El ‘atraco’ automático de Caixabank: 240 euros al año y no pase usted por la oficina

La última de esta caja catalana se pasa por el forro la Ley de protección de datos, actúa sobre las cuentas de sus clientes sin aviso y se lleva 60 euros al trimestre, entre otras comisiones.

Imagen de ladispensarevista.es
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Ni al Banco de España (Alejandro Álvarez), ni a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Abella; ni a la Dirección General de Seguros (Sergio Álvarez Camiña); ni al Ministerio de Economía (Nadia María Calviño Santamaria) les importa un bledo y parece que subrayan que, en este país, el ‘deporte’ rey es saltarse las leyes cuando a cada uno de venga en gana. Al punto de que, desde hace unos días, esa afamada y sólida caja (Caixabank) que compra y absorbe a otros, ha metido mano en las cuestas de miles de sus clientes y les ha sacado, primero: 12 euros (cobro mensual); días después:60 (cobro trimestral); cada transferencia fuera de ‘caixas’ se paga lo que toque; y a los que les ha coincidido la comisión de la tarjeta de débito: 36 (cobro anual), más la del uso de cajeros; todo este pastizal por mor de tener nuestros dineros a su recaudo y concedernos la suerte de que nos dejen disponer de ellos, cuando les venga bien, que no es siempre, máxime si vives en el rural donde los cajeros se escacharran y los empleados circulan entre varias oficinas, por falta de personal; de ahí que el 80% estemos atados a la banca on line, que también corre por nuestra cuenta.

Así, hemos llegado a un panorama en el que para librarte de esta última sangría tienes que cumplir los requisitos bien estudiados y aplicados el 1 de noviembre, para que pocos se escapen del saco: “domiciliar una nómina superior a 600 euros o una pensión de más de 300 euros; mantener productos de inversión por valor de más de 20.000 euros (fondos de inversión, planes de pensiones…). Además de los requisitos, debes cumplir con uno de los bonificadores: domiciliar tres recibos al trimestre en la cuenta y realizar tres pagos con tarjeta de crédito al trimestre. ¿Qué te parece?, pues superado este escollo, que sepas que te han levantado los 60 eurazos, “porque es un sistema automático”, y si reclamas y estás en posesión de la razón, tampoco los recuperas, o si te los reembolsan, estás avisado de que el trimestre que viene (1 de enero, 2021) vuelves a la misma situación: -60. Todo esto, que lleva días estallando las redes y de lo que no he oído nada en la tele, cae sobre los empleados bombardeados a reclamaciones, broncas, amenazas y cierres de cuenta; el mismo personal que está obligado a hacer el número prescrito de seguros al mes y añadir nuevas cuentas de clientes, entre otras exigencias; el mismo que ha votado a unos representantes tan sindicales como liberados, que deben de retozar a gusto mientras a sus compañeros se les cercena el buen hacer de años, su profesionalidad y el prestigio que han acumulado en el trato personal. Íñigo de Barrón, el 9 noviembre (2020), publica en El País: “Desde 2008 (la banca) ha cerrado el 49,34% de las sucursales y ha echado al 37% de los trabajadores, más de 120.000”.

Lo del 1 de noviembre no es baladí: no nos podemos mover de casa, por las restricciones consecuencia de contagios covid-19, y tenemos la capacidad de acción restringida a solicitar cita previa para acudir a la sucursal y que sea antes de las 11:00h, en muchas de ellas. ¿Se pueden poner más obstáculos?, ¿se puede ningunear a los clientes más aún?, ¿qué pasa con los mayores sin acceso a Internet, con bajas pensiones y altas comisiones?, acaso ¿es este el territorio de Alí Babá?, ¿hay alguien capaz de crear una plataforma que frene tales desmanes? Ah! La poderosa banca que ha cogido por donde más duele a todos los gobiernos, se pongan la corbata del color que se la pongan; la misma que echó a la calle a familias con embargos, sin su vivienda y con una deuda imposible, para tirar a la basura los inmuebles vacíos y abandonados; la misma que justifica el cobro abusivo de créditos personales e hipotecarios, cuando saca el dinero de Europa al 0%; la misma que tuvimos que rescatar y tiene una cúpula de jefazos que cobran ‘eso’ y lo que no está escrito, amén de indemnizaciones escandalosas; la misma que camela a sus inversores con balances inflados y siempre millonarios, y la misma que ahora dice que las cosas no van bien; y cuando no van bien: pagamos sus clientes; y, cuando van bien: pagamos sus clientes, incluido ese sueldo que dicen le pasan a una de las hijas de aquel que fuera rey.

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