OPINIÓN | ESPAÑA

Las cifras no mienten, España no está saliendo de la crisis

Por ISMAEL ZARAGOZA. 18/12/2017

A menudo, el Partido Popular afirma que España está saliendo de la recesión, algo que la gran mayoría de las familias de nuestro país no notan.

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Dígalo otra vez Mariano. Vuelva a mentirnos, señor Rajoy. "España está saliendo de la crisis", dicen desde el Partido Popular. Sin embargo, los datos aportan una realidad completamente diferente. Uno de cada cinco españoles, el 22,1 % de la población, se encuentra en riesgo de pobreza y vive con menos de 8.200 euros al año, es decir, con unos ingresos inferiores a 690 euros mensuales. Eso es salir de la crisis económica para el partido que gobierna.

Si usted está por encima de esos 690 euros al mes siéntase afortunado en este país donde el ingreso medio por persona es de 10.700 euros al año y por hogar de 26.730. Si usted está por encima de este rango no diga que viva mal. Es una simple cuestión de respeto a esas millones de personas que tienen que sobrevivir con menos de 700 euros al mes porque el PP, saltándose el artículo 35 de la Constitución, -esa que no paran de pronunciar en referencia al tema catalán, auto proclamándose constitucionalistas- ha hecho de la corrupción su forma de gobernar España. Un artículo 35 que habla de "derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia...".

Hagan autocrítica, ustedes que vivieron la Transición, del uso que le han dado, desde la muerte de Franco hasta hoy, al poder que otorga la palabra democracia. Votar no es un juego, es una responsabilidad.

Si bien es cierto que la economía española crece a un ritmo en torno al 3% anual, se lo habrán escuchado más de una vez al presidente, ese dato no es más que la representación de la precariedad actual. Ya saben, donde antes trabajaba una persona con un ingreso de 2.000 euros mensuales, hoy trabajan tres cobrando 600 euros cada una. Entonces, evidentemente, el paro baja, la economía crece a corto plazo, pero la situación social se hace insostenible. La precariedad y la crisis social y económica se demuestran en datos como este del sindicato de Técnicos de Hacienda: el 47% de los españoles (más de 8 millones de 17,6 millones de personas activas) cobra menos de 1.000 euros mensuales.

¿Saben ustedes cuánto dinero ganarían si se devolviese todo el capital perdido por la corrupción? Nada más y nada menos que 2.000 euros anuales más, como mínimo. Las cifras que hoy se conocen de la corrupción giran en torno a los 100.000 millones de euros, un dinero que tenemos que sufragar entre todos. Y entonces, uno se pregunta cómo el precio de la corrupción se convierte en la impunidad, en sentencias que, cuando llegan, se convierten en estancias de menos de dos años en la cárcel y donde apenas se recupera el dinero robado.

Los datos son desesperanzadores e interminables. Afirmar que España está saliendo de la crisis con la rotundidad que lo hace el PP es un insulto a la ciudadanía. Esta última también es culpable. Quejarse es costumbre nacional, pero pensar a quién votar detenidamente en base a sus propuestas, eso ya es otra historia. En este país nunca se valoró de forma razonable el voto por el que nuestros abuelos lucharon. España necesita un relevo generacional ya, antes de que sea demasiado tarde. Los jóvenes tenemos la obligación de echar de las cámaras de representación de nuestro país a quienes lo han llevado a la ruina.

La política no es un partido de fútbol, votar a PP y PSOE porque, como dicen algunos, los he votado toda la vida y la familia siempre ha votado eso, son argumentos que carecen de sentido común y son, cuanto menos, despreciables. Cada uno es libre de votar lo que quiera, igual que yo, acto seguido, soy libre de llamar gilipollas a los millones de votantes del partido más corrupto de Europa. Ellos son cómplices de su corrupción y, paradójicamente, son los primeros en quejarse de la situación que ellos mismos han provocado con su voto. Hagan un uso adecuado y responsable de la democracia. Votar no es un juego, es una responsabilidad. Este país no está preparado para lo que significa la palabra democracia, porque no la valora como merece. Se puede votar a cualquier partido político, pero siempre es necesario un debate intelectual previo con razones sólidas que apoyen la decisión tomada. Esto no es un piedra, papel o tijeras, se trata del futuro de nuestro país. Eso es lo que está en juego, nada más y nada menos que el futuro de las próximas generaciones. La democracia solo ha servido para que la próxima generación, la nuestra, viva peor que sus padres. Hagan autocrítica, ustedes que vivieron la Transición, del uso que le han dado, desde la muerte de Franco hasta hoy, al poder que otorga la palabra democracia. Gobiernan aquellos a los que votamos cada cuatro años. No lo olviden nunca. Y ya que votamos cada cuatro años, tengan un poco de memoria histórica por aquellos compatriotas que murieron en nombre de la democracia, y tómense la molestia de reflexionar mínimamente su voto. Dejemos de ser la gran vergüenza de Europa.

@Intraverno











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