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OPINIÓN | VIAJAR A MARRUECOS, LA TOUR HASSAN, UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE

Descubrir lo Andalusí en pleno centro de Rabat, una sorpresa, para el viajero

Por JOSÉ MARÍA GIL GARRE. 18/05/2019

Lo Andalusí lo encontramos en Córdoba o Granada, pero también en Rabat, en pleno centro se encuentra una joya que no demeos perdernos

Marruecos
Hotel
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Rabat

Los españoles empiezan a descubrir rincones como este hotel en el centro de Rabat

De Nueva York, al Atlas y el desierto en Marruecos. Ni tanto ruido como en Manhattan ni el atronador silencio de la noche sahariana; el viajero busca ahora un lugar diferente, sin salir del país hermano y vecino, tan cercano y a veces tan distante a veces, como es Marruecos. Uno puede optar por dirigirse a la urbe de Casablanca, ver la gran mezquita, pasear por el modernísimo Morocco Mall, uno de los cinco centros comerciales mas importantes del mundo. Pero quiero otro lugar, me dirijo a la ciudad tranquila de Rabat, la capital del Reino.

[Cuando en un hotel hay profesionales que contagian e amor por su trabajo, es facil volver allí e invitar a otros a ir, como en La Tur Hassan

Tengo claro dónde alojarme, tal cual, no albergo ninguna duda. Rabat ofrece la sofisticación y exclusividad del gran Sofitel. Lo conozco, he estado alojado allí, no es sólo el lujo. Buena cocina, ambiente cosmopolita, jardines, piscinas, spa. El Sofitel lo tiene todo, pero vuelvo al hotel La Tour Hassan . Si, amigos lectores, el Hotel Latour Hassan es un establecimiento que en cada rincón evoca la tradición andalusí que tanto y tan bueno aportó a la historia de Marruecos y que tanto nos legó a los españoles.

Más adelante les describiré, como corresponde, los elementos objetivos que integran este hotel pero, ante todo, les cuento por qué, quien les escribe, obligado a veces a ser un poco trotamundos e ir de hotel en hotel, decide alojarse SIEMPRE en el La Tour Hassan.

El viajero que se aventura o hace turismo está abierto al disfrute del propio viaje; pero el que les habla no suele montarse en un avión unas horas para hacer turismo (aunque no me falten ganas, ciertamente); pues eso, que obligado a trabajar por esos mundos de Dios, llegar a un nuevo lugar, un nuevo hotel, puede causar -en ocasiones- una profunda sensación de soledad. Cuando se produce esta situación estamos ante un mal asunto para el viajero y para el hotel, pues lo primero que fideliza a un cliente es sentir el hotel como su propia casa. Es verdad que el hecho de que un hotel como La Tour Hassan reúne todas las condiciones para hacer la estancia de cualquier viajero una experiencia agradable. La cocina tradicional marroquí, encuentra su mejor expresión en el restaurante magrebí, desde unos simples pinchitos, a un tallín de cordero o la inigualable harira, es suficiente para ganar el corazón del cliente más exigente. Pero si quiere alternar los sabores magrebíes con otros mas internacionales el hotel ofrece en el restaurant una cocina internacional extraordinaria, les recomiendo el mero, y terminar con un te a la menta y un postre de chocolate.

El centro del hotel La tour Hassan tiene un protagonista indiscutible el jardín, un verdadero oasis que ayuda, aun en los días mas calurosos, a suavizar las temperaturas. Mantenido con delicadeza y esmero, no hay mejor experiencia que desayunar fuera del comedor, viendo a esas primeras horas del día como el personal se afana porque éste auténtico jardín botánico, luzca esplendoroso.

El personal, esa es la clave del concepto FIDELIZACION, verdadero reto para los responsables de cualquier instalación hotelera, para cualquier responsable turístico. Una tarde, estando solo en el Latur Hassan, andaba yo preocupado con mil cosas en la cabeza, con ganas de coger el avion y salir rápido para España. Ya sabe el amigo lector, que tenga que hacer constantes viajes de trabajo, como son esos momentos de soledad, incluso de ansiedad pensando en como irán las cosas por la patria chica o tierra provinciana, que diría el poeta León Felipe. Pues bien, ni ganas de cenar tenía. O bien la cara de amargado se me veía a la legua o, por lo que fuere, el caso es que se acercó una de las persona que atendía la cafetería o bar del hotel. Un joven llamado Abdul -yo había estado ya en alguna ocasión por allí y debían saber el deleite que me causa un te magrebí, o te a la menta- se acercó con una bandeja, con su tetera, el vaso apropiado y esos pequeños dulces que en Marruecos hacen como en ningún otro lugar. Se preguntó si todo estaba bien, si quería algo más. Le agradecí la atención de acercarme la bebida y me preguntó si era del Barça o del Real Madrid. Es una pregunta comprometida, especialmente cuando no sabes de qué equipo es el cliente. En Marruecos hay auténtica pasión por los dos principales equipos de España. Con gran habilidad, Abdul respondió que los dos eran grandísimos equipos y que le gustaba mucho el juego del Barça. Yo soy del Barcelona, pero si hubiera sido del Madrid, la respuesta hubiera sido igual de bien recibida.

La FIDELIZACION aporta la seguridad de que el cliente volverá, de que el turista volverá y de que ambos serán los mejores prescriptores, que contagiarán a otros el deseo de visitar un lugar, de alojarse en un determinado establecimiento y ahí es donde Marruecos en general y Rabat en particular tiene una gran ventaja, porque como destino turístico se ofrece como destino náutico, cultural, tradicional, de compras. Recorrer las calles de Los Udeyas, donde son visibles las huellas hebráicas, españolas, portuguesas, andalusíes, españolas; un escenario digno del rodaje de una película de época. Un lugar privilegiado.

Rabat es su medina, son sus restaurantes en la marina. Rabat es el Mausoleo donde reposan los restos de Mohamed V y Hassan II, donde la seriedad del lugar no es alterada por las visitas.

Pero sobre todo Rabat es su gente, corazón acogedor, formas acogedoras. Rabat enlaza la tradición y la modernidad de una forma armoniosa.

Ir de trabajo, reunirse en los cafetines o simplemente sentarse a ver el trasiego constante de la gente. Merece la pena seguir el recorrido del moderno tranvia que une la Capital con la ciudad de Sale.

Lo mejor es, como en todos los sitios, abandonar los engañosos prejuicios y dejarse embaucar por la esencia de un país emergente, un país que vibra porque está sabiendo contruir el futuro, sin renunciar a lo que conforma su esencia como sociedad.

Rabat, la encantadora Rabat; sus gentes, son lo mejor de la ciudad. En el restaurante internacional no olviden preguntar por quienes son el alma del establecimiento la señora Najat y el señor Mohamed. DISFRUTEN.

info en: www.latourhassan.com

 




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