domingo, 1 de agosto de 2021

La historia de los dragones de la Casa Targaryen

Los dragones de Daenerys son tres personajes imprescindibles en la historia de 'Juego de tronos' que recogen la tradición del linaje de Khaleesi


La historia de los dragones de la Casa Targaryen
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Según escribió George R. R. Martin en la saga que adapta ‘Juego de Tronos’, hace miles de años los valyrianos tropezaron con los primeros huevos de dragón en las montañas de los catorce fuegos, una cadena de volcanes de la Península Valiria. Allí los huevos eclosionaron y los señores fueron capaces de someter a las criaturas a su voluntad, para utilizarlos posteriormente en la conquista del mundo conocido. 

Desde entonces fueron conocidos como Señores del Dragón, y resultaron esenciales en la invasión del continente de Essos. Antiguos imperios fueron derrotados y poblaciones enteras fueron esclavizadas para dar forma a regiones que aún conservan ruinas de tiempos mejores. Lugares como Astapor, Yunkai y Meereen, por los que Daenerys Targaryen ha pasado en su camino hacia Poniente, fueron ocupadas por sus antepasados, con Aegon el Conquistador a la cabeza. 

Drogon, Viserion y Rhaegal, los dragones de Juego de Tronos son tres personajes nacidos gracias a la tecnología, pero también algo más que unos buenos efectos especiales. Son la principal preocupación de su madre Daenerys y su principal arma.

Aegon y Balerion

Siguiendo la costumbre valyria, Aegon se casó con sus hermanas Rhaenys y Visenya. Para establecerse en el continente, fundaron Desembarco del Rey y en su lucha por extender su poder, Aegon ordenó a su dragón, Balerion, quemar el castillo de Harrenhal, el más poderoso e infranqueable, después de que su señor se negase a rendirse. Juntos cabalgaron por los cielos de Poniente, y en batallas legendarias como la de Campo de Fuego, lograron imponerse a los ejércitos del Reino de la Roca y el Reino del Alcance.

A pesar de que por cada hombre de Aegon había cinco de sus rivales, Balerion, Meraxes y Vhagar, los tres dragones de los Targaryen, brasearon a cuatro mil hombres entre los que se encontraba el propio rey del Alcance. Uno a uno el Conquistador se hizo con seis de los siete reinos independientes de Poniente, y Dorne se unió posteriormente tras una alianza matrimonial.

Aegon ordenó forjar el Trono de Hierro en el que hoy se sienta Cersei Lannister. Y lo hizo a partir de doscientas espadas que pertenecían a los señores que le juraron fidelidad, sometidas al fuego de Balerion, su dragón, al que apodaban “el temor negro”. Una criatura que vivió casi durante doscientos años y cuyo cráneo vemos en el segundo episodio de la séptima temporada de ‘Juego de tronos’.

 

Balerion, el más grande de su especie

El primer dragón que montó un Targaryen sobrevivió a su primer dueño, y tras la muerte de Aegon, su hijo Maegor fue el encargado de surcar los cielos en sus lomos. Según George R. R. Martin, Balerion murió de viejo y el último de los jinetes en cabalgarlo fue Viserys I. Las descripciones del dragón hablaban de una criatura de color negro con reflejos rojos, unas características que llevan a Daenerys a pensar que su Drogon es una reencarnación del espíritu de Balerion.

Tras su muerte, los dragones de los Targaryen no lograron alcanzar el tamaño y la efectividad de su afamado antecesor, del que cuentan las leyendas que podía tragarse un buey entero. Tal y como le cuenta Qyburn a Cersei en su visita a las mazmorras, durante el reinado Targaryen los cráneos de los dragones fallecidos adornaban la sala del trono de la Fortaleza Roja, según su fecha de nacimiento. La última calavera en sumarse a la decoración de la estancia apenas alcanzaba el tamaño de un perro.

Drogon, Viserion y Rhaegal

“El magíster Illyrio dio una orden, y cuatro esclavos corpulentos se adelantaron portando un gran cofre de cedro con adornos de bronce. Al abrirlo descubrió los mejores terciopelos y damascos que se podían encontrar en las Ciudades Libres…. Y, sobre ellos, entre los suaves pliegues de los tejidos, tres huevos grandes. Dany se quedó sin aliento”. Así contó George R. R. Martin en el primer libro de la saga cómo llegaron a las manos de Khaleesi los huevos de los que salieron las legendarias criaturas. En ‘Choque de Reyes’ nacieron los dragones, y a la hora de ponerles nombre su madre se inspiró en “aquellos a los que los dioses se han llevado”. Rhaegal, “en recuerdo a mi valiente hermano”, Viserion, por Viserys que “era cruel, débil y cobarde, pero también era mi hermano. Su dragón hará lo que él no pudo hacer”, y Drogon, del que los propios dothraki le señalaron su parecido con Balerion, por Khal Drogo.

A lo largo de siete temporadas los hemos visto crecer, cocinarse sus primeras carnes o ser los más leales escuderos de Daenerys a la voz de “dracarys”. Que en Alto Valyrio significa “fuegodragón”. Las víctimas que han perecido a su paso son prácticamente incontables,

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