SUCESOS | MISTERIO SIN RESOLVER

6 incógnitas sobre Juan Ignacio Blanco, el criminólogo de Alcasser

Por ENRIQUE ERRE. 14/09/2019

Repasamos alguno de los puntos más inquietantes sobre la fígura del periodista

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Juan Ignacio Blanco, periodista, criminólogo y parte importante del caso Alcasser


Siempre que hablamos sobre el caso Alcasser y el asesinato de Miriam, Toñi y Desireé es como desempolvar una vieja y pesada enciclopedia. Cada dato es importante y siempre te lleva a otro formando un complejo laberinto del que es díficil salir.



En esta ocasión nos vamos a centrar en uno de los personajes que más contribuyó a la mediatización del caso: Juan Ignacio Blanco. Defensor de las teorías alternativas, su implicación en Alcasser y su relación con Fernando García marcaron una época.



Los complicados años 90 estuvieron marcados por Alcasser y los años posteriores también en la era de Internet. De esto tiene mucha culpa Juan Ignacio Blanco con sus continuas intervenciones en El Jui de Amalia Garrigós (Canal 9) y Esta noche cruzamos el Misisipi de Pepe Navarro (Telecinco).



Los años venideros no fueron muy buenos para él pues su llamada "obsesión" por Alcasser lo desterró de su propio trabajo. Una serie de demandas judiciales terminarían por sepultar su respetada carrera como periodista de sucesos y criminólogo.



A continuación, destapamos varios pasajes de su vida relacionados con el crimen de Alcasser que aún suscitan dudas desgranando los pasajes más interesantes de una investigación que todavía sigue dando que hablar.



¿Tenía Juan Ignacio Blanco unas cintas snuff?

Empezamos por lo más fuerte y lo más conocido: una serie de cintas snuff relacionadas con el caso Alcasser. El documental de Netflix producido por Ramón Campos no dejaba en muy buen lugar a Juan Ignacio debido a este asunto.

La historia es la que sigue: una carta de un tal "garganta profunda" acompañada de una cinta de video al sacerdote de Alcasser que recogen tanto Fernando García como Juan Ignacio Blanco. Ante la gravedad del material deciden depositarla en el Ministerio de Interior con la promesa del ministro de entonces (Jaime Mayor Oreja) y un importante personaje del ejercito. Nunca más se supo de esa cinta y tanto el padre de Miriam como a Blanco les dieron largas destapando otro de los grandes misterios que no se "resolvería" hasta 25 años después.

Fue precisamente "El caso Alcasser" producido por Bambú quien se encargó de contrastar con Mayor Oreja, el párroco de Alcasser y hasta Fernando García; negando la existencia de esa cinta. No obstante, tenemos que marcar varias incoherencias. Primero, es muy raro la afirmación de el ex-ministro de Jose María Aznar de que no conocía a ambas personas dada la importante repercusión del caso en su tiempo y además en su área, incluyendo imágenes de todos juntos. Segundo, Fernando García parece que estuviera tomando el pelo o se esté haciendo el tonto porque ha estado presente cuando Juan Ignacio ha hecho referencia a las cintas "snuff".

A partir de aquí nos quedan las contradicciones de Juan Ignacio Blanco a lo largo del tiempo y las diferentes teorías alternativas sobre la existencia del material audiovisual. Hay que aclarar que Blanco ha afirmado ver esa cinta, relacionarla con una víctima de Antonio Anglés y Miguel Ricart, ver otra cinta, no ver la cinta, hablar de una red secreta de esas cintas y un largo etcétera. 

A la pregunta de este párrafo, lamentablemente tenemos que decir que la única prueba de la existencia de material "snuff" es el testimonio único de Juan Ignacio Blanco. Para  los que defienden la versión oficial de manera bastante radical (Jerónimo Boloix, Ramón Campos o Cruz Morcillo), las cintas son objeto de la imaginación de Juan Ignacio unido a la película Tesis de Alejandro Amenabar.

¿Fue desterrado realmente de los medios?

Juan Ignacio Blanco, en sus últimas intervenciones públicas, afirmaba haber sido silenciado para que no hablase sobre el tema, razón por la que ya no contaban con él en radio o televisión.

