sábado, 21 de mayo de 2022

'Euphoria': la serie que retrata a la Generación Z

La serie, dirigida por Sam Levinson, muestra la ansiedad y soledad que sufren muchos adolescentes, en ocasiones como consecuencia directa de las redes sociales


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Euphoria’, dirigida por Sam Levinson, no es una serie de adolescentes más ni tiene como público objetivo únicamente al juvenil. La ficción de HBO narra la vida de Rue, una joven de 17 años con TDAH y bipolaridad y con problemas de adicción desde pequeña y que a lo largo de la serie reflexionará sobre el camino que ha de seguir. Pero también cuenta las experiencias y problemas reales de la adolescencia de la mano de otros personajes, todos ellos con una realidad y honestidad que convierten a ‘Euphoria’ en la gran serie que es. Un retrato de la Generación Z que muestra la ansiedad y soledad que sufren muchos, en muchas ocasiones como consecuencia directa de las redes sociales. Jóvenes que han nacido prácticamente con el móvil en la mano y que miden su autoestima en función del número de likes que reciben.

Además de este retrato de la Generación Z, en el que se trata temas como las drogas, el sexo, la prostitución, el trauma, la amistad, las redes sociales, la identidad o el amor, hay otros dos aspectos que la diferencian de otras series juveniles como ‘Sex Education’ o ‘Por trece razones:

La naturalidad de personajes LGTB. A diferencia de otras ficciones, los personajes LGTB en ‘Euphoria’ no se presentan con dudas sobre su sexualidad, ni como ningún problema de identidad que hacen que los protagonistas sufran. Simplemente son, y existen con total normalidad y naturalidad como cualquier otro ser. Sin grandes dramas, porque ser lesbiana o trans no es nada malo. Y así lo muestra ‘Euphoria’. En el caso de Jules (Hunter Schafer), no hay ninguna escena que este hecha explícitamente para que sepas que es una chica trans, el espectador se da cuenta a lo largo del capítulo por algún comentario suelto en conversaciones y, aunque más adelante la serie centra un capítulo en su infancia y comienzo de su transición, lo hace con naturalidad y sin caer en tópicos ni hacerlo ver como algo extraordinario.

Y en el caso de Rue (Zendaya), ella se enamora desde el primer momento de Jules. Su personaje se presenta ya sabiendo que es lesbiana, teniendo clara su orientación sexual y siendo aceptada tanto por su entorno como por su familia. En una escena entrañable su madre le pregunta qué tal con Jules y le dice que le gusta, a lo que Rue le responde que también. Y algo parecido sucede cuando el padre de Jules le pregunta a ella por Rue. Todo con la más absoluta naturalidad. En este aspecto ‘Euphoria’ va un paso más allá y muestra a personajes LGBT reales sin mostrarlo como algo extraordinario y que conviven con personajes heterosexuales con la misma naturalidad. Porque si bien es cierto que en el colectivo sigue habiendo gente que ha tenido dificultades para descubrir quién es, también lo es, y cada vez más, que hay gente que siempre ha tenido clara su orientación e identidad y que han sido aceptados por sus familias y amigos. De la misma forma que no hay que explicar que un personaje es heterosexual, tampoco es necesario explicarlo de una que es homosexual. Ambos son y existen y ya era hora de que una serie plasmara esta realidad con naturalidad.

Masculinidad tóxica. Otro de los aspectos que muestra ‘Euphoria’ es el machismo y esa masculinidad tóxica con la que siguen creciendo muchos adolescentes. El personaje de Nate (Jacob Elordi) es el que mejor refleja esta. Nate es controlador y posesivo y no duda en usar la fuerza y amenazar a todo hombre que se acerque a su novia Maddy (Alexa Demie), además de ser muy celoso y ponerse agresivo con ella si la ve hablar con otro chico. Nate es quizá el personaje que va más lejos en cuanto a violencia machista y se ve claramente que es un potencial maltratador, pero no es el único ejemplo de masculinidad tóxica en la serie. También ocurre con Chris McKay (Algee Smith), igualmente celoso y posesivo y quien no permite vestir con la ropa que quiere a su pareja Cassie (Sydney Sweeney), y tampoco le perdona que en el pasado tuviera otros novios con los que se grababa vídeos. Vídeo que, por otra parte, eran hechos y publicados sin su consentimiento por sus parejas. A lo largo de la serie son varios los personajes masculinos que en mayor o menor medida son machistas y terminan “obligando” a las chicas a hacer cosas que realmente no quieren.

El caso de McKay es interesante también porque muestra esa “fragilidad” de muchos hombres que les impide ser quiénes son. Para integrarse entre sus amigos y la universidad, McKay tiene que ser fuerte y bruto, no llorar, no ser sentimental ni romántico y, por supuesto, delante de sus amigos no tiene novia, solo “tontea” y se lo pasa bien con Cassie.

‘Euphoria’ muestra la lucha de un grupo de chicos y chicas que tratan, cada uno a su manera de sobrevivir a la adolescencia, su angustia e incertidumbres. Rue lo hace a través de las drogas; o Kat toma consciencia de su cuerpo, se empodera y decide sacar más carácter para superar su miedo a no ser querida por no tener un cuerpo canónico.

A todos estos relatos se le suman los acertados efectos y puesta en escena, consiguiendo una perfecta síntesis entre contenido y forma. En un momento dado, Rue camina por escaleras y techo al consumir drogas, mientras que en otro se convierte en detective para averiguar qué le pasa a su amiga Jules. De esta forma Levinson consigue transmitir al espectador las angustias de los protagonistas y, sobre todo, que se metan y vivan la serie como propia.  

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