OPINIÓN | CONGRESO

Cómo convertir la maldad en efectividad

Por LUIS MEJÍA GARCÍA. 27/05/2020

La política en este país se ha convertido en una pugna por ver quién la tiene más grande o quién la dice más gorda

Álvarez de Toledo durante su intervención en el estrado (Congreso)

Álvarez de Toledo durante su intervención en el estrado (Congreso)

Es increíble lo fácil que se puede hacer una analogía del Congreso con cualquier serie que estés viendo ahora mismo. Pruébalo, es divertido. El problema es que ahora los guionistas tienen que drogarse cada vez más para que se les ocurre algo todavía más bestia de lo que pasa en ese sitio de orar. Si la gente ya puede ver el circo en directo y gratis, ya no se gastará el dinero en algo menos impactante y más predecible. Necesitamos cada vez más.

En una escena de Succession, el patriarca de la familia le dice al hijo que esto de los negocios es a veces una competición de machos. La política en este país se ha convertido en esa pugna por ver quién la tiene más grande o quién la dice más gorda. Lo de Cayetana engancha porque sabes que siempre va a más y eso nos gusta. A unos, porque ya vienen calentitos de casa y a otros, porque no les viene mal la jarana.

Álvarez de Toledo es ese fleco que se deja Casado para intentar retener lo que ya ha perdido, como cuando pagas el gimnasio para obligarte a ir porque aún crees de verdad que lo harás. A ella no se le escapa una: consiguió eclipsar la querella de Vox contra los “subordinados” de Marlaska con lo del padre de Iglesias, que surgió como una réplica porque el vicepresidente se refirió a ella varias veces como “marquesa”. No le falta a Iglesias un ápice de soberbia tampoco.

No fue un impulso; los fuegos artificiales estaban tan preparados, que ya traía impreso el artículo de Iglesias en el que decía que su padre era militante del FRAP. Uno solo se lleva eso al Congreso si sabe que puede usarlo en un contraataque. Probablemente la intención ya era pasarse de frenada, aunque consiguió descentrar la fiscalización de Marlaska como punto de mayor interés. Abrió informativos (es el baremo que usa ahora la alta política), pero a costa de ensombrecer incluso a los diputados de su propio grupo.

Lo de estar debatiendo sobre los orígenes de un vicepresidente en medio de una pandemia no lo vieron venir en HBO. No le salió tan mal la sesión de control a Marlaska al final. Y es una lástima. El ministro acaba de echar a un alto cargo de la Guardia Civil que llevó un informe (con errores) a una jueza que investiga si el Gobierno hizo algo mal permitiendo determinados actos multitudinarios en marzo. Tenía bastante que explicar.

No sabemos si la estrategia del PP está funcionando. En la intervención de Gil Lázaro hubo quien dudó si realmente el mensaje venía de Vox o de los populares. El problema de intentar equilibrar fuerzas es que se pueden desbordar, aunque quizá eso es lo que se busca. Succession, fuente infinita de sabiduría sobre riñas y cuitas entre hermanos, nos vuelve a dar ahí la clave: “Este país es una lavandería para convertir la maldad en efectividad”. Se refieren a Reino Unido, pero lo mejor de las series buenas (las de HBO) es que cualquier frase se puede extrapolar a una sesión del Congreso. A los políticos, piensen solo un poco en los guionistas, que bastante mal lo están pasando ya.

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