SUCESOS | TESTIMONIO CONTRADICTORIO

Ana Julia Quezada destapada por un polémico audio contra Patricia, la madre de Gabriel

Por ENRIQUE ERRE. 10/09/2019

La acusación además habla de posibles indicios de intentos de envenenamiento previos al homicidio.

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Ana Julia Quezada llora en el juicio tras las preguntas sobre Gabriel Cruz

Por fin Ana Julia Quezada ha tenido la oportunidad de hablar y dar su testimonio respecto al asesinato de Gabriel Cruz. La dominicana ha reconocido también la muerte del niño entre ataques de amnesia, recalcando su inocencia.

Su declaración, en momentos de lloros, a las preguntas de abogado, acusación y fiscalía ha estado envuelta en perdones a la familia y afirmaciones de que todo había sido un accidente.

También ha aparecido un elemento desconocido: el Diazepam. Ana Julia ha destacado "estar drogada" con la alta dosis del medicamento que habría utilizado para lavar su conciencia y sobrellevar los eventos posteriores al crimen.

"Me llamó negra, fea y que me fuera a mi país"

La secuencia de los hechos que llevaron al asesinato de Gabriel Cruz vino, al parecer, dada por una serie de insultos que el niño profirió contra Quezada revolviéndose contra su autoridad. Esto le llevó a taparle la nariz y la boca hasta asfixiarlo.

A preguntas de la fiscal, Ana Julia ha dicho que una vez el niño le dijo que parecía que le habían pegado porque tenía la nariz muy grande. No obstante, que cuando lo conoció, le pareció un niño muy educado.

Contra Patricia, la madre del niño

Más sorprendente ha sido la pregunta de si la madre del niño le inquirió no hablar con la prensa y ella respondío que hablaría con quien le diese la gana. Este hecho ha sido negado por la acusada.

No obstante, otra pregunta sobre una conversación con un tal Miguel Ángel en el que tachaba a Patricia de hija de puta, mala persona, que debía mucho dinero a la gente y la estaban investigando ha terminado de hundirla.

Aunque también ha alegado no recordarlo, la sala se ha quedado sorprendida con la emisión de ese audio destapando a Quezada y la intención de incriminar a Patricia, quien ha terminado de reconocer su voz para hundirse en un mar de lágrimas.

Frialdad en el relato del asesinato

A la hora de reconstruir los hechos, Ana Julia ha relatado lo que era un día normal para posteriormente destacar los detalles más crueles del crimen. Ha llamado la atención su poca empatía al contarlo y su teatralidad en los sollozos.

Según Quezada, su única intención era que se callara mostrándose como una víctima y reconociendo un enterramiento con saña, cortándole con la parte afilada de una pala.

Sus constantes miradas a cámara y su discurso ensayado han llamado mucho la atención de los allí presentes. Finalmente, ha destacado que ella quería decirlo pero que no sabía cómo y que su principal objetivo era que la descubrieran.

Amparándose en el Diazepam

Con cuatro y cinco pastillas del fuerte medicamento Diazepam, Ana Julia Quezada ha justificado su actitud durante la busqueda del niño. Ha achacado también la perdida del móvil en dos días consecutivos a "estar drogada".

Respecto a la camiseta que encontraron, la dominicana ha dicho que ella la puso allí para que la descubriesen. Un detalle llamativo e inaudito ha sido que quería confesar dónde  estaba el niño a una prima de Gabriel, una niña de 10 años. 

Quiso culpar a su ex-pareja

Las contradicciones han sido el fuerte de la declaración de la acusada. Ana Julia ha sido cuestionada sobre si le había dicho a Ángel Cruz, padre del niño, que su ex-pareja odiaba a los niños. De nuevo, otro ataque de amnesia.

Otro lamento con fuertes lagrimas ha sido cuando le han mostrado como había sido grabada por la Guardia Civil en el desenterramiento que llevaría a su posterior detención.

"Si quieren un pececito van a tener un pececito, por mis cojones"

La Guardia Civil, que en los últimos días de busqueda ya la tenía situada en el punto de mira, tuvo el acierto de ponerle un micrófono en el coche donde se la ha visto hablando con ella misma.

