrían resumir en uno sólo, el archiconocido “Another Brick In The Wall”; aunque yo siempre reivindicaré la increíble parte inicial con “The Happiest Days of Our Lives”, a mi juicio tan buena como el tema “Another Brick In The Wall Part 2” en sí. No quiero dejar de señalar la aparición en escena durante esta canción de un grupo de niños vestidos como presos de Guantánamo para hacer los conocidos coros, en una clara denuncia a la situación de ilegalidad y desamparo en que se encuentran los cientos de presos recluidos en esta tristemente popular cárcel estadounidense.

Llevábamos una hora de concierto y Roger Waters nos anunció que la banda, o sea, él, se iba a tomar un pequeño descanso de veinte minutos, tras el cual regresarían para afrontar la segunda parte del show. Aunque se intuyeron unas leves protestas entre el público, rápidamente se disiparon, y es que todo el mundo entendió que para una persona de casi 75 años no tiene que ser fácil estar encima de un escenario durante casi dos horas, más aún si ese concierto forma parte de una larga gira mundial. Además, la entrega y profesionalidad de Waters en sus shows bien le hacen merecedor de un descanso.

Los veinte minutos de espera fueron acompañados por una serie de mensajes proyectados en la enorme pantalla, coronados por la palabra “Resist” (“Resiste”). Cualquier seguidor de Roger Waters sabe que, especialmente en los últimos años, se ha vuelto un ferviente defensor de los derechos humanos, por ejemplo, denunciando la terrible situación que viven los palestinos en la Franja de Gaza, víctimas del bloqueo y la matanza llevada a cabo por el Ejército Israelí, siempre con la aprobación y el apoyo del Gobierno de EE.UU.

Estos mensajes crearon el caldo de cultivo perfecto para que se desarrollara la segunda parte del concierto. Desde la parte central del techo del WiZink Center empezaron a bajar dos largos raíles con tres grandes cubos a lo largo de ellos separados unos diez metros unos de otros. Posteriormente, y con los raíles a unos palmos de las cabezas del público, unos toldos empezaron a desplegarse y los cubos volvieron a subir hacia el techo del recinto, dejando brotar de ellos unas chimeneas que enseguida empezaron a expulsar humo. Efectivamente, ante nosotros acababa de surgir la fábrica que ilustra la magnífica portada del disco “Animals”. Así que nadie se sorprendió cuando el primer tema en sonar de esta segunda parte fue “Dogs”. Sin embargo, lo bueno llegaría con “Pigs” (“Cerdos”), para mi gusto el mejor tema de “Animals”, y el cual Roger Waters dedicó en su integridad al actual Presidente de EE.UU., Donald Trump, llenando la pantalla de imágenes suyas y cerrando la interpretación del tema con la frase “Trump es un cerdo”, escrita en español y en letras bien grandes, lo cual provocó una gran ovación por parte del público asistente. Y por cierto, no faltó el cerdo hinchable de la portada de “Animals” volando por todo el recinto con el mensaje “Permanece Humano” escrito en el costado.

Siguiendo con la temática porcina, “Money” fue la siguiente canción en sonar, acompañada por imágenes de varios presidentes y primeros ministros, como por ejemplo el ya mencionado Donald Trump, Mariano Rajoy, Theresa May, Angela Merkel, Silvio Berlusconi o Benjamín Netanyahu. Nueva crítica de Waters a la dictadura capitalista en la que vivimos y a la avaricia de los políticos, que anteponen en la mayoría de los casos su enriquecimiento personal al de la sociedad en su conjunto.

“Us And Them” fue uno de los temas más sublimes de toda la noche, perfectamente interpretado por el guitarrista Jonathan Wilson, quien, por cierto, se encargó de cantar todas las partes de David Gilmour durante el concierto de manera sobresaliente.

“Smell The Roses” fue la última concesión a su último disco de estudio. Tras esta, “Brain Damage” y “Eclipse” completaron magistralmente la casi entera interpretación del disco “The Dark Side Of The Moon” y nos prepararon para encarar los bises.

Justo antes de interpretar “Mother”, Roger Waters adoptó un tono serio para denunciar el pisoteo de derechos humanos que se está produciendo actualmente en diversos países de todo el mundo, haciendo hincapié sobre todo en la terrible situación del pueblo palestino, y apeló al “amor” como la única manera de acabar con la maldad que está asolando nuestro planeta. La charla fue acompañada en todo momento por aplausos del público.

Tras este alegato en defensa de los derechos humanos, interpretó una estremecedora “Mother”, que enlazada con la eterna “Comfortably Numb” puso punto y final a dos horas y diez minutos de concierto, sin contar con el descanso.

Caras sonrientes, aplausos y cánticos del público sirvieron de despedida a la banda y a un emocionado Roger Waters que no dejó de agradecer el entusiasmo y el calor mostrado por los asistentes durante todo el concierto.

Una noche mágica con música de 24 quilates, una banda de músicos de primera categoría, un sonido limpio y cristalino, una producción espectacular, y un artista profesional y comprometido que dio una vez más lo mejor de sí para hacernos huir durante dos horas del cada vez más mediocre y triste mundo en el que vivimos y adentrarnos en la mágico universo intemporal de Pink Floyd.

Repertorio de Roger Waters en Madrid

Primera parte:

1. Speak To Me
2. Breathe
3. One Of These Days
4. Time
5. Breathe (reprise)
6. The Great Gig In The Sky
7. Welcome To The Machine
8. Déjà Vu
9. The Last Refugee
10. Picture That
11. Wish You Were Here
12. The Happiest Days Of Our Lives
13. Another Brick In The Wall Part 2
14. Another Brick In The Wall Part 3

Segunda parte:

15. Dogs
16. Pigs (Three Different Ones)
17. Money
18. Us And Them
19. Smell The Roses
20. Brain Damage
21. Eclipse

Bises

22. Mother
23. Comfortably Numb

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