OPINIÓN | UNIVERSIDADES

Enera, febrera, marza, una novedad con más de 2.000 años

Por IRENE NÚÑEZ. 30/01/2017

Los romanos y los hispanorromanos ya nombraban las referencias de tiempo en femenino.

  • Mes de
    Mes de "Enera" en la nueva "calendaria 2017" de la Universidad de Granada
  • Mes de
    Mes de "Marza" en la nueva "calendaria 2017" de la Universidad de Granada




En los últimos días ha venido siendo noticia la edición de “una calendaria”, realizada por la Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada. En él, o mejor dicho, y para hacer una buena conjugación, en ella, “la calendaria”, los nombres de los meses se han feminizado en la forma, resultando enera, febrera, marza … y así hasta diciembra. Estos meses en femenino van acompañados de fotografías ganadoras del concurso “Yes Women Can”. La polémica estaba servida por ahondar el feminismo en un nuevo espacio o, por lo menos, esta era la razón de los femeninos doce meses cuando ya hace más de 2.000 años, era la “a” la última letra de la mayoría meses.



Como señala Miguel Lorente, director de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, que ocupó el cargo de delegado del Gobierno para la violencia de género, adscrito al Ministerio de Igualdad con Rodríguez Zapatero, “el machismo ha presentado la realidad como una incógnita con el objeto de quitarle el significado a cada día, a cada mes… a todos los años”. Calendaria 2017 pretende que “nuestras miradas se detengan en todos los días que esperan, en todas las vidas que se van con el transcurso de un tiempo cómplice con la desigualdad y su violencia, para impedir que pasen los días sin que nada más pase”.




Muchas han sido las respuestas que se han dado por las diferentes redes sociales y medios digitales frente a este acto que, incluso, alguno ha calificado de “gansada pagada con los dineros de los contribuyentes”, burlándose con más o menos acierto –más bien menos- de la ocurrencia.



El caso es que –no sé si eran conscientes- hace más de dos milenios, en una época bastante más machista que esta, ya se decía enera, febrera, marza, maya, junia… Sí, los romanos y los hispanorromanos, nuestros antepasados, sin seguir instrucciones de ninguna Unidad de Igualdad, les dio por nombrar las referencias de tiempo en femenino (es verdad que porque el nombre del mes era adjetivo y lo concertaban con las fases de la luna, que ¡cómo no!, tan brillante, era mujer).



Y así, cuando un adivino le predijo a César que tuviera cuidado con el 15 de marzo, ya utilizaba la calendaria granadina, pues según las fuentes antiguas (Valerio Máximo, Dichos y hechos memorables) le dijo “ojo con las Idus marzas” (cave Idus Martias); así, como suena. Y para más inri, Idus terminado en –us, pero de género femenino. E insistió en decirlo así, cuando ese día fatídico se encontró con el visionario y se mofó, diciéndole: "¿no te has dado cuenta de que ya son las Idus marzas?” El otro le respondió: “¿y tú no te has dado cuenta de que todavía no han pasado estas?”. Y, en efecto, no había terminado el día cuando cayó asesinado a puñaladas, en las Idas de marzo - ¿o es en los Idus de Marza? ¡Qué lío! Ya sé: en la quincena marza. Y todo porque los interpretes no contaban con esta calendaria granadina y se vieron obligados (?) a traducir los Idus de Marzo -¡machistas!-.


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