Las frases que balbuceaba demuestran la poca empatía por el niño hablando de manera despectiva del niño y preguntándose dónde iba a dejar en el cadaver (un invernadero).

El interrogatorio ha incluido también las cuestiones sobre el ordenador de Ángel, elemento que ella ha alegado que lo usaba para jugar al Candy Crush. Sin embargo, un elemento de su historial afirmaba que la dominicana había buscado "Las 10 plantas venenosas más mortales", cuestión que ella ha alegado que era para una prima suya, que hacía tratamientos faciales.

Si creíamos que no podíamos sorprendernos más, una última cuestión apuntaba a que Ana Julia le habría propuesto matrimonio a Ángel si aparecía el pequeño. Otra vez no recuerda nada.

Posible envenenamiento semanas antes del crimen

El turno del abogado de la familia ha dejado curiosas preguntas en el aire que Ana Julia ha decidido no contestar. Un hemátoma "inexplicable" en la cabeza del niño o el tiempo en el que llevó el hacha y la pala han sido algunos de ellos.

Pero sin duda, ha sido la de si intentó envenenar al niño semanas antes la que más ha llamado la atención. El niño presentó problemas estomacales que no se pudieron diagnosticar cuando su madre lo llevó al médico.

Según el abogado de la familia, Ana Julia ponía al niño galletas Oreo con leche cuando su padre no lo hacía o se lo permitía. La acusada se ha defendido como un evento casual en el que Patricia decía que el niño tenía diarrea y el médico gastroenteritis.

Pasado en la prostitución y muerte de su hija

También se ha centrado una parte del juicio en hablar sobre la llegada de Ana Julia a España. Al menos un mes, tal y como ha reconocido, Quezada fue parte de un puticlub al que llegó engañada por una prima suya que ya se encontraba en España.

Respecto al padre de su hija Judith, afirma haber estado con él 16 años y ha recalcado que fue condenado por malos tratos. También ha querido recalcar que la muerte de su hija Ridelca fue otro accidente donde la niña se cayó estando dormida.

Judith Redondo Quezada, la otra hija de Ana Julia, se ha desmarcado del victimismo y la declarada inocencia de su madre. En una sala aparte por no querer ver a Ana Julia, la chica ha afirmado que nunca se ha sentido querida por su madre.

Ha afirmado que ella ha acudido allí a ayudar a la vez que reconocía haberse sentido manipulada cuando Ana Julia intentaba incriminar a Sergio, su ex-pareja. También ha explicado que estando en el lugar donde se enterró al niño, a su madre le entró mucha prisa por irse de allí.

Últimos testimonios clave

Los últimos testimonios del juicio han sido el del psicólogo de Patricia Ramírez, la psicóloga del niño y la ex-pareja de Ana Julia. De las conclusiones arrojadas era que el niño no se sentía bien atendido por el padre desde la llegada de Ana Julia y se le aconsejó apenas días antes que pasará mayor tiempo de calidad con el niño.

Por otro lado, se ha vuelto a apuntar la posibilidad del intento de envenenamiento tras hacerse público los problemas médicos de Gabriel relacionados con el estomago tras pasar tiempo con su padre y Quezada.

Sergio, la ex-pareja de Ana Julia, ha afirmado que es una mujer fría y mentirosa y que algo raro se olía cuando saltó a la palestra el suceso en todos los medios de comunicación.

Gran cobertura mediática

El juicio de Ana Julia Quezada en Almería por su implicación en el crimen de Gabriel Cruz está siendo objeto de una amplia cobertura informativa. Los programas informativos de la televisión conviven con la prensa escrita en una presencia que recuerda al controvertido caso Alcasser.

El programa de AR, Al rojo vivo, Espejo Público, Ya es mediodía o Cuatro al día son algunos de los programas televisivos que están dedicando buena parte de su tiempo a las jornadas en los juzgados.

El gran ausente ha sido el polémico Sálvame de Jorge Javier y Paz Padilla, quien tras recibir muchas críticas por el tratamiento de la desaparición de Blanca Fernández Ochoa, con personajes como Belén Esteban, Kiko Hernández o María Patiño opinando y sacando detalles de la vida privada de la esquiadora.











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