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OPINIÓN | LA DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA (DUI) Y EL ARTÍCULO 155 CADA VEZ MÁS CERCA DE SER NEFASTAS REALIDADES

Esto con 'Franqueza' no pasaba

Por GUSTAVO A. ORDOÑO MARÍN. 06/10/2017

Es país para hipócritas. El desafío independentista y la respuesta del gobierno español, toda una lección de hipocresía y falta de franqueza.

España
Cataluña
Catalunya
1-O
Franqueza
Artículo 155
Declaración Unilateral de Independencia (DUI)

Catalonia is Spain. Cataluña y España, falta de franqueza

'Españoles, catalanes, i lusos todos'. Imagino que las personas que vivieron el franquismo y aquellas bien informadas habrán captado los guiños tanto del título como de las primeras palabras de este texto. Pero tranquilas, la cosa no va ir más allá de intentar distender el “ambiente” que tan crispado está estos días en España. Juegos de palabras que no son acusaciones simplistas de que la democracia española ha vuelto al régimen dictatorial de Francisco Franco. Quiero hacerles ver que hemos llegado a esta situación empujados por un grupo de hipócritas. La verdad, dicen, es la primera víctima de los conflictos. Y añadiría que la franqueza es otra de las víctimas primeras.

Nos habríamos ahorrado mucha tristeza, amargura y enfado si las partes enfrentadas en el conflicto catalán hubieran sido honestas desde un principio. Es más, si regresamos a los debates de investidura del largo año pasado sin gobierno, podríamos hacer política ficción. Si Ciudadanos y Podemos se hubieran comportado con la frescura y modernidad esperada en unos “partidos nuevos” y hubiesen investido presidente al socialista Pedro Sánchez, ¿la actuación policial del domingo 1-O hubiera sido la misma? ¿Se habría llegado a este inmovilismo de posturas cerradas en cada “bando” del conflicto? No me gustan nada las cábalas cuando la realidad es tan cruda, aunque imagino que habría diferencias respecto a la situación que ahora padecemos.

La franqueza ha sido otra de las víctimas en estas jornadas de tensión y violencia en Cataluña

Quizás es mucho aventurar, porque la ficción puede ser verosímil pero es ilimitada y soy de los que piensan que la “realidad” tiene sus límites. Puede que con el talante más negociador y la posición federalista de una supuesta Administración de Sánchez, no se hubiera cambiado ni una coma del actual guion. Incluso, puede, que le habría dado más alas a ese ave Fénix del independentismo que vuela con el piloto automático del rígido soberanismo catalán. Quizá. Tal vez sí que se hubiera evitado la amarga jornada del 1-O porque habrían dejado votar, sabiendo que ese referéndum era menos válido aún que el del 9-N y que llovía sobre mojado. Como ya apuntaba, la ficción no tiene límites. Por eso volvamos al redil de la actual realidad.

La falta de franqueza, que no solo significa honestidad y sinceridad, también libertad, liberalidad y generosidad, es lo que nos ha llevado hasta esta realidad insoportable de aguantar y que debe cambiar desde la tolerancia y el sentido común. El independentismo no ha sido franco cuando organizó un referéndum ilegal, porque su verdadero propósito siempre ha sido declarar de forma unilateral la independencia de Cataluña. Ilusionar a la gente con esa escenografía de la consulta hace tan responsable (o más) al Govern de la violencia policial del 1-O como al gobierno de Madrid. Con franqueza, nos hubiesen ahorrado a todos esa jornada del pasado domingo ya tan nefasta en la historia de España.

Ambas partes han actuado siempre sin franqueza, pues ésta les pone en entredicho más que cualquier otro reproche o argumento. Con franqueza, las fuerzas independentistas saben que no son mayoría social para poder declarar la independencia con el peso moral y legal de un hecho tan trascendente. Por eso planificaron con detalle un proceso de independencia (procés) forzado, generoso únicamente a sus intereses. Con franqueza, el gobierno de la derecha española (PP), que nos guste o no es el gobierno de España, debería admitir que el problema se les ha ido de las manos por dejación de funciones. No son francos cuando no ven que el problema real está en no reconocer que existe una movilización social independentista amplia, aún menor que la unionista, pero muy importante.

Franqueza para reconocer los errores es lo que hace falta. La tendencia soberanista hubiera ido a menos, incluso estancado en su verdadera representación social, si en Madrid y Barcelona tuviéramos estadistas de talla con el coraje y liberalidad de haber organizado (que seamos francos, se puede hacer con o sin reforma de la Constitución) una serie de referendos. Primero en todo el territorio sobre la posibilidad de una consulta en Cataluña para determinar su nuevo encaje en el Estado y luego en Cataluña con preguntas concretas que recogiesen todas las posturas.

El primero estoy convencido que hubiera ganado el Sí a dejar hacer referendo a Cataluña porque los independentistas no llegaban al 25% y el “riesgo” de ruptura era leve. Aunque como no sería vinculante, sólo consultivo, en el segundo referéndum pactado solo para Cataluña habría que aclarar bien las garantías de la consulta y las opciones de preguntas/respuestas.

Pero, seamos francos, el exceso de sinceridad también retrata a las personas (físicas y jurídicas) y a sus actos (gobierno). En mi caso demuestra ingenuidad. La ausencia de franqueza hace más difuso el retrato, pero las máscaras van cayendo con los actos y ya vemos que unos lo que de verdad pretenden es declarar la independencia unilateral de Cataluña y otros mermar la autonomía de ésta lo más posible, un proceso (el procés inverso) que, seamos sinceros, vienen haciendo desde sus actos contrarios al Estatuto catalán allá por el 2010. ¿Es o no verdad que “esto” con 'Franqueza' no estaría pasando?

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