Sin embargo, eso no es cierto del todo. Juan Ignacio Blanco cometió varios errores y fue ir más allá de la legalidad dentro del caso Alcasser. El nombramiento del llamado "Clan de la Moraleja" así como la publicación de las fotos de las autopsias en un macabro libro donde exponía su versión alternativa fueron su tumba mediática.

Incluso dejando eso atrás, sí hay que notar quienes fueron "desterrados" y quienes fueron "aupados" después del juicio de Alcasser. Jerónimo Boloix, némesis de Juan Ignacio y Fernando García en el programa de El Jui, se convirtió en periodista especializado en sucesos trabajando en programas como El programa de Ana Rosa, Espejo Público o Sálvame. Rosa Folch, madre de Desireé y principal escollo en la cruzada del padre de Miriam, se retiró de los medios triunfante por su destacada dignidad y admirado silencio. Blanca Estrella Ruiz (Asociación Clara Campoamor) vio el reflote de su asociación tras alejarse de las teorías alternativas y también es habitual en los crimenes machistas como opinadora y/o acusación.

Por su lado, no solo la presencia de Juan Ignacio Blanco en medios fue escaseando con el nuevo milenio; Fernando García y Pepe Navarro se vieron igual. En el caso de Fernando García, todo apunta que se trató de una retirada voluntaria; en el de Pepe Navarro, si fue bastante sonada su retirada de los medios por piedras en el camino en cada programa que empezaba.

Que las intervenciones de Juan Ignacio Blanco disminuyeran bastante no significa que las puntuales visitas a diferentes medios continuen siendo hoy objeto de debate. Además, tenemos que destacar su gran trabajo al frente de Murderpedia y otros proyectos digitales, donde el criminólogo ha contribuido con su experiencia a ayudar a la policía de todo el mundo.

¿Seguía siendo amigo de Fernando García?

El famoso programa de cámara oculta de Canal 9 donde no se desvelaba nada más que la voz de un narrador y unos videos mal editados supuso un cisma en la relación del padre de Miriam y Blanco. Esa fuente de información fue recogida en el documental de Netflix y, una vez más, fue una operación perpretada por el enemigo número uno de los defensores de la versión no oficial de Alcasser: Jerónimo Boloix.

La malograda fundación "Niñas de Alcasser" separó a los entonces amigos. Pero las cosas no son como se cuentan. Juan Ignacio Blanco siguió siendo persona considerada en la familia García Iborra. Este autor ha podido comprobar como varios miembros de la familia actualmente participan en redes sociales en diferentes páginas y/o grupos apoyando las teorías de Juan Ignacio Blanco.

La extraña intervención que hemos mencionado antes de Fernando García en el documental de Netflix en relación a la existencia de los videos "snuff" evidencia una todavía existente complicidad.

No obstante, buenas fuentes cercanas al caso señalan que la investigación llevada por Fernando García antes de la llegada de Juan Ignacio Blanco a Alcasser es clave en las diferencias entre declaraciones que ambos han hecho en determinados puntos negros del caso. Por ejemplo, la llamada de Miriam a su casa la misma tarde de su desaparición.

¿Cuanto dinero ganó Juan Ignacio Blanco con el caso Alcasser?

Entre mucho y poco. Una de las cosas que se suelen utilizar para manchar la imagen de Juan Ignacio Blanco es el aprovechamiento económico por el asesinato de Miriam, Toñi y Desireé. Vamos a explicarlo.

Evidentemente, Juan Ignacio Blanco vivió su mejor etapa profesional (en términos económicos) durante el juicio de el caso Alcasser. Pero eso no quiere decir que pasara a ser millonario de la noche a la mañana.

Consultando cachés de la época y diversas fuentes en televisión, hemos estimado que Juan Ignacio ganaba unas 50.000 pesetas (300€) por intervención en El Jui del cas Alcasser en Canal 9, y una cifra bastante mayor en el Misisipi de Pepe Navarro: 350.000-500.000 pesetas (2100-3000€).

Para que nos hagamos una idea, Juan Ignacio pudo ganar en el transcurso de un año una cifra cercana a los 25 millones de pesetas (150.000 euros). No, no se hizo rico, pero lo peor estaría por venir.

En los años siguientes tuvo que enfrentar fuertes juicios y el destierro de los medios. Las diferentes demandas perdidas hizo que tuviera hacer frente a unas exageradas cantidades que aún, en sus últimos días, no quedó cumplida. Así que podemos concluir que Juan Ignacio no se enriqueció con el crimen de Alcasser.

