OPINIÓN | LAS ASOMBROSAS SEMEJANZAS ENTRE EL TEMPORAL DE NIEVE EN ESPAÑA Y EL PROCÉS INDEPENDENTISTA CATALÁN

La nieve y Puigdemont, la misma cosa son

Por GUSTAVO A. ORDOÑO MARÍN. 06/02/2018

La primera semana del febrero invernal, comienza con dos asuntos que encierran más similitudes que diferencias. La ilusión por las nevadas y la ilusión de una investidura simbólica de Puigdemont.

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Gran nevada

El Día de la Marmota. Fotograma de Youtube

Ayer 5 de febrero las redes sociales se llenaban de fotografías, vídeos y comentarios de miles de ciudadanos españoles que querían compartir su ilusión y felicidad por ver nevar, algo que nos sigue asombrando a pesar de haber podido contemplar esa experiencia meteorológica durante miles de años. Hay genes de nuestra especie que se transforman muy despacio o que nunca se han alterado. El asombro por ciertos fenómenos naturales sigue intacto. Ver caer la nieve produce bienestar, contemplar mantos blancos sobre los árboles y las casas sigue siendo una de las estampas más bellas que gusta retener en nuestras retinas.

La vida es bella si nieva. Da igual que se corten carreteras, que se colapsen autopistas, que cierren aeropuertos o que los trenes se queden en sus estaciones. Nevar mucho donde no es habitual se convierte en una fiesta, en una ilusión de nuestro imaginario que no puede nada más que traer buenas noticias (augurios, dirían los antiguos). Qué importan los atascos, los resbalones o las gripes. Eso, por mucho que digamos los bordes aguafiestas, no es consecuencia de la nieve. No se sabe bien quién es el responsable de que esa causa tan bella (la nieve o el Procés) tenga esas consecuencias negativas. Puede que sea el gobierno que no es previsor en sus medidas de emergencia ante temporales o puede ser la Unión Europea, que no hace nada para que el temporal se vaya dirección a Turquía, como se hizo con los refugiados sirios.

El largo invierno nevado catalán

Que no se cumplan las ilusiones y los sueños siempre es culpa del Sistema. En Cataluña nieva de forma copiosa desde el pasado 1 de octubre. Para muchos meteorólogos en realidad lleva nevando ilusión independentista desde hace décadas. Da igual que se fracture a la sociedad en dos, que se pervierta la enseñanza académica de la infancia y de la juventud con interpretaciones históricas falsas, que las empresas catalanas se marchen ante tanta nieve convertida en hielo peligroso. Es igual, eso no es consecuencia de la hermosa nieve que supone investir a un candidato reclamado por la justicia como “presidente simbólico” de la blanca República catalana.

Muchos hemos identificado al proceso independentista con un eterno “Día de la marmota”. Y no vamos mal encaminados. La marmota Phil al salir de su madriguera en Punxsutawney (Pensilvania, EEUU), ha visto su sombra. Lo que supone seis semanas más de invierno. En Bruselas, Puigdemont también ha visto su sombra. Lo que supone en España no se cuántas semanas más de congelamiento secesionista. Aunque con nieve todo se soporta mejor. Miremos por la ventana, que nadie nos privará del gran espectáculo.




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