OPINIÓN | ELECCIONES CATALANAS

El día después

Por ISMAEL ZARAGOZA. 22/12/2017

Tras las elecciones, el panorama político que se presenta en España es peligroso y desesperanzador. La necesidad de reformas profundas e inmediatas encima de la mesa.

Ya es 22 de diciembre. Y ahora qué, se preguntan muchos. En primer lugar, comienza, si no lo ha hecho ya, el espectáculo de falacias que tendremos que escuchar durante los próximos días. Ayer mismo, en la noche electoral, Inés Arrimadas afirmaba que la ley electoral es injusta. Lo es, estoy de acuerdo. Pero no lo ha sido para Ciudadanos. En unas elecciones con circunscripción única el partido naranja obtendría 35 escaños. Hoy tiene 37. Primera falacia antes incluso de acabar el escrutinio.

La segunda falacia la firmó Puigdemont desde Bruselas asegurando que el independentismo había conseguido "una victoria rotunda ante la monarquía del 155". El líder exiliado de Junts Per Catalunya se olvidaba entonces de que el independentismo había perdido mínimamente por votos, que la primera fuerza política no era independentista y que en escaños la diferencia no era excesivamente amplia. Dos tercios de la población sería lo mínimo para hablar de victoria rotunda. Segunda falacia antes de tener el cien por cien de los votos escrutados.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie dirá una verdad completa. Todo serán medias verdades, acusaciones de un lado y otro llenas de falacias que esconden gran parte de la realidad. Y con las medias verdades hay que tener mucho cuidado. Ya lo dijo Antonio Machado: "¿dijiste media verdad?, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad." Medias verdades acaban siendo mentiras completas. Y ese es, me temo, el panorama que se avecina. Difamaciones continuas de un lado y otro que no harán más que agrandar la brecha existente entre los catalanes a día de hoy. La situación va a ir a peor, ya lo verán.

Debemos fortalecer nuestra democracia replanteando algunas de las cuestiones impuestas en el 78 sin debate previo, dotando al sistema de las herramientas necesarias para preservar la soberanía nacional, y abarcando una inevitable, necesaria y profunda reforma de la Constitución vigente.

De momento, solo hay cinco hechos incontestables:

- Victoria histórica de Ciudadanos que gana en votos y en escaños. No obstante, a pesar de los 37 escaños, Inés Arrimadas no tiene ninguna opción de ser investida presidenta.

- El primer hecho desemboca en el segundo. Fracaso histórico del PP y, como consecuencia, del 155. La indiferencia ante el conflicto durante años y la falta de diálogo demostrada por el partido de Rajoy como principales causas de la debacle. Tres escaños y sin grupo propio.

- Puigdemont se erige líder del independentismo catalán gracias a la victoria ajustada de Junts Per Catalunya frente al partido de Junqueras, ERC. Si alguien debe ser investido presidente es Carles Puigdemont.

- Mayoría absoluta de los partidos independentistas en escaños. Un pacto de ERC y Junts Per Catalunya con la abstención por parte de la CUP bastaría para formar gobierno. Sin embargo, la abstención de este último partido tendrá un precio muy elevado.

- Cataluña está absolutamente dividida, así lo demuestran los votos. La situación está polarizada y no va a cambiar a corto plazo. En Comú Podem lo tendrá difícil en esa situación de mediación entre ambos extremos. El tiempo puede darles la razón y mejores resultados en unas nuevas elecciones.

Cuando a los partidos que sostienen el Estado no les sirve lo que vota la gente, se repiten elecciones, hasta que la democracia les cuadre. Se vio en las últimas elecciones generales y se volverá a ver en estas. Tiempo al tiempo, que todo llega. Europa nos mira atentamente. El futuro de España está en juego. Si a lo largo de 2018 no se encuentra una solución pactada al conflicto, se producirá una crisis económica sin precedentes en la historia de Cataluña.

La segunda Transición deberá comenzar en breves y habrá que estar a la altura. Tras cuarenta años va siendo hora de empezar de nuevo, de replantear España y su Constitución. El conflicto catalán no es más que la representación de un sistema que ha fracasado y que se ha ido desmoronando poco a poco desde el 15M. Cataluña es un nuevo síntoma del fracaso del régimen del 78, ideado para servir a este país durante no más de treinta años. Ahora, camino de los cuarenta, empieza a mostrar sus grandes debilidades. La democracia que iniciaron nuestros padres y abuelos, debe servir como base para construir una nueva España más justa, más democrática y más libre. Por aquel entonces fue difícil ante el temor de un golpe de Estado y la continuación de la dictadura. Se hizo lo que se pudo y hay que agradecerlo como tal. Hoy, en un ambiente sin miedos a una dictadura ni a un golpe de Estado, debemos fortalecer nuestra democracia replanteando algunas de las cuestiones impuestas en el 78 sin debate previo, dotando al sistema de las herramientas necesarias para preservar la soberanía nacional, y abarcando una inevitable, necesaria y profunda reforma de la Constitución vigente.

@Intraverno

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