¿Cómo era tratado en el propio pueblo?

Juan Ignacio Blanco siempre ha hablado de Alcasser como si aquello fuera Twin Peaks. Un pueblo de la Valencia profunda donde nadie sabe nada de nadie y los problemas que ocurren allí, se resuelven allí.

Recapitulemos, Juan Ignacio se traslada a casa de Fernando García y desde allí, con otro investigador, analizan el tema con la gente más allegada al caso: testigos como Soria Chaveli, Hervás, Dolores Badal o Cano Llacer, los colmeneros que encontraron los cadáveres, Matilde Iborra y la familia de Toñi, los amigos de Miriam y el resto de las niñas, etcétera.

Sí estamos en disposición de decir que con quien no habla, al menos él, es con Rosa Folch (la madre de Desireé) y, dicho por él, fue incapaz de encontrar a Esther. Con la primera no habló porque la relación con Fernando García era mala desde los meses posteriores al hallazgo de los cadaveres y ese enfriamiento fue clave para su nula relación. Con Esther, por desidia en su busqueda, pues no creemos que fuera muy difícil estando en el meollo de la zona saber que Esther y parte de su familia cambiaron de identidad y se mudaron no muy lejos de Alcasser.

La división existente entre los que apoyaban al padre de Miriam y los que apoyaban a la madre de Desireé fue la causa de que Juan Ignacio Blanco denunciara suspicacias de la gente durante su investigación. En cuanto a Esther, aunque ha insistido en definirla como un personaje oscuro dentro del caso, su versión dista mucho de la de las familias que la exculpan de todo y que, a pesar de una ligera contradicción entre sus declaraciones, es una de las testigos que dice la verdad.

Las amistades peligrosas de Juan Ignacio Blanco

No podíamos acabar este artículo sin mencionar, al parecer de este autor, uno de los puntos más negros en torno a Juan Ignacio Blanco: las amistades extrañas por el camino durante la investigación de Alcasser.

Al primero que vamos a nombrar es al polémico abogado Emilio Rodríguez Menéndez, quien en un programa del Misisipi e invitado como experto, no dudó en opinar en televisión abierta de los datos más escabrosos de las autopsias de las niñas, lastimando la propia intimidad de las niñas en un ejercicio de mal gusto. La presencia pasiva de Juan Ignacio Blanco ante la cantidad de barbaridades que perpetró el enemigo de Belén Esteban y el respeto con el que se dirigían extrañó bastante para una persona que dice querer evitar que se repita "otro Alcasser". Rodríguez Menéndez por su parte añadió más leña al fuego entrevistando a un falso Antonio Anglés en su malogrado periódico.

Las segundas amistades extrañas son la familia Anglés y aquí también hacemos un tirón de orejas a Fernando García. La complicidad existente entre el criminólogo y el padre de Miriam con personas como Kelly Anglés y parte de su familia (Roberto, Enrique, Mauri y Neusa) resultaba cuanto menos sorprendente. Sus interpelaciones eran emitidas por El Jui de Alcasser para muchos espectadores que vieron como también desfilaron la hermana de Miguel Ricart (Encarna/Samantha Ricart) o los dueños de la extraña discoteca Coolor.

Por último y para sorpresa de nuestros lectores, la última persona que se calificó como amiga terminó por ser una de las mayores enemigas: Blanca Estrella Ruiz de la Asociación Clara Campoamor, hoy de actualidad por haber sido negada como acusación particular en el juicio a Ana Julia Quezada por el asesinato de Gabriel Cruz. Blanca Estrella era amiga de Juan Ignacio Blanco y este le introdujo a Fernando García, quien veía como una asociación supuestamente poderosa iba a ser otro caballo de batalla con el que luchar por la verdad. Aunque al principio BERU (acrónimo usado en los foros para dirigirse a ella) apostaba por las teorías alternativas llegando a exigir explicaciones a la justicia al mismo nivel que el padre de Miriam, finalmente se plegaría a la versión oficial y se uniría a Rosa Folch en su guerra con García. El enfrentamiento y supuesto odio entre ambos se evidenció en una entrevista en 2013 en La Quinta Esfera donde Blanca Estrella afirmaría de manera muy imprudente que la muerte de Matilde Iborra se debió a un suicidio y no a una enfermedad.




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